Soraya Casla (AECC): «Hay que ser conscientes de que, aunque haya limitaciones, todo se puede»

‘Muy Segura’ entrevista a Soraya Casla Barrio, responsable de la Unidad de Ejercicio Físico Oncológico en la Asociación Española Contra el Cáncer en Madrid (AECC), en funcionamiento desde el pasado mes de septiembre. Fotografías: María Nieto Raventós.

Vemos en su perfil que se define como una persona trabajadora y comprometida. ¿Qué aspectos destacaría dentro de su formación y de su trayectoria profesional?

Creo que lo que más me pudo completar y complementar mis estudios y mi formación fue, sin duda, mi experiencia profesional a nivel internacional. Aquí, cuando terminé la carrera y empecé a hacer el doctorado, no había mucha experiencia en este campo y tuve la suerte de poder viajar bastante y trabajar en diferentes países. Eso fue lo que terminó de darme una visión muy completa sobre el trabajo en la enfermedad, ya que en cada país tuve la suerte de trabajar cosas específicas.

En Estados Unidos me centré mucho en la parte de desarrollo de proyectos de investigación y trabajo con diferentes tumores dentro de los propios hospitales y conocer qué protocolos se seguían. En Canadá trabajé el linfedema, su prevención y recuperación física con diferentes tipos de tumores. En Dinamarca estuve trabajando en laboratorio a nivel bioquímico para conocer exactamente cuáles son los cambios fisiológicos que se producen con el ejercicio en el tumor y a nivel físico. Por último, en Australia vi una aplicación muy global a nivel de salud en diferentes tipos de tumores; por lo tanto, allí no trabajé solamente con el cáncer sino también con otras patologías. Fue una visión muy global, ya estaba terminando mi doctorado, llevaba un proyecto por el que habían pasado más de 200 mujeres con cáncer de mama y mi visión fue más inclusiva, incluso de entender cómo el ejercicio puede trabajar y afectar a otras patologías, además del cáncer, y también con pacientes metastáticos, que hasta ese momento no había trabajado mucho en ellos.

«Lo que más me pudo completar y complementar mis estudios y mi formación fue, sin duda, mi experiencia profesional a nivel internacional. Aquí, cuando terminé la carrera y empecé a hacer el doctorado, no había mucha experiencia en este campo y tuve la suerte de poder viajar bastante y trabajar en diferentes países».

¿Cuándo llegaste a la Unidad de Ejercicio Físico Oncológico y qué es lo que más te gusta de tu trabajo en la AECC?

LLegué aquí después de haber trabajado en la Universidad y en el Grupo GEICAM de Investigación en Cáncer de Mama, donde pudimos abrir varios proyectos de investigación en ejercicio físico oncológico. Fue el primer Grupo que decide invertir y apostar por esta línea de investigación. Después de esa etapa, sigo colaborando como investigadora en el Grupo pero echo de menos al paciente. Entonces, la AECC me ofrece la posibilidad de poder desarrollar esta Unidad y ser responsable de la misma y de su crecimiento.

Para mí es un reto y un sueño al haberse hecho realidad mi posición, ya que mi puesto en la sociedad no existe, no somos muchas las personas que estamos formadas en este ámbito, tanto en la parte de investigación como en la parte clínica de trabajo con el paciente. Por fin he conseguido mi hueco profesional, algo que era bastante complicado y que hacía unos años era impensable y me tuve que ir fuera. Por fin se le está empezando a dar valor a nivel social a este área.

«La AECC me ofrece la posibilidad de poder desarrollar esta Unidad y ser responsable de la misma y de su crecimiento».

Estar aquí es muy gratificante, lo primero por haber podido crear finalmente esta posición, que espero que surja porque la AECC apuesta de verdad por ello y es un lujo. Así se trabaja mucho más contento, vienes cuando haga falta y te vas cuando haga falta porque trabajas con mucho más entusiasmo y motivación. Lo que más te llena es ver mejorar a los pacientes día a día; ese para mí es mi leitmotiv, venir aquí, terminar después de tres meses y ver que los pacientes siguen viniendo y te siguen contando que se pueden seguir moviendo, no se agotan, etc. Aquí no entrenamos a los pacientes, lo que hacemos es devolverles poco a poco su vida.

«Aquí no entrenamos a los pacientes, lo que hacemos el devolverles poco a poco su vida».

¿Cuál es el paciente tipo y cómo le seleccionáis para venir a formar parte de esta Unidad y recibir los tratamientos, las terapias y el servicio que prestáis?

Los pacientes que se acercan a la AECC pasan por una persona llamada facilitadora. En función de los criterios de cómo se encuentran les ofrece los servicios, tanto los que necesitan como los que ellos solicitan. Aunque a veces se detecta una necesidad y se ofrece ese otro servicio que le puede ayudar.

En el caso del ejercicio físico, lo que hacemos es utilizarlo para mejorar y reducir los efectos secundarios que tienen los pacientes. Nuestro target está integrado, sobre todo, por personas que acaban de terminar los tratamientos y tienen efectos secundarios bastante agudos: fatiga crónica, limitaciones físicas, obesidad o cambio de composición corporal debido a que han perdido mucho músculo durante el tratamiento, etc.

También recibimos a pacientes durante el tratamiento para prevenir llegar afectado al final del mismo. Y pacientes con estado avanzado en el cual, cuando tienen el estadio metastásico, muchas veces no se conoce el impacto del ejercicio físico, que ya se ha visto que puede mejorar y aumentar la supervivencia de los pacientes. Nosotros trabajamos desde la perspectiva de mejora de la capacidad cardiovascular para que puedan, poco a poco, ir mejorando su calidad de vida y tener un impacto en su supervivencia si fuera posible.

