Juan Antonio Mata, Director General de BMS Iberia inicia una nueva etapa como Presidente del Consejo Asesor de BMS Iberia

Juan Antonio Mata (BMS Iberia): «Afronto esta etapa con serenidad y con mucha energía para lo que viene»

‘Muy Segura’ entrevista a Juan Antonio Mata, Director General de BMS Iberia, para conocer sus primeras impresiones tras poner fin a sus funciones ejecutivas después de casi 50 años de actividad profesional. Juan Antonio continuará vinculado al Broker como Presidente de su Consejo Asesor.

Después de 50 años de actividad profesional en funciones ejecutivas, ¿qué sensaciones estás teniendo?

La verdad es que son sensaciones agridulces, pero en el buen sentido. Por un lado, una enorme satisfacción: siento que he cumplido plenamente con lo que tenía que hacer, tanto en el ámbito asegurador como en el mundo de la empresa en general. Cincuenta años dan para mucho y, cuando miro atrás, veo una trayectoria de la que me siento genuinamente orgulloso.

Por otro lado, el ritmo ejecutivo tiene su propio pulso y dejarlo no es algo que ocurra de un día para otro. La actividad diaria, la toma de decisiones, el contacto constante con las personas… todo eso forma parte de tu manera de vivir. Pero afronto esta etapa con serenidad y con mucha energía para lo que viene.

«Afronto esta etapa con serenidad y con mucha energía para lo que viene».

¿Cuándo empezaste a plantearte que era el momento adecuado para este cambio?

Fue una decisión progresiva; no hubo un momento concreto de iluminación. Hace unos meses empecé a verlo con más claridad: me acercaba a la jubilación ordinaria, llevaba muchos años a un ritmo muy intenso y sentía que era el momento natural de hacer un cambio.

No ha sido una retirada forzada ni una decisión tomada desde el cansancio, sino desde la serenidad de quien siente que ha llegado a buen puerto y quiere afrontar la siguiente etapa con ilusión, tranquilidad y también con nuevas inquietudes.

«Llevaba muchos años a un ritmo muy intenso y sentía que era el momento natural de hacer un cambio».

¿Qué hitos consideras más relevantes de tu etapa como Director General de BMS Iberia?

Sin duda, el más significativo fue el propio proceso de integración de Jurado Mata y Grupo Milenio en BMS Group, que se firmó en pleno confinamiento, en marzo de 2020.

Fue un momento de enorme complejidad: el país paralizado, sin reuniones presenciales posibles, explicando a los clientes un cambio de titularidad en unas circunstancias que nadie había previsto. Sacar adelante aquella operación y consolidarla posteriormente es algo que me produce una satisfacción especial. En ese proceso fueron también fundamentales personas como Domingo Albi, Fernando Claro y Álvaro Rodríguez, cuyo apoyo y confianza resultaron decisivos.

A partir de ahí, consolidar la presencia de BMS Iberia en el mercado español y contribuir al desarrollo del grupo en nuestro país han sido los grandes ejes de estos años. Que un grupo internacional apostara por nosotros y, años después, te pida que sigas vinculado como Presidente del Consejo Asesor es también un hito en sí mismo.

«Consolidar la presencia de BMS Iberia en el mercado español y contribuir al desarrollo del grupo en nuestro país han sido los grandes ejes de estos años».

¿Cuáles fueron los mayores desafíos que tuviste que afrontar?

Como ya he comentado antes, el COVID fue probablemente el desafío más inesperado e inmediato. Pero más allá de aquella situación concreta, el gran reto de fondo ha sido siempre la transformación: adaptar estructuras que funcionaban bien a un entorno que cambiaba con enorme rapidez, sin perder nunca lo esencial.

En el sector asegurador hemos vivido cambios regulatorios muy profundos, una concentración importante del mercado y una digitalización que ha obligado a replantear muchas cosas. Navegar todo eso sin perder el foco en el cliente y en el equipo es, probablemente, el reto permanente de cualquier directivo.

Y, sobre todo, gestionar el cambio cultural: pasar de ser el dueño a formar parte de un grupo internacional sin perder la identidad del equipo. Eso no se aprende en ningún máster. En ese proceso fue fundamental el compromiso de personas como mi hijo Juan Antonio Mata Lirola, Imad Bennis, Patricia Adarve y Raúl Escalante, cuya implicación hizo mucho más fácil esa transición.

