Abuelo jugando con su nieto al balón en el bosque

No importa la edad que tengas, siempre puedes cuidar tu corazón mediante la prevención

Redacción ‘MS’- Según datos del Instituto Vasco de Estadística, EUSTAT, en Euskadi, las enfermedades del sistema circulatorio siguen siendo la primera causa de muerte entre las mujeres (25,3%) y la segunda entre los hombres (22,6%), intercambiando posiciones con los tumores. ¿Se puede hacer algo para bajar estas cifras? «Se estima que alrededor del 80% de los eventos cardiovasculares prematuros podrían prevenirse con hábitos de vida saludables y modificando los factores de riesgo cardiovasculares con anterioridad», señala el Dr. Luis Fernández Lázaro, cardiólogo de IMQ.

«Cuidar el corazón no va de perseguir la perfección, sino de encadenar pequeñas decisiones valientes cada día: elegir las escaleras, un plato de verduras, apagar el cigarrillo o salir a caminar aunque llueva un poco. Si empezamos pronto y nos mantenemos constantes, el corazón se vuelve un compañero fiel que nos permite disfrutar durante muchos años de la vida, de las personas que queremos. Es nuestra responsabilidad: prevenir para no fallarles, para no fallarnos», añade.

Cuidar el corazón según la edad

Para el experto, no hay disculpa para no cuidar el corazón a cualquier edad: «el corazón nos acompaña desde el primer latido hasta el último y en cada etapa de la vida necesita cuidados diferentes». Así, destaca los cuidados a seguir según las franjas etarias:

Infancia (de 0 a 10 años): el pediatra valorará si existe alguna cardiopatía congénita al nacer. Este periodo es un momento clave para educar en hábitos cardiosaludables: juego activo, excursiones por la naturaleza, deporte en familia y buena alimentación.

Adolescencia (de los 10 a los 20 años): aquí entran en escena el tabaco y otros tóxicos; muchas personas deberán decir “no” al tabaco y a otras sustancias decenas de veces en su vida, y ese entrenamiento empieza en esta etapa.

Juventud (de los 20 a los 40 años): suele ser la época de mejor salud cardiovascular, pero aparecen el sedentarismo y el estrés laboral. Las mujeres han de tener en cuenta el uso de anticonceptivos hormonales y los embarazos como momentos especiales en los que el ginecólogo debe valorar el riesgo.

A partir de los 40 años: conviene aprovechar los reconocimientos de empresa y las revisiones médicas para controlar la tensión arterial, el colesterol, la glucosa y el peso. Son importantes factores de riesgo que pueden empezar a aparecer junto a otros nuevos, como apneas del sueño, el sedentarismo y el estrés laboral y familiar.

Menopausia: cuando la mujer pierde su “protección” hormonal, puede aumentar la tensión arterial y la absorción de lípidos, y es más fácil ganar peso. En este periodo, aparte de las revisiones ginecológicas, se debe hacer una valoración cardiovascular. Siempre es buen momento para dejar de fumar, pero en este periodo de la mujer casi es una obligación.

A partir de los 60 años: se empiezan a recoger los frutos (dulces o amargos) de lo que se ha hecho antes. Quien ha cuidado su corazón suele mostrar un nivel más alto de actividad, independencia en la vida diaria, menos discapacidad y, en general, mejor calidad de vida.

Los beneficios de seguir estas recomendaciones están constatados en la literatura científica. El experto presenta un ejemplo sencillo: «una persona que sube escaleras, camina a diario y cuida su alimentación durante décadas suele tener una esperanza de vida más larga y afronta mucho mejor cualquier eventual enfermedad cardiovascular».

 

No sólo es el corazón, es también todo el sistema circulatorio

Cuando se habla de enfermedades cardiovasculares no sólo se trata del corazón, sino de todo el sistema de arterias que recorre el cuerpo. Así, la salud cardiovascular incluye cuatro grandes grupos: las enfermedades del corazón (como la cardiopatía isquémica, la insuficiencia cardiaca o algunas arritmias), las cerebrales (ictus isquémicos y hemorragias cerebrales), la dilatación patológica de las arterias a causa de la debilidad de los vasos sanguíneos (aneurisma) y las afectaciones de arterias de las extremidades inferiores (enfermedad vascular periférica, muy frecuente en fumadores).

«En la práctica diaria, en Euskadi vemos sobre todo cuatro grandes cuadros. En primer lugar, la cardiopatía isquémica, es decir, el estrechamiento de las arterias coronarias que puede provocar angina de pecho e infarto de corazón. En segundo lugar, la enfermedad cerebrovascular, consistente en problemas en las arterias del cerebro que pueden acabar en un ictus isquémico o en hemorragias cerebrales. Después se encuentra la enfermedad arterial periférica, caracterizada por una falta de riego en las piernas que causa dolor al caminar y limita la calidad de vida. Y por último, los aneurismas de aorta y otras enfermedades del corazón (arritmias, valvulopatías, insuficiencia cardiaca) que, a menudo, conviven con los factores de riesgo clásicos», destaca el cardiólogo de IMQ.

Factores de riesgo más frecuentes en Euskadi

¿Y cuáles son los factores de riesgo más prevalentes en Euskadi que aumentan la probabilidad de que una persona desarrolle una enfermedad o una lesión? El Dr. Luis Fernández Lázaro enumera varios.

«Los factores de riesgo son silenciosos, avanzan sin dar síntomas hasta que un día aparece el susto, que en ocasiones puede ser fatal. La obesidad, la hipertensión, el colesterol elevado, la diabetes y el tabaco forman un cóctel que acelera el envejecimiento de las arterias muchos años antes de que aparezca el primer síntoma. De manera general, son los que vemos con más frecuencia en consulta en la población adulta de Euskadi», explica el cardiólogo de IMQ, detallando, para finalizar, cada uno de ellos:

Sobrepeso u obesidad y exceso de perímetro abdominal: cerca del 40% de las personas mayores de 40 años presentan sobrepeso u obesidad. En mujeres, se recomienda no superar los 88 cm de cintura o perímetro abdominal y en hombres, 102 cm.

Hipertensión arterial: afecta aproximadamente a entre el 30 y el 40% de la población adulta, muchas veces sin síntomas.

Colesterol elevado: entre un 20 y un 40% de la población, según series, lo presenta, estando muy ligado a la alimentación y al sedentarismo.

Diabetes: en Euskadi, alrededor del 15% de las personas adultas conviven con diabetes, que multiplica el riesgo cardiovascular.

Tabaquismo: el tabaco sigue siendo un “enemigo declarado” del corazón; aumenta varias veces el riesgo de infarto, de ictus y la claudicación intermitente de las extremidades inferiores (enfermedad arterial periférica).