La Cátedra Fundación Sanitas de Estudios sobre Deporte Inclusivo crea un decálogo para comunicar de manera inclusiva

Redacción ‘MS’- El deporte inclusivo es una de las herramientas más útiles en favor de la integración social. Esta disciplina se basa en la práctica deportiva conjunta de personas con y sin discapacidad, se adapta a las posibilidades de los deportistas y mantiene en todo momento el espíritu competitivo de cada especialidad. Supone una revisión en las reglas y el material utilizado en cada deporte, con el fin fomentar la participación activa y efectiva de todas las personas. Así lo explica Sanitas a través de un reciente comunicado.

«Pero, además, el deporte inclusivo es una actitud hacia la práctica deportiva que aporta beneficios a nivel de concienciación, conocimiento y respeto a la diferencia y, sobre todo, mejora el bienestar emocional, la autoestima y la autopercepción de las personas con discapacidad, pero también de las personas sin discapacidad, que se conciencian de la importancia de la lucha y la constancia para llevar nuestros límites un poco más lejos«, añade la aseguradora.

“El deporte inclusivo ofrece beneficios para todos sus integrantes. Mientras a unos les ayuda a desarrollar la conciencia social, la empatía y la tolerancia, a otros les ayuda a ser parte activa de la sociedad al mismo tiempo que mejora sus habilidades sociales, cognitivas y psicomotrices, además de beneficiarse de las ventajas que el deporte aporta a la salud”.

Javier Pérez, director de la Cátedra Fundación Sanitas de Estudios sobre Deporte Inclusivo.

A través de este proyecto de Fundación Sanitas y la Cátedra de Estudios de Deporte Inclusivo, se busca dar visibilidad y concienciar sobre la importancia de conseguir la inclusión en el mundo del deporte. «Para lograrlo es importante no solo modificar los reglamentos deportivos, sino comprender que el lenguaje también ha de ser inclusivo, con el objetivo de garantizar los derechos, el respeto y la inclusión de todos. La comunicación nos sirve entonces no sólo para contar el mundo que nos rodea, sino también para contribuir a su transformación. Si contamos el deporte inclusivo con naturalidad, sin condescendencia y con un abordaje similar al resto de informaciones deportivas, colaboramos a hacer de la inclusión un elemento más presente en nuestro día a día«, recuerda Sanitas.

Por ello, con vistas a la celebración de los Juegos Inclusivos que tendrán lugar en octubre en Madrid, los expertos de la Cátedra Fundación Sanitas de Estudios sobre Deporte Inclusivo han elaborado un decálogo para comunicar la inclusión de manera correcta:

  1. Es preciso usar el principio de persona: “persona con discapacidad”, “atleta con discapacidad”, “palista con discapacidad”, etc. No se debe usar “discapacitado”, “atleta discapacitado”, “palista discapacitado”, tampoco “minusválido”.
  2. Nadie es normal, la “normal” es una curva que explica un mayor porcentaje (66%) en una distribución normal y, por ello, no debe aplicarse a personas. Es necesario omitir frases como “los atletas paralímpicos y los normales”.
  3. Evitar la sustantivación de situaciones adjetivas. Por ejemplo, usar “atleta amputado”.
  4. No usar términos en negativo: evitar “este atleta sufre/padece una amputación”, mejor de forma neutra, por ejemplo, “este atleta presenta una amputación”.
  5. Cuando nos referimos a personas con discapacidad visual, es necesario utilizar normalmente las palabras “ver” o “mirar”, sin considerarlas términos tabúes ya que las propias personas con discapacidad visual las utilizan habitualmente. De igual manera, también se “anda” o “corre” en silla de ruedas.

A su vez, se destaca la importancia no solo del qué se dice, sino también del cómo. Por ello, a la hora de dirigirse a personas con discapacidad, se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:

  1. Hablar en tono normal, despacio y claro evitando gritar o elevar la voz, especialmente en personas con discapacidad intelectual.
  2. Tratar a la persona con discapacidad como a un adulto de su edad, si así lo es. No infantilizar la situación, por ejemplo, utilizando un vocabulario no adecuado o dirigiendo la conversación al acompañante, en vez de a la propia persona.
  3. Ser expresivos y claros en las explicaciones y en las correcciones: ayudar a la comunicación con gestos naturales que sirvan de apoyo al propio mensaje, sin sobreactuar.
  4. Facilitar que la persona con discapacidad auditiva pueda ver los labios mientras se habla con él, evitando acciones como taparse con el micrófono o con la mano. La mascarilla en este sentido podría dificultar la conversación.
  5. No transmitir mensajes con condescendencia, tratando con igualdad en todos los sentidos a personas con y sin discapacidad.

Más de una década por el fomento del deporte inclusivo

La Fundación Sanitas explica que lleva desde 2009 apostando por el desarrollo e impulso de esta práctica. En 2010 creó la Alianza por el Deporte Inclusivo con la participación del Consejo Superior de Deportes, el Comité Olímpico Español, el Comité Paralímpico Español, la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Madrid, la Fundación ONCE, la Fundación Real Madrid, Telemadrid y diversas federaciones deportivas españolas.

A través de esta colaboración se han podido desarrollar también los Campeonatos de España Inclusivos en Edad Escolar que ha permitido la competición federada inclusiva en deportes como natación, atletismo, triatlón, tenis de mesa, bádminton, judo y rugby. Además, cuenta con el programa educativo Deporte Inclusivo en la Escuela (DIE), a través del cual pone en valor esta actividad en los colegios, involucrando tanto a profesores como a alumnos.

Todo este esfuerzo tendrá su culmen con la celebración de los I Juegos Inclusivos, que tendrán lugar en el último trimestre de año en Madrid.

“Por primera vez podremos disfrutar de una competición internacional con atletas olímpicos y paralímpicos del más alto nivel, que competirán en igualdad. Creemos firmemente que el deporte será inclusivo o no será”.

Yolanda Erburu, directora general de Fundación Sanitas.

Esos Juegos Inclusivos cuentan con el apoyo del Consejo Superior de Deportes, el Comité Olímpico Español y el Comité Paralímpico Español y del resto de miembros de la Alianza por el Deporte Inclusivo.