«En el sector asegurador hemos vivido cambios regulatorios muy profundos, una concentración importante del mercado y una digitalización que ha obligado a replantear muchas cosas».

¿Qué cambios del mercado o del entorno empresarial le han exigido reinventarse más?

Hay dos especialmente relevantes. El primero fue la Ley de Mediación de Seguros Privados, que transformó profundamente el marco en el que operábamos y en cuya elaboración tuve el privilegio de participar.

El segundo ha sido la concentración del mercado. Cuando empecé, el sector estaba muy atomizado; hoy la escala importa mucho más. Precisamente esa visión fue la que me llevó a crear Grupo Milenio en 1999 y, más adelante, a integrarme en un grupo internacional como BMS.

El mercado fue dando la razón a quienes supimos leer esos cambios a tiempo.

«Cuando empecé, el sector estaba muy atomizado; hoy la escala importa mucho más».

¿Cuáles van a ser tus nuevas funciones y líneas de actuación como Presidente del Consejo Asesor?

En esta primera etapa, mi foco estará en apoyar institucionalmente a BMS Iberia e impulsar el propio Consejo Asesor, aportando conocimiento del mercado, relaciones y la experiencia acumulada durante décadas.

Es una manera diferente de seguir contribuyendo: con más perspectiva estratégica y sin el peso del día a día operativo. BMS ha apostado por mantener ese vínculo y yo lo asumo con toda la responsabilidad que merece.

«En esta primera etapa, mi foco estará en apoyar institucionalmente a BMS Iberia e impulsar el propio Consejo Asesor».

¿Qué es lo que más vas a echar de menos del día a día ejecutivo?

Las conversaciones. El contacto continuo con clientes, con el equipo y con el mercado.

Cuando estás en la trinchera ejecutiva existe un flujo constante de personas, decisiones y estímulos que te mantiene muy activo mentalmente. Eso no se reemplaza fácilmente. También echaré de menos esa sensación de que cada día pasan cosas y de que el trabajo tiene un impacto inmediato y visible.

Después de tantos años, el ritmo ejecutivo termina formando parte de tu manera de pensar, de vivir y hasta de relacionarte con los demás.

«Echaré de menos esa sensación de que cada día pasan cosas y de que el trabajo tiene un impacto inmediato y visible».

¿Ha habido alguna persona especialmente importante en tu trayectoria?

Muchas, y sería injusto nombrar solo a una. Pero sí hay algunas figuras fundamentales.

Rafael Jurado, mi socio durante casi cuatro décadas, con quien construí Jurado Mata desde cero y compartí tanto los mejores momentos como los más difíciles de esta profesión.

Alfonso Fernández-Figares, mentor y amigo, que confió en nosotros cuando pusimos en marcha FASUR y nos enseñó que la formación es la base de todo proyecto sólido.

Y, por supuesto, Raquel, mi esposa, que ha sido mucho más que el apoyo en la sombra al que normalmente se hace referencia. Ha sido una pieza clave en todos y cada uno de los proyectos, desde la gestión financiera hasta momentos especialmente delicados como la venta e integración en BMS. Sin ella, muchas cosas no habrían sido posibles de la misma manera.

¿Qué planes tiene para esta nueva etapa a nivel personal?

A corto plazo, ordenar bien la transición. Tengo todavía algunos proyectos patrimoniales pendientes, como la reforma y adecuación de un par de inmuebles a los que dedicaré parte de mi tiempo.

Pero esta nueva etapa también me permitirá recuperar hábitos y espacios personales que el ritmo ejecutivo había ido relegando. Caminar por los bosques de la Alhambra, hacer deporte y disfrutar con más calma de esas cosas sencillas que ayudan a mantener el equilibrio.

También dedicaré parte de este tiempo a ampliar la bodega de casa, reuniendo vinos muy especiales para disfrutarlos y compartirlos con amigos.

Y luego, con calma, seguir pensando. A los 65 años, y con la energía que sigo teniendo, sería extraño que no surgieran nuevas ideas.

«Esta nueva etapa también me permitirá recuperar hábitos y espacios personales que el ritmo ejecutivo había ido relegando».