Gloria Lomana (50&50 Gender Leadership): «Las mujeres tenemos que estar conectadas y nos tenemos que ayudar unas a otras»

‘Muy Segura’ colabora en esta sección con WomanTalent de la mano de Beatriz Recio, su fundadora y CEO, con el objetivo de visibilizar diversos perfiles de mujeres profesionales, emprendedoras y líderes de esta potente y consolidada red, nacida en noviembre de 2014.

En esta ocasión nos acompaña Gloria Lomana, periodista y fundadora de 50&50 Gender Leadership.

Si pudiera destacar algún hito importante en su trayectoria profesional, ¿cuál sería y qué ha significado para usted?

Yo no hablo tanto de hitos como de la continuidad de una carrera, de la constancia, del trabajo, del esfuerzo diario, de la superación… No tienes un día que amanezcas de una manera determinada, sino que es una trayectoria de mucha coherencia, de mucho trabajo y esfuerzo. Hay que construirse así.

Sí que te diría la manera en que me he ido construyendo. Si tuviera que decir de qué estoy orgullosa, diría que de esto: de haber hecho una carrera en el Periodismo, que yo no la llamaría de éxito, sino de reconocerme en ella. Y, además, la ilusión que tenía de haber podido escribir, la disfruté enormemente al escribir ‘Juegos de poder‘. Hacer ese libro me produjo una satisfacción enorme; escribir libros fue mi sueño desde joven y, probablemente, ésta fue una de las razones por las cuáles me dediqué al Periodismo. Lo disfruté muchísimo.

Y ahora, estar cumpliendo el sueño de tantos años de poder contribuir a poner mi granito de arena y cambiar un poco esta sociedad para que avance en las conquistas de igualdad que todos queremos.

El momento del Periodismo fueron muchos años, y el de las mujeres también son muchos años en los que estoy involucrada, desde el comienzo, con acciones en relación con niñas y con mujeres.

«No tienes un día que amanezcas de una manera determinada, sino que es una trayectoria de mucha coherencia, de mucho trabajo y de mucho esfuerzo. Hay que construirse así».

¿Puede hablarnos de esta etapa con mujeres? ¿Cómo la describe y qué acciones son las que está desarrollando?

El objetivo de esta etapa es que tenemos una causa: contribuir a acortar los plazos por la igualdad y, sobre todo, acabar con tantos sesgos y estereotipos. Esto es algo que a lo largo de mi vida profesional y personal he identificado, están ahí y es lo que más va a costar eliminar, porque podemos tener la igualdad en las leyes pero luego la igualdad real ves que no llega.

Estamos trabajando desde distintas vertientes, una de ellas, claramente, es en construir liderazgos de mujeres y darles visibilidad a las que ya están. Hay muchas, pero todavía necesitamos ver más para crear más referentes. Y luego, por supuesto, contribuir a construir nuevos liderazgos, donde la brecha es todavía mayor. Estamos trabajando en temas de formación en liderazgo para chicas y también lanzaremos brevemente para niñas. La seguridad y autoconfianza hay que generarla desde muy temprana edad.

«El objetivo de esta etapa es que tenemos una causa: contribuir a acortar los plazos por la igualdad y, sobre todo, acabar con ciertos estereotipos».

Para ello es preciso dar todas las certidumbres. Solo así conseguiremos que dejen de pensar que hay materias de niñas y de niños y, de este modo, que se adentren con pasión en la tecnología. La tecnología es algo que tiene que estar ahí, en 50&50 trabajamos para crearles la pasión, la ilusión y el gusto hacia ella, sabiendo que va a ser algo transversal en todas las acciones de nuestra vida, elijamos lo que elijamos hacer. Todos los trabajos del futuro van a tener esa relación con las tecnologías, y ahí van a estar los mejor remunerados; por eso queremos que las mujeres se adentren en ellos porque, de todas, la brecha digital sería la más peligrosa, la madre de todas las brechas. Queremos que trabajen en red unas con otras, creo que es algo esencial y por eso participo con ilusión en este tipo de iniciativas. Las mujeres tenemos que estar conectadas y nos tenemos que ayudar unas a otras. Siempre digo que no conozco a ninguna mujer inteligente que no apoye a las demás mujeres, es algo básico y lo veo esencial.

«Todos los trabajos del futuro van a tener esa relación con las tecnologías y van a ser los mejor remunerados; por eso queremos que las mujeres se adentren en ellos».

Es evidente que usted distingue dos etapas: la Gloria periodista y la Gloria emprendedora…

Sí, son dos etapas, como profesional del Periodismo y ahora como empresaria y emprendedora. He empezado una tarea a la que estoy dando un soporte empresarial en el formato de mi consultoría, que está muy relacionada con el tercer sector, hago acciones de compromiso social.

Son dos etapas muy diferenciadas y me he lanzado a esto por la causa que siempre he tenido por la igualdad, por el gran propósito que tengo de darle sentido práctico.

¿Qué le ha aportado el Periodismo para que ahora esté desarrollando esta nueva etapa de emprendizaje?

