Mercedes Bayón (IMQ): «Es tiempo de reflexión y aprendizaje para reconvertir la tragedia vivida en una oportunidad de cambio y de superación»

‘Muy Segura’ entrevista a Mercedes Bayón, directora de Comunicación y Marketing de Grupo IMQ.

¿Qué medidas ha adoptado Grupo IMQ para afrontar la crisis del coronavirus?

Organizativas, asistenciales, logísticas, de comunicación, de acompañamiento… Han sido muchas las medidas adoptadas para dar respuesta a esta crisis sin precedentes que nos ha puesto a todos a prueba, demandando esfuerzos e iniciativas nunca antes vistos. Todas ellas con el propósito prioritario de atender con agilidad y eficiencia las necesidades de clientes, pacientes y del conjunto de la sociedad a través también de una colaboración intensa y coordinada con el sistema general de salud y con las autoridades sanitarias.

Nuestro objetivo desde el primer momento ha sido estar a disposición y al nivel que la situación requería. Hacer todo lo que estaba en nuestra mano y la regulación decretada por el estado de alarma nos permitía, manteniendo centros y oficinas abiertos, prestando asistencia tanto en los hospitales como en nuestras residencias para personas mayores y a través de nuestros servicios de prevención de riesgos laborales en el ámbito de las empresas. Ello con todos nuestros medios humanos y técnicos, en una situación que ha sido extremadamente complicada, supliendo muchas de las carencias y limitaciones que han existido con la admirable entrega y compromiso de nuestros profesionales, especialmente los sanitarios y socio sanitarios. Personas extraordinarias a quienes desde aquí traslado nuestra gratitud y reconocimiento. Todos los profesionales sanitarios en general han sido el gran baluarte con el que ha contado esta sociedad frente a la enfermedad, y lo han hecho con un capacidad de compromiso y de sacrificio que no se nos debe olvidar ahora que estamos en fase de desescalada y que la responsabilidad y la prudencia resultan igual de esenciales para no repetir lo vivido, con tantos miles de muertes y el gran dolor padecido.

«Han sido muchas las medidas adoptadas para dar respuesta a esta crisis sin precedentes que nos ha puesto a todos a prueba, demandando esfuerzos e iniciativas nunca antes vistos».

¿Cuál es su dinámica de trabajo en la actualidad?

Hemos recuperado una actividad prácticamente normalizada tanto en el ámbito asistencial de centros, clínicas, residencias y consultas como en lo referido a la atención presencial al cliente en oficinas. Las citaciones y las intervenciones programadas, que con el estado de alarma no se podían prestar al limitarse lo permitido a lo urgente e indemorable, están funcionando sin problema y a buen ritmo. Eso sí, hemos implantado importantes medidas y protocolos de seguridad y protección para evitar cualquier riesgo de contagio tanto a los pacientes y clientes como a nuestras personas.

«Hemos recuperado una actividad prácticamente normalizada tanto en el ámbito asistencial de centros, clínicas, residencias y consultas como en lo referido a la atención presencial al cliente en oficinas».

¿Qué respuesta están obteniendo de sus interlocutores?

En general positiva. Una parte mayoritaria de los clientes han sido conscientes de que Covid-19 lo ha trastocado todo, que lo crucial era ponerse al servicio de salvar vidas y de atender con todo el esmero, profesionalidad y cariño a los enfermos y que, pese a que algunas cosas hayan tenido que quedar en segundo plano, era lo único que podía hacerse.

Pienso que la sociedad ha sido también muy consciente de la importante labor realizada pese a la falta de material de protección y a las dificultades derivadas de una situación que bien podría calificarse de un tsunami, que ha amenazado con colapsar el sistema, mientras que, por parte de las instituciones, han tenido en nosotros un colaborador experto y leal. En general, la sanidad privada ha demostrado a lo largo de este tiempo su carácter complementario con el sistema público y su total vocación de aportación y de servicio. Algo que es justo reconocer y también poner en valor.

«La sanidad privada ha demostrado a lo largo de este tiempo su carácter complementario con el sistema público y su total vocación de aportación y de servicio».

¿Considera que de esta crisis puede extraerse alguna enseñanza de valor para el futuro?

Hemos aprendido seguramente todos muchas cosas. A apreciar en lo que vale la protección de la salud y de nuestro sistema sanitario,  lo importante que es la responsabilidad individual y colectiva y que toda una sociedad caminara unida para afrontar un objetivo compartido. Hemos aprendido de solidaridad, de trabajo en equipo, de entrega, de la necesidad de ser precavidos y estar más preparados para los retos de salud globales.

Hemos aprendido, además, a teletrabajar rompiendo anteriores barreras y prejuicios, algo que seguramente ha venido, además, para quedarse, y también a aprovechar mucho mejor los avances digitales que dentro del sector asegurador y también del sanitario se han ido poniendo en marcha durante estos últimos años. Ese avance nos ha permitido ahora hacer muchas de las cosas que de otra manera no hubieran sido posibles y debería ser un revulsivo para seguir potenciando la apuesta por la digitalización.

A nivel general, hemos constatado que somos vulnerables, que vivimos cada vez más en la era de la incertidumbre, que una parte de la felicidad está en apreciar pequeñas cosas que antes dábamos por supuestas y, sobre todo, lo mucho que nos necesitamos los unos a los otros.

«Hemos aprendido de solidaridad, de trabajo en equipo, de entrega, de la necesidad de ser precavidos y estar más preparados para los retos de salud globales».

¿Desea añadir alguna información o comentario adicional?

Quizá solo expresar mi convicción de que tanto para las compañías, como para las instituciones y la ciudadanía en general, corresponde seguramente ahora inaugurar un tiempo de reflexión y de aprendizaje. De toda crisis se extraen conclusiones que sirven bien aprovechadas para mejorar e incluso para salir reforzados. Debemos reconvertir esta tragedia en una oportunidad de cambio y de superación como sociedad.

«Tanto para las compañías, como para las instituciones y la ciudadanía en general, corresponde seguramente ahora inaugurar un tiempo de reflexión y de aprendizaje».

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