Redacción ‘MS’- El entorno regulatorio europeo avanza hacia una mayor exigencia de transparencia en el uso de modelos de IA, especialmente en lo relativo a copyright y uso de datos, lo que refuerza la necesidad de que las empresas adopten medidas preventivas y de control. Con motivo del Día Mundial de la Propiedad Intelectual, que se celebra el próximo 26 de abril, Hiscox analiza cómo la creciente adopción de la IA Generativa está transformando la gestión de los activos intangibles en las empresas, al tiempo que introduce nuevos riesgos legales y operativos que requieren una estrategia de protección más sofisticada.
Según el Barómetro Tech 2025 de Hiscox, la adopción de la IA generativa en el tejido empresarial ya es una realidad consolidada: el 56% de las compañías la utiliza actualmente y un 34% adicional prevé incorporarla en 2026. Este avance responde, en gran medida, a los beneficios que las empresas ya perciben, ya que el 90% considera que esta tecnología contribuye de forma directa a mejorar la productividad. No es de extrañar, por tanto, que más de la mitad (54,7%) la califique como una auténtica revolución en su actividad. Sin embargo, este crecimiento acelerado también está poniendo de manifiesto nuevas áreas de riesgo: a medida que aumenta el uso de estas herramientas, el 78% de las empresas reconoce que la posible infracción de derechos de propiedad intelectual se ha convertido en una preocupación “muy” o “bastante” relevante para su negocio.
En este contexto, Hiscox advierte de que la IA generativa no debe entenderse únicamente como una herramienta de eficiencia, sino también como un riesgo que debe ser gestionado activamente. La capacidad de estas herramientas para generar textos, imágenes, código o diseños a gran velocidad multiplica la producción de contenidos, pero también incrementa la probabilidad de reutilizar materiales protegidos, perder trazabilidad o incurrir en conflictos legales.
Tres grandes frentes de riesgo
Este escenario de incertidumbre coincide con la plena aplicación, desde el pasado 2 de agosto de 2025, de las obligaciones de transparencia y copyright impuestas por la Comisión Europea para los modelos de IA de propósito general. Este marco regulatorio, junto con el nuevo Código de Buenas Prácticas, no solo busca reforzar la seguridad jurídica, sino que eleva el nivel de exigencia para las compañías: ahora, las empresas deben ser capaces de demostrar una diligencia mucho mayor y proactiva ante cualquier posible infracción.
En este contexto de mayor vigilancia regulatoria, Hiscox identifica tres ámbitos principales donde la falta de control puede derivar en conflictos legales en el uso de IA generativa:
- Derechos de autor (copyright): similitudes con obras preexistentes, uso de contenido protegido en procesos internos y dudas sobre la protección legal del resultado final.
- Marcas y signos distintivos: generación de nombres, diseños o campañas que pueden entrar en conflicto con activos ya registrados.
- Secretos empresariales: exposición de información confidencial al introducir datos sensibles en herramientas no controladas.
Consejos para proteger la Propiedad Intelectual en la era de la IA
Ante este escenario, Hiscox propone siete recomendaciones clave para ayudar a las empresas a blindar su propiedad intelectual:
- Aprobar una política interna de uso de IA. Definir qué herramientas están permitidas, en qué casos pueden utilizarse, qué información no debe introducirse y cuándo es necesaria la revisión legal o de compliance.
- No introducir contenido sensible en herramientas no validadas. Evitar compartir contratos, código, diseños o documentación estratégica en plataformas que no hayan sido previamente aprobadas por la organización.
- Auditar la procedencia de los activos. Revisar el origen, similitudes y posibles conflictos antes de utilizar contenidos generados por IA en campañas, productos o propuestas comerciales.
- Mantener supervisión humana documentada. Garantizar la intervención humana en la creación y validación de contenidos, asegurando la trazabilidad y reforzando la defensa de su originalidad.
- Revisar contratos con proveedores. Establecer claramente quién asume responsabilidades en caso de infracción, qué derechos de uso existen y qué garantías o limitaciones se aplican.
- Formar a los equipos. Capacitar a empleados de áreas como marketing, diseño, IT o dirección para reducir riesgos derivados del desconocimiento.
- Contar con una red de seguridad financiera. Valorar coberturas aseguradoras que permitan afrontar posibles reclamaciones, costes legales o la retirada de contenidos, como parte de una estrategia integral de gestión del riesgo.
Hiscox subraya que la protección efectiva de la propiedad intelectual en la era de la IA generativa requiere un enfoque combinado: gobernanza interna, revisión contractual, formación y mecanismos de protección financiera. De cara al futuro, la compañía prevé un aumento del volumen y la complejidad de los conflictos relacionados con la propiedad intelectual, impulsado por la creciente calidad y uso comercial de los contenidos generados por IA, así como por un entorno regulatorio más exigente.