El Periodismo me ha dado todo hasta ahora, profesionalmente hablando. Me ha permitido conocer mucho mundo, conocer historias en profundidad, el corazón de las personas, la importancia de la comunicación, cómo se construyen los liderazgos, el esfuerzo del día a día, lo que es empezar ‘picando piedra’ e ir subiendo y haciéndote a ti misma. También he conocido la importancia de los equipos, de trabajar pensando en las personas. Y lo que es la enorme responsabilidad social de abrir cada día tu escaparate, que en mi caso era la ventana de la televisión, y dirigirte a millones de personas. He conocido la sensación de saber que tienes esa enorme responsabilidad, que hay que trabajar con ética.

En esta etapa conocí la posibilidad de hacer acciones reales para mujeres, donde lanzamos iniciativas como ‘Contra el maltrato, tolerancia cero‘, la extensión del 016 junto con otras televisiones, la concienciación sobre el tratamiento a las víctimas y a los menores con respeto, etc. He aprendido a trabajar teniendo muy en cuenta esa RSC que no es únicamente de las empresas, sino que tiene que ser también de cada una de las personas.

Yo creé mi propia RSC trabajando así y creo que la evolución hacia el trabajo que tengo ahora ha sido muy natural, porque de alguna manera tenía toda esa tarea interiorizada. Sobre todo los temas de liderazgos y de mujeres; la promoción de las mujeres en los equipos la trabajé todo lo que pude, en puestos de dirección, y hay datos que lo avalan.

«He conocido la importancia de los equipos, de trabajar pensando en las personas. Y lo que es la enorme responsabilidad social de abrir cada día tu escaparate, que en mi caso era la ventana de la televisión, y dirigirte a millones de personas».

¿Qué mensaje le podría trasladar a la mujer que lee ‘Muy Segura’?

Lanzaría varios, pero uno es que las mujeres descubran y utilicen todas las competencias que tienen, que lo hagan sin temor, sin miedo, sin reparos. Que se sientan seguras de lo que son y que reclamen todo lo que les corresponde, que es mucho. Por lo tanto, que utilicen la voz y que reclamen con energía y respeto los derechos que les corresponden.

Con respecto a las niñas, lo imprescindible que es darles todas las certidumbres para que crezcan con esa seguridad que tenemos que tener, y que ellas sepan que tienen muchísimas competencias, que se atrevan a desarrollarlas. Tienen que saber que no hay cosas ni de niñas ni de niños, que todo les corresponde a ellas exactamente igual que a ellos.

A la sociedad en general, al mundo de la empresa, diría que hay que educar en igualdad, sobre todo, atendiendo a la eliminación de los roles de género tradicionales. De nada sirve que intentemos educar en igualdad si luego se continúa viendo a una madre entregada a los cuidados, renunciando al trabajo, y a un padre que se ocupa de la familia una vez a la semana y que antepone su carrera profesional. Yo creo que las carreras de éxito son todas aquellas que compatibilizan la vida personal, la familiar y la profesional, y dejan que la persona se desarrolle como le dé la gana en el mundo que quiera elegir.

«Creo que las carreras de éxito son todas aquellas que compatibilizan la vida personal, la familiar y la profesional, y dejan que la persona se desarrolle como le dé la gana en el mundo que quiera elegir».

Por eso yo hablo más de corresponsabilidad que de conciliación. Necesitamos que las futuras generaciones perciban a mujeres y hombres que se desarrollan como les apetece, sin atender a sesgos ni estereotipos; las mujeres si quieren dedicarse a la familia, que lo hagan, pero no condicionadas por falta de conciliación, que les obligue a  coger ‘mini jobs’, jornadas reducidas o renunciar al trabajo.

Es más, si me refiero a las chicas, les diría que jamás dejen de trabajar, nunca, es su garantía y su pasaporte hacia la vida plena. Van a poder tener el control de sus vidas y va a garantizarles su independencia, absolutamente necesaria. Es algo esencial, hay que formarse, hay que trabajar y ser capaces de conciliar. Además, tampoco tenemos que proponernos ser ‘super women’. Ha habido una generación que hemos tenido que trabajar sin poder conciliar para poder demostrar nuestra valía profesional cuando no se creía que nosotras podíamos llegar al top. Y ya es el momento de que las chicas de ahora tengan todo esto en la igualdad real y no tengan que hacer los juegos malabares que tuvimos que hacer antes.

«Si me refiero a las chicas, les diría que jamás dejen de trabajar, nunca, es su garantía y su pasaporte hacia la vida plena. Van a poder tener el control de sus vidas y va a garantizarles su independencia, absolutamente necesaria».

Es otra de las razones por las que estoy haciendo esto y estoy volcada en ello: para que las chicas identifiquen todas sus potencialidades y certidumbres sin tener que hacer tanto esfuerzo como hemos tenido que hacer la generación anterior. Hemos sido un eslabón entre las madres que tenían que renunciar al trabajo para dedicarse exclusivamente a la familia, y las hijas que tenemos ahora, que creen que lo tienen todo. Hay que decirles que para tenerlo todo, todavía hay que trabajar por la igualdad porque queda camino por hacer.

