Dra. Andrea Marroquín, especialista en medicina estética, CLÍNICA MENORCA

La revolución del láser permite tratamientos también en verano

Dra. Andrea Marroquín, especialista en medicina estética

CLÍNICA MENORCA

Durante años, los tratamientos con láser estuvieron prácticamente vetados en verano por el elevado riesgo de manchas e hiperpigmentación asociado a la exposición solar. Sin embargo, los importantes avances tecnológicos de la última década han cambiado el escenario y hoy es posible realizar determinados procedimientos incluso durante los meses de mayor radiación solar, siempre bajo control médico y siguiendo estrictas pautas de cuidado.

Los nuevos equipos destacan por una mayor precisión en la emisión de energía, una mejor capacidad para “leer” la piel y tecnologías menos agresivas que reducen la inflamación y aceleran la recuperación. “La tecnología se ha vuelto mucho más inteligente y amable con la piel”, explica la Dra. Marroquín de Clínica Menorca.

Entre las principales innovaciones destacan los pulsos ultracortos y controlados, que minimizan el daño térmico; los sistemas avanzados de enfriamiento, que protegen la epidermis; y la incorporación de tecnologías fraccionadas no ablativas, que tratan microcolumnas de piel en lugar de toda la superficie cutánea.

Menos riesgo, pero no riesgo cero

Los expertos recuerdan que, aunque el riesgo de hiperpigmentación posinflamatoria se ha reducido considerablemente, no ha desaparecido por completo. Las pieles con tendencia a pigmentarse, los pacientes que no siguen las recomendaciones médicas o quienes se exponen al sol tras el tratamiento siguen siendo más vulnerables.

Los equipos antiguos generaban más calor residual y mantenían la piel inflamada durante más tiempo, aumentando la posibilidad de manchas incluso con exposiciones solares mínimas. Los dispositivos actuales permiten trabajar con parámetros más seguros y personalizados según el fototipo de cada paciente.

Precisamente el fototipo es uno de los factores clave para decidir qué tratamientos pueden realizarse en verano. Las pieles claras cuentan con mayor margen de seguridad, mientras que en los fototipos más altos se requiere mayor prudencia y, en muchos casos, posponer los tratamientos más intensivos hasta otoño o invierno.

Qué tratamientos sí pueden hacerse en verano

No todos los láseres son aptos para la época estival. La Dra. Marroquín diferencia claramente entre los procedimientos compatibles con el verano y aquellos que continúan desaconsejados.

Entre los tratamientos que sí pueden realizarse, siempre en piel no bronceada y bajo supervisión médica, destacan:

  • Depilación láser médica.
  • Láser vascular suave.
  • IPL o BBL con parámetros conservadores para mantenimiento de acné activo.
  • Láseres no ablativos fraccionados de baja intensidad para mejorar textura, poros o firmeza ligera.

En cambio, tratamientos más agresivos como el CO₂ fraccionado, el resurfacing profundo o los protocolos intensivos para manchas y melasma siguen recomendándose preferentemente en otoño e invierno.

La importancia de la personalización

Más que una cuestión estacional, la doctora insiste en valorar el estilo de vida y la capacidad del paciente para cumplir las indicaciones posteriores al tratamiento.

Las zonas más expuestas, como rostro, escote, hombros o dorso de manos, requieren especial precaución en pacientes que van a estar al aire libre con frecuencia. También se extreman las medidas en personas con melasma activo o antecedentes de manchas persistentes.

Actualmente, los tratamientos más demandados durante el verano son la depilación láser, el mantenimiento de manchas y rojeces, el láser vascular en piernas y los procedimientos de tensado suave con efecto “buena cara” y mínima recuperación.

Fotoprotección y cuidados: claves para evitar complicaciones

La Dra. Marroquín recuerda que el éxito del tratamiento no depende únicamente de la tecnología, sino también del compromiso del paciente con los cuidados antes y después del procedimiento.

Entre las principales recomendaciones destacan evitar el sol y los autobronceadores durante los 10 o 15 días previos, utilizar protección solar diaria y revisar posibles medicamentos fotosensibilizantes.

Tras el tratamiento, es imprescindible evitar la exposición solar directa durante al menos dos semanas, reaplicar protector SPF 50+, evitar calor intenso, deporte y piscina durante las primeras 24 o 48 horas, además de utilizar cosméticos reparadores pautados por el especialista.

Los errores más frecuentes siguen siendo exponerse “solo un rato” al sol, descuidar el fotoprotector o utilizar exfoliantes y retinoides demasiado pronto, prácticas que pueden provocar irritación e hiperpigmentación posinflamatoria.

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