Son necesarias políticas que faciliten el acceso de la mujer a salarios más altos

Redacción ‘MS’- Análisis recientes cuantifican que los salarios medios de las mujeres son inferiores a los de los hombres por igual trabajo o trabajo de igual valor, de manera que el salario medio de las mujeres, según estadísticas de la propia Agencia Tributaria española, debe incrementarse aproximadamente un 22% para equipararse al salario medio de los hombres. La brecha salarial, otro dato contundente, solo se ha reducido un 0,79% en los últimos cinco años. A este respecto, el Instituto Santalucía abrió ayer los actos de conmemoración del Día Internacional de la Mujer con un encuentro público sobre `Brecha de género: desigualdad laboral y pensiones´ protagonizado por tres docentes españolas, moderado por Mireia García, directora corporativa de Recursos Humanos del Grupo Santalucía, que han coincidido en señalar la necesidad de implementar políticas más allá de las tradicionalmente socioeconómicas que faciliten el acceso de la mujer a salarios más altos a partir de una mayor flexibilidad empresarial para conciliar la vida personal y la laboral. Así lo indica el Instituto Santalucía a través de un reciente comunicado.

“En la situación económica actual estamos en un momento crucial asimismo para nuestro sistema de pensiones, y es imperativo seguir trabajando por su sostenibilidad y suficiencia. La Comisión Europea indicaba recientemente que, en materia de pensiones, la brecha de género de jubilación está en torno al 40%, lo que supone un riesgo elevado de que la población femenina retirada viva en pobreza y exclusión social, y la previsión es que para el 2055 esta brecha crezca hasta el 49%”.

Instituto Santalucía.

“La brecha de género en el mercado laboral afecta no solo a los salarios sino a la tasa de empleo y a las horas de trabajo. La mujer participa menos en el mercado laboral que el hombre, dedica menos tiempo al trabajo remunerado y más tiempo al cuidado de los hijos y, en general, a tareas domésticas”.

Luisa Fuster, catedrática de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid.

Desde los años 1970, el nivel de educación y la participación en el mercado laboral de las mujeres ha aumentado considerablemente en España. Estos cambios han reducido la brecha de género en los ingresos laborales medios. Sin embargo, señala Fuster, la brecha de género en el salario por hora de trabajo persiste aun cuando se consideran mujeres y hombres con características observables similares (edad, educación o experiencia). Esta brecha se debe, en parte, a diferencias en las ocupaciones de hombres y mujeres. Las ocupaciones de mayor salario conllevan en general una jornada laboral más larga y son más frecuentes en los hombres que en las mujeres. Así, las políticas encaminadas a facilitar la conciliación familiar, resalta Fuster y las ponentes del Instituto Santalucía, ayudarían al acceso de la mujer a ocupaciones con salarios más altos.

Por su parte, Mercedes Ayuso, catedrática de Economía en la Universidad de Barcelona, ha destacado en su intervención que la crisis sanitaria ha puesto de manifiesto la relevancia de la heterogeneidad en el impacto de los riesgos, también cuando hablamos de género.

“Ha llegado el momento de hablar seriamente del diseño de las pensiones de viudedad. No olvidemos que la inequidad puede existir también a nivel intragénero”.

Mercedes Ayuso, catedrática de Economía en la Universidad de Barcelona.

“En España hay dos retos que en otros países se están abordando de forma activa: el elemento cultural y la flexibilidad de las empresas. Culturalmente, hay que normalizar determinadas situaciones que en España nos parecen anómalas, como los hombres que abandonan su carrera profesional para cuidar de sus hijos, o una mayor corresponsabilidad de tareas familiares y, empresarialmente, facilitar en paralelo jornadas que permitan avanzar en la corresponsabilidad de hombres y mujeres en el entorno doméstico”.

Mercedes Valcárcel, Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales.