‘Muy Segura’ entrevista a Agustina Decarre, Presidenta de FAPASA (Federación de Asociaciones de Productores Asesores de Seguros que representa a los Productores Asesores de Seguros de toda la Argentina) y Presidenta de COPAPROSE (Confederación Panamericana de Productores de Seguros).
En su reciente visita a España, ha participado en el Foro de Gestión de Corredurías organizado por ADECOSE.
Este año, además, APROMES le ha otorgado el reconocimiento de Asociada de Honor.
¿Qué momentos clave recuerda en el transcurso de su recorrido profesional, desde sus inicios?
Creo que cada etapa de mi recorrido profesional tiene un valor especial porque todas formaron parte de un proceso de aprendizaje y crecimiento. No identifico un único momento determinante, sino una sucesión de experiencias que fueron moldeando mi visión de la profesión, del liderazgo y del valor que tiene el seguro en la vida de las personas.
Uno de los hitos más importantes fue mi participación en FAPASA como tesorera. Fueron cuatro años de intenso trabajo institucional que me permitieron conocer a muchos referentes del mercado asegurador argentino, aprender de sus experiencias y comprender en profundidad los desafíos de nuestra actividad. Ese período fue una verdadera escuela de formación, tanto en lo profesional como en lo personal, porque me ayudó a desarrollar capacidades de gestión, diálogo y construcción de consensos.
En 2020 asumí la presidencia de FAPASA, convirtiéndome en la primera mujer en ocupar ese cargo en casi cuarenta años de vida institucional de la Federación. Fue una enorme alegría, pero también una gran responsabilidad. Entendí desde el primer día que debía impulsar una agenda orientada a fortalecer la profesionalización de los corredores de seguros, mejorar su posicionamiento frente a la sociedad y contribuir a una mayor visibilidad de su aporte al desarrollo económico y social.
Otro momento muy significativo fue mi incorporación a COPAPROSE. Primero como vicepresidenta segunda, luego vicepresidenta primera y actualmente como presidenta. Cada una de esas etapas me permitió ampliar la mirada más allá de las fronteras de mi país y comprender que muchos de los desafíos que enfrentamos son compartidos por toda Iberoamérica.
Mirando hacia atrás, siento que cada uno de estos desafíos fue una oportunidad para aprender, crecer y confirmar una convicción que me acompaña desde el inicio: que el seguro es una actividad profundamente humana, basada en la confianza, el conocimiento y el compromiso con las personas.
«Creo que cada etapa de mi recorrido profesional tiene un valor especial porque todas formaron parte de un proceso de aprendizaje y crecimiento».
¿Qué enseñanzas más importantes considera que ha ido adquiriendo?
A lo largo de estos años he incorporado muchas enseñanzas, pero si tuviera que destacar algunas, mencionaría especialmente el valor del trabajo en equipo, la escucha activa y la capacidad de construir consensos.
Tanto en la actividad profesional como en la dirigencial trabajamos con personas, y eso requiere entender que cada mirada aporta valor. Aprendí que escuchar no significa solamente oír opiniones, sino comprender realidades diferentes y encontrar puntos de encuentro que permitan avanzar hacia objetivos comunes.
Esa enseñanza ha sido particularmente importante en mi experiencia institucional. En COPAPROSE trabajamos junto a representantes de distintos países de Iberoamérica que compartimos desafíos comunes, pero que al mismo tiempo convivimos con realidades políticas, económicas, sociales y regulatorias diferentes. Esa diversidad nos obliga a escucharnos, respetar nuestras diferencias y construir una visión compartida que fortalezca a toda la región.
Algo similar ocurre en FAPASA, donde representamos a 22 asociaciones de corredores de seguros distribuidas en todo el territorio argentino. Cada región tiene sus particularidades, sus prioridades y sus desafíos. Por eso valoro profundamente la participación, el intercambio de ideas y la posibilidad de enriquecer las decisiones a partir de distintas perspectivas.
Quizás el mayor aprendizaje que me han dejado estos años es que los logros más importantes nunca son individuales. Son el resultado del trabajo conjunto, de la confianza construida con colegas y de la capacidad de generar espacios donde todos puedan aportar.