Les diría que cojan el testigo y, desde luego, a los hombres les diría que se pongan también a ello, que no es un tema solo de mujeres, sino de toda la sociedad. Hay que implicar a los hombres, hay que comprometerles y hay que trabajar por el mundo 50-50, con convencimiento. Ahí tenemos que trabajar todos, hombres y mujeres, niñas y niños.

«Hemos sido un eslabón entre las madres que tenían que renunciar al trabajo para dedicarse exclusivamente a la familia, y las hijas que tenemos ahora, que creen que lo tienen todo».

De cara a este año 2020, ¿desea destacar alguna acción concreta que vaya a poner en marcha?

En estos días estamos celebrando el primer aniversario de 50&50. Hemos tenido un año de trabajo intenso e iniciamos 2020 con muchísima ilusión, pudiendo hacer segundas ediciones de la Carrera Solidaria #PorUnMundo5050 o de la Jornada de Mujeres y Liderazgo.

Lo más relevante es que vamos a hacer programas de formación para chicas. Por un lado, tenemos #ChicasImparables, con CEOE y formación de ESADE, y el impulso de Merck. En seguida vamos a presentar #ChicasImparablesTech, con Banco Santander y Universia.También tenemos en marcha nuevos programas tech, en este caso orientados a las niñas con el ánimo de atajar la brecha digital antes de que aparezca el rechazo a las matemáticas, que luego se traduce en desapego a las STEM. Queremos niñas seguras de que pueden hacer lo que se propongan, lo importante es soñar y pensar a lo grande.

«Tenemos en marcha nuevos programas tech orientados a las niñas con el ánimo de atajar la brecha digital antes de que aparezca el rechazo a las matemáticas, que luego se traduce en desapego a las STEM».

¿Cree que con este elevado nivel de motivación se pueden alcanzar cambios reales?

Sí que lo creo. Cuando hemos hecho la jornada de ‘Mujeres y Liderazgo’, #PorUnMundo5050, que es el claim que siempre nos lleva a todo, hemos llevado más mujeres líderes que además fueran referentes de todos los auditorios que teníamos. Pero también hemos llevado hombres para escucharlos y que se comprometieran a acciones, que nos dijeran qué es lo que están haciendo y qué es lo que van a hacer.

Creo que así, aunque sea a pequeña escala, claro que se puede contribuir a cambiar las cosas, porque entre todos vamos sumando. Esto es una playa, vamos poniendo granos de arena y se va haciendo grande entre todos. Creo que, por un lado, desde 50&50 estamos poniendo este asunto de la igualdad todo el tiempo en la agenda social, lo estamos visibilizando y también estamos promoviendo la visibilidad de las mujeres líderes y los liderazgos de las generaciones futuras con chicas y con niñas.

«Esto es una playa, vamos poniendo granos de arena y se va haciendo grande entre todos».

Es un trabajo que ojalá tuviera fin. A mí me gustaría poder decir pronto que ya no le vemos sentido a 50&50 porque hemos alcanzado la igualdad y, de este modo, podríamos dedicarnos a otras acciones. De hecho, todo lo que hacemos, nuestros cursos de formación en liderazgo, están inspirados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pensando no únicamente en el ODS 5 de la Igualdad, sino en todos los demás; queremos y necesitamos líderes responsables que quieran trabajar en empresas sostenibles.

«Estamos poniendo este asunto de la igualdad todo el tiempo en la agenda social, lo estamos visibilizando y también estamos promoviendo la visibilidad de las mujeres líderes y los liderazgos de las generaciones futuras con chicas y con niñas».

De momento, tenemos que seguir. Estamos hablando de España, del mundo desarrollado, pero hay que tener la mirada pensando siempre en cómo están las mujeres en el mundo y cuánto nos queda por hacer. Hay que tener esto presente. Tenemos una agenda 2030 de Naciones Unidas con un Objetivo de Igualdad que, realmente, en cuanto dejamos de ver el mundo desarrollado en el que estamos, nos parece especialmente urgente. Frente al mundo desarrollado en el que reclamamos igualdad real de oportunidades en el trabajo, en liderazgos, en posiciones de poder… muy cerca de nuestras fronteras tenemos mujeres que aspiran únicamente a igualdad en salud o en educación, porque incluso ahí ven sus derechos menoscabados. No se nos puede olvidar que nos queda mucho por hacer pero, sobre todo, por ayudar a otras mujeres. La conexión entre las mujeres tiene que ser muy potente y hay que reclamar y exigir la participación de los hombres. Pero que no se nos olvide de dónde venimos, lo que nos queda y lo que hay por ahí.

«No se nos puede olvidar que nos queda mucho por hacer pero, sobre todo, por ayudar a otras mujeres. La conexión entre las mujeres tiene que ser muy potente y hay que reclamar y exigir la participación de los hombres».

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