El bienestar emocional, imprescindible para un correcto funcionamiento de nuestro corazón

Redacción ‘MS’- Los problemas del corazón y el sistema circulatorio siguen siendo la primera causa de muerte en España, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es así como la tasa media de mortalidad en España a causa de una enfermedad cardiovascular se sitúa en el 32,2%, traduciéndose en más de 120.859 fallecidos al año por este motivo. En el Día Mundial del Corazón, Aegon y sus especialistas hacen hincapié en la importancia de cuidar no solo nuestra salud física, si no nuestra salud emocional para cuidar y prevenir enfermedades cardiovasculares.

De manera habitual, se asocia el cuidado de del corazón a buenos hábitos cómo el ejercicio físico, la alimentación saludable, o el abandono de sustancias nocivas, como el tabaco o el alcohol, pero no se debe olvidar de otros aspectos importantes como el manejo de las emociones, pensamientos y actitudes a los que nos enfrentamos día a día. Así, el estrés se ha convertido no solo en un factor de riesgo cardiovascular, sino también en un factor pronóstico, asociado a las enfermedades coronarias, el accidente cerebrovascular y otras manifestaciones como las arritmias.

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“El estrés, que se manifiesta en ansiedad, miedo, agresividad o depresión, produce un aumento de la frecuencia cardiaca y del consumo de oxigeno por el organismo, lo que hace aumentar la exigencia a nuestro corazón. Por otra parte, se ha visto que las personas con estrés cuidan menos su salud, tienden a ignorar los síntomas y siguen menos las pautas farmacológicas o de rehabilitación tras una crisis”.

Dr. Alvar Ocano, gerente médico en Aegon.

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El estrés afecta de manera diferente a cada persona, es por esto por lo que el modo en el que manejamos el estrés influye directamente en la forma en la que el sistema cardiovascular responde. Como resultado, aquellas personas en las que el estrés les produce emociones de enfado o irritabilidad son más propensas a sufrir un ataque cardiaco o una enfermedad del corazón, según afirman los especialistas de Aegon. Tal es así que responder negativamente al estrés puede suponer un mayor riesgo de sufrir problemas cardiacos que otros como el colesterol, presión sanguínea e incluso la nicotina.

Según datos extraídos del II Estudio de Salud y Vida de Aegon, entre los motivos más comunes que produce el estrés se encuentran los problemas laborales (43,8%), los problemas económicos (38,1%) y las relaciones familiares (36%). En cuanto a las repercusiones que las personas achacan al estrés, los más habituales son los problemas de sueño (48,7%), ansiedad (45,7%), fatiga y falta de energía (42,7%) y dolores de cabeza (38,6%).

Dolencias como las miocardiopatías por estrés, popularmente conocido como el Síndrome del Corazón Roto, se asocian a fuertes impactos emocionales que desembocan en un aumento rápido de adrenalina y otras hormonas, provocando así que el ventrículo izquierdo del corazón se deforme y que el corazón se debilite de manera transitoria.

Pero no solo el estrés puede ser el causante de castigar nuestra salud cardiovascular, emociones como la ira y la ansiedad, acompañadas de un aumento del ritmo cardiaco, presión arterial y coagulación, disparan el riesgo de sufrir un infarto, resultando una combinación letal para el corazón.

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“Es imprescindible seguir hábitos de vida saludables, tanto a nivel alimentación y ejercicio físico, como mental. Es muy importante conocer y controlar nuestras emociones y evitar en la medida de lo posible situaciones que nos generan estrés y nos alteran para cuidar nuestro corazón. Si, por lo contrario, no hay alternativa, lo recomendable es afrontarlo con serenidad, relativizando y ayudándonos de técnicas de relajación. La tristeza, los enfados o incluso el exceso de euforia pueden desestabilizar hasta el corazón más sano y aunque el riesgo absoluto de sufrir un infarto asociado a emociones intensas es bajo, existe”.

Dr. Alvar Ocano, gerente médico en Aegon.

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Cinco consejos para cuidar del corazón

Para celebrar el Día Mundial del Corazón, Aegon y sus especialistas recomiendan cinco sencillas tareas para cuidar de este órgano vital en nuestro día a día:

  1. Dedicar 5 minutos al día para relajarse: controlar la ansiedad, la ira y el estrés entre otros, es fundamental para no alterarse y no aumentar las pulsaciones de forma innecesaria y, así, evitar la hipertensión arterial. “Dedicar unos minutos al día para relajarse haciendo ejercicios de respiración y relajación nos puede ayudar a controlar los niveles de estrés e intentar relativizar los problemas” sugiere el Dr. Alvar Ocano.
  2. Reserva al menos 20 minutos al día para estar activo: acciones tan sencillas como ir a la compra o a trabajar andando o en bicicleta ayuda a que nos mantengamos activos. “Caminar 5 km al día, es una prescripción básica para mitigar el riesgo de sufrir accidentes cardiovasculares” comenta el especialista de Aegon.
  3. Prioriza las frutas y verduras en las comidas: comer sano es imprescindible para cuidar de nuestro corazón. “El brócoli, por ejemplo, contiene ácido fólico, zinc, hierro, calcio, vitamina K y antioxidantes que ayudan a reducir el riesgo de accidentes vasculares. Por su parte, las fresas contienen flavonoides, que contribuyen a dilatar las arterias, protegen el endotelio (la capa interior de los vasos sanguíneos) y controlan la tensión arterial” dice el Dr. Alvar Ocano.
  4. Si madrugas, vete pronto a la cama: algunos estudios[1] señalan que las personas que duermen un mínimo de siete horas al día reducen hasta en un 65 % el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y hasta un 83 % el riesgo de fallecer por esa causa.
  5. Positividad y risas ante todo: al reír, la capa interior de los vasos sanguíneos (endotelio) se relaja, lo que hace que mejore nuestra circulación y disminuya la presión arterial. “La risa libera endorfinas, que son sustancias hormonales que mejoran nuestro bienestar psicológico, a la vez que protege el aparato cardiovascular” afirma el doctor. Ser positivos y buscar motivos para reír día a día ayuda a nuestra salud cardiovascular, así que a pesar de llevar mascarilla, no dejemos de sonreír.