«Quizás el mayor aprendizaje que me han dejado estos años es que los logros más importantes nunca son individuales».
¿Qué momentos profesionales más complicados ha atravesado, a modo de retos o desafíos?
En el ámbito dirigencial de Argentina, considero que el momento más desafiante fue, sin dudas, la pandemia. Como ocurrió en muchos sectores, nos enfrentamos a una situación inédita que generó una enorme incertidumbre tanto para las personas como para las organizaciones.
A ese contexto se sumaron posteriormente distintos cambios económicos y regulatorios que exigieron una fuerte capacidad de adaptación y una defensa activa de nuestra actividad profesional. Fueron años en los que tuvimos que asumir un rol muy comprometido desde la representación gremial, defendiendo el valor del corredor de seguros y trabajando para que nuestra voz fuera escuchada por los organismos reguladores y las autoridades.
En el ámbito de COPAPROSE, afortunadamente no hemos atravesado crisis institucionales de esa magnitud. Sin embargo, sí nos ha tocado acompañar a asociaciones y colegas de distintos países que enfrentaban contextos políticos, económicos o sociales complejos. Allí es donde una organización regional demuestra su verdadero valor: estando cerca, escuchando, apoyando y generando espacios de colaboración.
Si pienso en los desafíos cotidianos de una organización internacional, probablemente el más importante sea la distancia. Trabajamos con dirigentes de muchos países y no siempre tenemos la posibilidad de encontrarnos presencialmente con la frecuencia que nos gustaría. Por eso considero tan valiosa la participación de COPAPROSE en congresos, foros y encuentros regionales, porque esos espacios fortalecen vínculos, generan confianza y hacen posible una cooperación más sólida y duradera.
«Si pienso en los desafíos cotidianos de una organización internacional, probablemente el más importante sea la distancia».
¿Qué significa para usted haber sido la primera mujer en presidir FAPASA?
Ser la primera mujer en presidir FAPASA ha sido, sin duda, un enorme orgullo, pero también una gran responsabilidad. Con el paso del tiempo entendí que el verdadero mérito no está en haber sido la primera, sino en trabajar para que no sea la última.
A lo largo de estos años he tenido la oportunidad de conocer a muchísimas mujeres con una formación excepcional, una gran capacidad de trabajo, sensibilidad y liderazgo. Mujeres que tienen mucho para aportar a nuestra profesión y a nuestras instituciones. Por eso considero que uno de los desafíos más importantes es generar espacios donde ese talento pueda desarrollarse, participar y asumir roles de representación.
Al mismo tiempo, creo profundamente en el trabajo conjunto. He conocido también a muchos colegas hombres que comparten una visión moderna, colaborativa e inclusiva de la dirigencia. Los avances más importantes no se logran desde una mirada de confrontación, sino construyendo equipos diversos donde cada persona aporte desde sus capacidades y experiencias.
En lo personal, este recorrido tiene además un significado muy especial. Cuando pienso en este logro, inevitablemente pienso en mi familia y en todas las personas que me acompañaron en el camino. Pienso también en mi hija María. Me gusta que pueda crecer viendo que las mujeres tenemos la libertad de elegir nuestro propio camino y la posibilidad de alcanzar los sueños que nos propongamos.
«Ser la primera mujer en presidir FAPASA ha sido, sin duda, un enorme orgullo, pero también una gran responsabilidad».
¿Cómo observa la situación actual y el futuro del seguro en América Latina?
Mi visión sobre el presente y el futuro del seguro en América Latina es claramente optimista. Creo que la región tiene enormes oportunidades de crecimiento y desarrollo, especialmente si observamos la brecha de protección que todavía existe en muchos de nuestros países.
La penetración del seguro en relación con el Producto Interior Bruto aún tiene un amplio margen para crecer. Esto significa que millones de personas, familias y empresas siguen estando expuestas a riesgos para los cuales no cuentan con mecanismos adecuados de protección.
Tenemos el desafío de generar una mayor conciencia aseguradora, explicando a la sociedad el verdadero valor del seguro y el impacto positivo que tiene tanto desde el punto de vista económico como social. El seguro permite reparar daños, contribuir a la recuperación de las personas y las empresas después de un evento adverso y aportar estabilidad en contextos de incertidumbre. Pero además promueve valores tan importantes como la previsión, la prevención, el ahorro y la planificación de largo plazo.
