Redacción Muy Segura.- El acoso escolar es el problema relacionado con la infancia que genera una mayor predisposición de las familias a recurrir a asesoramiento jurídico. Según el Barómetro de la Protección Jurídica de onLygal, el 64% de las personas consultadas asegura que «probablemente» o «seguro» contrataría algún tipo de ayuda legal ante un caso de bullying.
El estudio señala además que el acoso escolar constituye el principal foco de inquietud para seis de cada diez padres españoles. La predisposición a buscar asesoramiento legal ante estas situaciones se sitúa por delante de la registrada frente a problemas durante el parto o negligencias médicas, reclamaciones de consumo vinculadas a actividades infantiles, trámites o reclamaciones relacionadas con el colegio y gestiones posteriores al nacimiento.
«El dato relevante no es solo que el acoso escolar preocupe a la mayoría de las familias, sino que es el problema de la infancia ante el que más personas consideran necesario contar con apoyo legal. Eso refuerza la importancia de que las familias sepan qué hacer desde el primer indicio y no esperen a que la situación se cronifique», explica Natàlia Mañas, responsable del Centro de Asistencia Jurídica de onLygal.
Una respuesta que todavía puede llegar tarde
El Barómetro analiza también cómo reaccionan las familias cuando surge una duda legal relacionada con el acoso escolar. Un 26,3% no hizo nada inicialmente, mientras que el 22% consultó a familiares o amigos, el 9,5% buscó información en internet o webs especializadas, el 7,5% recurrió a herramientas de inteligencia artificial y el 7,2% consultó o contrató a un abogado.
Cuando la situación avanzó, el 20,6% inició un procedimiento de mediación y el 12,1% emprendió acciones legales. Por otra parte, un 13,2% no inició acciones por falta de pruebas o viabilidad y un 9,8% terminó sin actuar pese a considerar que existía un problema legal.
La valoración sobre la resolución de estas situaciones presenta también resultados divididos: aproximadamente la mitad de los encuestados se declaró muy o bastante satisfecha, frente a un 44,9% que se mostró poco o nada satisfecha.
Cómo actuar ante los primeros indicios de acoso escolar
Ante una sospecha de bullying, los expertos de onLygal recomiendan actuar cuanto antes. El primer paso es prestar atención a posibles cambios en el comportamiento del menor, como aislamiento, tristeza persistente, ansiedad, descenso del rendimiento escolar, alteraciones del sueño, síntomas físicos sin causa aparente o rechazo a acudir al centro educativo.
También consideran fundamental documentar los hechos desde el principio, registrando cuándo, dónde y cómo se producen y conservando mensajes, capturas de pantalla, correos electrónicos, fotografías, vídeos y, cuando existan, informes médicos o psicológicos.
La familia debería asimismo comunicar formalmente la situación al centro educativo y solicitar la activación del protocolo frente al acoso escolar, dejando constancia de las comunicaciones y de las medidas de protección, investigación y seguimiento adoptadas.
Si la respuesta del centro no consigue resolver la situación o las conductas continúan, onLygal aconseja trasladar el caso a la Inspección Educativa correspondiente. En función de su gravedad y evolución, pueden intervenir otros organismos de la Administración educativa y, en los casos más graves, la Fiscalía de Menores.
Cuando las vías educativas y administrativas no permiten poner fin al problema, las familias pueden valorar las acciones legales correspondientes, tanto por la vía civil como, cuando existan amenazas, agresiones u otros posibles hechos delictivos, por la vía penal.
«El acompañamiento jurídico desde las primeras fases del proceso permite a las familias conocer sus derechos, actuar con mayor seguridad y garantizar que todas las actuaciones se desarrollen con las máximas garantías para el menor, facilitando la protección de sus derechos, la agilización de la resolución del conflicto y proporcionando a las familias el apoyo necesario para afrontar un proceso especialmente delicado», añade Natàlia Mañas.
El ciberacoso extiende el problema más allá del aula
El uso de redes sociales, servicios de mensajería y videojuegos online ha ampliado también los espacios en los que puede producirse el acoso. El ciberacoso puede prolongarse fuera del horario escolar y multiplicar la difusión de mensajes, imágenes o contenidos, reduciendo los espacios en los que la víctima puede sentirse segura.
Por ello, onLygal recomienda combinar las actuaciones educativas con una comunicación fluida con los menores, pautas para un uso responsable de la tecnología y la conservación de las evidencias digitales, tanto para solicitar la retirada de contenidos como para poder acreditar posteriormente los hechos.