«Utilizamos el ejercicio físico para mejorar y reducir los efectos secundarios que tienen los pacientes».

Nos gustaría abrir un grupo específico que fuera para pacientes jóvenes, porque suelen recibir una serie de tratamientos que pueden dañar su corazón. La realidad es que todo paciente oncológico tiene mayor riesgo de sufrir un infarto, tiene mayor riesgo cardiovascular. Ese problema hay que atajarlo cuanto antes y a nosotros nos gustaría centrarnos en ese área y empezar a trabajar con pacientes jóvenes a los que recuperar a nivel cardiovascular, enseñarles a hacer ejercicio y que puedan mantenerse activos, con el fin de prevenir estos problemas o reducir este riesgo cardiovascular.

Ahora estamos incluyendo a los pacientes jóvenes en los grupos generales que tenemos, en función de sus niveles. Pero yo creo que la motivación de una persona con 25 años es diferente a la de una persona con 50, por muchísimas cuestiones. Por eso creemos que es importante ir orientándonos a hacer un grupo de jóvenes y estamos trabajando en ello.

«Nos gustaría abrir un grupo específico para pacientes jóvenes, porque suelen recibir una serie de tratamientos que pueden dañar su corazón. La realidad es que todo paciente oncológico tiene mayor riesgo de sufrir un infarto».

Hablemos del equipo al que está preparando para correr la Carrera Madrid en Marcha Contra el Cáncer el próximo 31 de marzo. ¿Cómo es la experiencia que está viviendo con sus integrantes? ¿Qué perfil de paciente compone el equipo? ¿Qué expectativas tienen para la Carrera?

Nuestro objetivo para la Carrera es que a través de un objetivo externo, los pacientes participantes se mantengan en unos hábitos de vida saludables. El grupo que más la está preparando y con los que vamos a intentar ir corriendo toda la Carrera, ya sea la de dos, la de cuatro o la de diez kilómetros, es el grupo que ha terminado el primer trimestre aquí; la mayoría de ellos han querido seguir unidos y vinculados a la Asociación y quedamos un día cada 15 días, vienen a entrenar aquí, vamos a la Dehesa y allí hacemos diferentes tipos de ejercicio. Utilizamos materiales, empleamos los diferentes elementos del parque, con la orientación de enseñarles a poder hacer ellos ejercicio por su cuenta al aire libre. Como ya hemos hecho muchas cosas indoor, queremos enseñarles mucho a trabajar outdoor. La mayoría ya se han recuperado porque ya han mejorado su capacidad cardiovascular y su nivel de fuerza, a unos niveles por encima de los niveles saludables. Ya tienen capacidad para poder empezar a entrenar más en serio.

«Nuestro objetivo para la Carrera es que a través de un objetivo externo los pacientes participantes se mantengan en unos hábitos de vida saludables».

Los niveles son muy distintos. Tenemos una persona de 70 años que no había hecho ejercicio en su vida y que le daba miedo subirse a cualquiera de las máquinas que tenemos aquí, le daba miedo bajar una cuesta él solo y ahora vemos que tienen un nivel de autonomía mucho mayor. A nivel funcional ha pasado de tener que ir agarrado siempre a alguien, a ser autónomo y, por lo tanto, esta persona no hará la Carrera corriendo, pero sí que la hará solo, lo cual es un paso muy importante.

Tenemos personas jóvenes que van a intentar terminar la Carrera corriendo, cualquiera de las tres. También hay pacientes avanzados que han terminado el programa y lo que quieren es poder seguir corriendo y haciendo ejercicio; van a correr la de dos kilómetros, despacito y caminando corriendo. Incluso pacientes con tratamiento activo todavía. Por lo tanto, el grupo es muy heterogéno. La idea es empoderar al paciente: eres capaz y has llegado hasta aquí. Hay que ser conscientes de que, aunque haya limitaciones, todo se puede.

«La idea es empoderar al paciente: eres capaz y has llegado hasta aquí. Hay que ser conscientes de que, aunque haya limitaciones, todo se puede».

Constantemente oímos hablar de las bondades de mantener hábitos de vida saludables, realizar ejercicio físico, alimentarse de una forma sana… ¿Puede lanzar un mensaje sobre la necesidad de realizar ejercicio físico, tanto para prevenir enfermedades como para abordarlas durante su desarrollo y para la recuperación posterior? Realmente, ¿es tan fundamental el ejercicio físico como se nos está transmitiendo a la sociedad?

Voy a acudir a un estudio que se hizo en España por el Grupo GEICAM de Investigación en Cáncer de Mama, en colaboración con otras instituciones, como el Instituto de Salud Carlos III. Hizo un proyecto llamado Epigeicam, en el cual se valoraron diferentes factores de riesgo que aumentaban el riesgo de tener cáncer de mama en la mujer española. El ejercicio físico disminuía el riesgo un 70%: la mujer activa tenía un 70% menos de riesgo de tener cáncer de mama que las que no se mantenían activas. Con datos tan impactantes, creo que queda claro que tenemos que movernos. Un 30% de los tumores más habituales, que son el cáncer de mama y el cáncer de colon en la mujer y en la población general, también se reduciría. Impacta también en la prevención del cáncer de pulmón, en torno a un 20%, que es el tercero que sigue por la cola.

No tenemos que perder la visión de que ya hay suficientes datos científicos para empezar a movernos. A mí me gusta mucho una frase que dice: ‘quien no tiene tiempo hoy para hacer ejercicio, mañana lo tendrá para estar enfermo’. Creo que es bastante real.

«No tenemos que perder la visión de que ya hay suficientes datos científicos para empezar a movernos».

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