Mano con signos de artrosis en una imagen vinculada a los tratamientos quirúrgicos explicados por IMQ

La cirugía de mano permite recuperar movilidad, fuerza y función en pacientes con artrosis

Redacción Muy Segura.- La evolución de las técnicas quirúrgicas está permitiendo tratar la artrosis de mano y muñeca con procedimientos cada vez menos invasivos y recuperaciones más rápidas, especialmente en pacientes mayores que mantienen una vida activa y quieren conservar autonomía, movilidad y fuerza.

El Dr. Francisco Javier García Bernal, especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética de IMQ, explica que el perfil de los pacientes ha cambiado en las últimas décadas. Junto a las lesiones traumáticas, hoy adquieren mayor peso las patologías asociadas al envejecimiento, como las fracturas de muñeca o la artrosis, en una población de más de 65 años cada vez más activa.

“Ahora no solo hay más personas mayores, sino que tienen mucha calidad de vida y son muy activas. Quieren seguir haciendo su vida y las manos para ellos son fundamentales”, señala.

Nuevas técnicas para tratar artrosis y fracturas

Entre los principales avances destaca la incorporación de técnicas como la artroscopia, que permite intervenir mediante incisiones mínimas, así como nuevos sistemas de fijación y prótesis que favorecen una recuperación funcional más rápida.

En los casos de artrosis, García Bernal destaca el desarrollo de implantes y prótesis capaces de reconstruir articulaciones dañadas, preservando movilidad y fuerza y reduciendo el dolor.

“Se han desarrollado nuevos implantes y prótesis que permiten reconstruir articulaciones artrósicas con recuperaciones de función, movimiento y fuerza espectaculares”, explica el especialista.

El cambio también es notable en determinadas fracturas de muñeca. Frente a tratamientos prolongados con escayola, hoy existen sistemas de fijación que permiten comenzar a mover la articulación en plazos mucho más cortos y acelerar la recuperación.

Vivir más años, pero también con más actividad

El aumento de la esperanza de vida y del nivel de actividad a edades avanzadas está transformando la demanda asistencial. Personas de 65, 70 o 75 años continúan trabajando, practicando deporte o cuidando de su familia, por lo que mantener la función de las manos tiene un impacto directo en su calidad de vida.

La prevención de los trastornos musculoesqueléticos no traumáticos depende en parte de factores no modificables, como la edad o la genética, aunque IMQ recuerda la importancia de evitar movimientos repetitivos prolongados, posiciones forzadas y esfuerzos con cargas pesadas cuando sea posible.

La información forma parte de la iniciativa “Lo primero, prevenir” de IMQ, orientada a fomentar la prevención, el autocuidado y la detección precoz de distintas patologías.