Estoy convencida de que el corredor de seguros tiene un papel fundamental en este proceso. El corredor profesional aporta mucho más que la intermediación de una póliza: brinda confianza, cercanía, acompañamiento y un conocimiento profundo de las necesidades de cada cliente.
Por eso considero que el gran desafío de los próximos años no será elegir entre tecnología o personas, sino lograr una integración inteligente de ambas dimensiones. Debemos incorporar innovación, digitalización e inteligencia artificial para mejorar la experiencia de los clientes y la eficiencia de nuestros procesos, pero sin perder la esencia humana que caracteriza al seguro.
«Considero que el gran desafío de los próximos años no será elegir entre tecnología o personas, sino lograr una integración inteligente de ambas dimensiones».
¿Qué significó para usted participar en el Foro de Gestión de Corredurías organizado por ADECOSE?
Mi participación en el Foro de Gestión de Corredurías organizado por ADECOSE fue una experiencia extraordinariamente enriquecedora, tanto en lo profesional como en lo institucional.
Representó una excelente oportunidad para compartir espacios de trabajo e intercambio con corredores, compañías y referentes del mercado asegurador de España y Portugal, generando un diálogo muy valioso entre distintas realidades y modelos de negocio.
Tuve el honor de participar como panelista presentando una radiografía de la situación del seguro en América Latina, abordando temas como los niveles de penetración del seguro, la estructura de los mercados, el rol de los corredores, los desafíos regulatorios y el impacto de la tecnología sobre la actividad.
El foro también permitió acercar COPAPROSE a nuevos interlocutores y fortalecer los vínculos entre América Latina, España y Portugal. Me llevé una impresión sumamente positiva de la organización, del nivel de los contenidos y de la calidad humana y profesional de quienes participaron.
Fue una experiencia que superó ampliamente mis expectativas y que me confirmó la importancia de seguir construyendo puentes entre nuestras instituciones y nuestros mercados.
«Mi participación en el Foro de Gestión de Corredurías organizado por ADECOSE fue una experiencia extraordinariamente enriquecedora, tanto en lo profesional como en lo institucional».
¿Cómo valora la evolución de la igualdad de género en el sector asegurador?
Cuando hablamos de igualdad de género en el sector asegurador, me gusta pensar principalmente en términos de igualdad de oportunidades. Creo que lo más importante es que todas las personas tengan la posibilidad de participar, aportar ideas, asumir responsabilidades y desarrollar su potencial.
A lo largo de mi trayectoria he comprobado que la diversidad enriquece enormemente a las organizaciones. Las mujeres aportamos miradas, experiencias y formas de abordar los desafíos que muchas veces son complementarias a las de los hombres. No se trata de establecer qué visión es mejor o peor, sino de reconocer que las diferencias generan valor cuando se integran en un mismo equipo.
Por eso considero que la evolución que hemos visto en los últimos años es muy positiva. Cada vez más mujeres participan en espacios profesionales, empresariales e institucionales, aportando talento, formación, sensibilidad y liderazgo. Esto no solo beneficia a las mujeres, sino que fortalece a las organizaciones y a la sociedad en su conjunto.
Como madre de una hija adolescente, este tema también tiene una dimensión muy personal. Deseo que María, y todas las mujeres, tengan la libertad de elegir el camino que quieran recorrer. Algunas encontrarán su vocación en la dirigencia, otras en el ámbito profesional, empresarial, académico o familiar. No existe un único modelo de realización.
Creo que la palabra que mejor resume mi visión es libertad. Libertad para elegir, para participar, para liderar y para construir el proyecto de vida que cada uno desea. Espero que en los próximos años sigamos impulsando espacios cada vez más abiertos, diversos e inclusivos, donde mujeres y hombres trabajemos juntos para fortalecer nuestras instituciones, nuestra profesión y la sociedad en su conjunto.
«A lo largo de mi trayectoria he comprobado que la diversidad enriquece enormemente a las organizaciones».


























































