Francesc Santasusana durante su intervención en la Semana Mundial 2026 del Col·legi de Mediadors d’Assegurances de Barcelona

La Semana Mundial conecta cuatro generaciones para reflexionar sobre el futuro, la tecnología y el valor de las personas

Redacción Muy Segura.- Cuatro generaciones, cuatro formas de entender el trabajo, el éxito, la seguridad o la tecnología y una misma pregunta de fondo: cómo construir juntos el futuro. La 52.ª Semana Mundial del Col·legi de Mediadors d’Assegurances de Barcelona reunió en L’Auditori a baby boomers, generación X, millennials y generación Z para reivindicar la escucha entre generaciones y aquello que sigue diferenciándonos en un mundo que cambia a gran velocidad: el valor de las personas.

Celebrada bajo el lema «Cuatro miradas, un solo futuro», la jornada partió de una realidad que ya atraviesa empresas, familias y sociedad: distintas generaciones conviven cada vez durante más tiempo, aunque no necesariamente interpreten de la misma manera conceptos como esfuerzo, seguridad, éxito o relación con la tecnología. El Col·legi planteó esas diferencias no como una barrera, sino como una oportunidad para aprender unos de otros.

«El futuro no pertenece a una generación concreta. Se construye cuando varias generaciones deciden escucharse», afirmó Francesc Santasusana, presidente del Col·legi, al comienzo del encuentro.

Esta fue, además, una Semana Mundial especialmente significativa para Santasusana, que anunció que sería la última que viviría como presidente del Col·legi y dejó como legado el deseo de una institución preparada para el relevo y abierta a nuevas miradas, desde la convicción de que «experiencia y juventud no compiten, sino que se necesitan».

Cuatro generaciones, una misma conversación

Moderada por Iñaki Gabilondo, la conversación central reunió a Xavier Marcet, representante de los baby boomers; Montse Cespedosa, de la generación X; Laura Baena, de los millennials, y Carlos Martínez, de la generación Z.

Sus distintas experiencias permitieron abordar cuestiones que atraviesan la vida personal y profesional. Marcet habló de esperanza, responsabilidad y esfuerzo; Cespedosa puso el acento en la formación y la independencia; Baena abordó las dificultades para conciliar carrera y cuidados, mientras Martínez trasladó la perspectiva de una generación que contempla un mundo global, cambiante y lleno de oportunidades.

Las diferencias fueron evidentes, pero también los puntos de encuentro. Al hablar de éxito aparecieron, junto al reconocimiento profesional y económico, la libertad, la tranquilidad, la familia, el equilibrio y la posibilidad de decidir sobre el propio tiempo. Y la seguridad dejó de asociarse exclusivamente a una nómina o a la estabilidad laboral para incorporar factores como la formación, la adaptación, la confianza y la comunidad.

Inteligencia artificial: mucha tecnología, pero también criterio

La tecnología y, especialmente, la inteligencia artificial ocuparon otro de los momentos centrales de la conversación. En una época caracterizada por un acceso prácticamente ilimitado a información y conocimiento, los participantes pusieron sobre la mesa la importancia creciente de saber seleccionar y decidir.

Gabilondo recordó una realidad tan sencilla como determinante: por muchas posibilidades que ofrezca la tecnología, seguimos disponiendo de 24 horas cada día. Elegir qué merece nuestra atención se convierte así en una capacidad esencial.

Marcet resumió su posición ante la inteligencia artificial invitando a afrontarla con «poco miedo, mucha práctica», para añadir una reflexión especialmente significativa:

«IA habrá mucha, pero no habrá sabiduría artificial».

Vivir más exige pensar cómo queremos vivir

La longevidad, la evolución demográfica y los cuidados ampliaron la conversación hacia otro de los grandes desafíos sociales. Menos nacimientos y vidas cada vez más largas obligarán a revisar cuestiones relacionadas con el trabajo, las pensiones, la vivienda y la organización de los cuidados. NdeP SemanaMundial2026

«El verdadero reto no consiste únicamente en vivir más. Consiste en vivir mejor», afirmó Francesc Santasusana, relacionando esa transformación con la propia esencia del seguro: proteger y acompañar a las personas a lo largo de las distintas etapas de su vida.

Del «qué va a pasar» al «qué vamos a hacer»

Después de recorrer asuntos como el trabajo, la seguridad, la tecnología, los cuidados y el futuro, las cuatro generaciones terminaron encontrándose en valores muy similares: ilusión por hacer cosas que merezcan la pena, equilibrio, criterio, tranquilidad y voluntad de ayudar a crecer a quienes nos rodean.

Fue entonces cuando Iñaki Gabilondo llevó la conversación a su conclusión. Durante años había preguntado a científicos qué iba a suceder en el futuro, hasta comprender que quizá la pregunta verdaderamente importante era otra.

El futuro no es únicamente algo que vaya a ocurrir. Se está construyendo ahora.

Y, por tanto, la cuestión deja de ser solamente «¿qué va a pasar?» para convertirse en «¿qué vamos a hacer?».

Una reflexión que interpela también a la mediación

El Col·legi quiso que la conversación trascendiera el escenario de L’Auditori. Para la mediación aseguradora, la convivencia generacional implica también entender que los clientes están cambiando: evolucionan sus prioridades, su relación con la tecnología, su percepción del riesgo, sus necesidades de protección y la forma en la que esperan relacionarse con un profesional.

La 52.ª Semana Mundial dejó así una invitación a escuchar antes de juzgar, aprovechar el conocimiento de quienes acumulan décadas de experiencia y, al mismo tiempo, dar espacio a quienes llegan con otras prioridades y nuevas preguntas.

Porque convivir entre generaciones no significa conseguir que todos pensemos igual. Significa conectar las diferencias y convertirlas en una fortaleza. Y en un tiempo en el que vivimos más años, convivimos más generaciones y la tecnología transforma aceleradamente nuestra manera de trabajar y relacionarnos, el futuro solo puede ser compartido.