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Aumentan las dificultades de pago en operaciones B2B en Asia, a pesar de la aparente estabilidad

Redacción ‘MS’- Crédito y Caución acaba de publicar el Barómetro de Prácticas de Pago de Atradius para Asia, que refleja un entorno crediticio B2B resistente pero desigual, en el que el riesgo se está fragmentando en lugar de deteriorarse de forma generalizada. El estudio analiza las respuestas de 2.145 proveedores de China, Hong Kong, India, Indonesia, Japón, Singapur, Taiwán y Vietnam, y revela que las empresas más pequeñas y los sectores vulnerables a la presión sobre la liquidez, la volatilidad de la demanda y la complejidad de las cadenas de suministro son los que se enfrentan a mayores dificultades.

Así lo detalla la aseguradora a través de un reciente comunicado.

Esta dinámica crea un panorama crediticio de dos velocidades, como advierte Silvia Ungaro, asesora sénior sobre tendencias de pago B2B en Atradius Crédito y Caución: «El riesgo se está concentrando cada vez más, en lugar de extenderse, lo que enmascara una brecha creciente en los resultados. Las empresas más sólidas mantienen un comportamiento de pago estable, mientras que los segmentos más débiles se enfrentan a una presión creciente que sigue siendo menos visible en los datos agregados«.

La exposición varía considerablemente según el sector, lo que refleja diferencias estructurales en los modelos operativos. La construcción y el comercio, por ejemplo, se enfrentan a un riesgo elevado debido a su gran dependencia del crédito comercial, los largos ciclos de pago y las complejas cadenas de suministro, que limitan la liquidez.
El sector manufacturero muestra un deterioro precoz, con un aumento de las facturas vencidas y las deudas incobrables vinculadas a la volatilidad de la demanda y a las interrupciones en la cadena de suministro.

Por el contrario, el sector de los servicios se mantiene relativamente estable, aunque con cautela, lo que refleja su sensibilidad a una desaceleración económica generalizada más que a crisis de liquidez inmediatas.

El tamaño de las empresas también es un factor que acentúa esta brecha. Las compañías más grandes mantienen un mejor comportamiento de pago gracias a un mayor acceso a la financiación y a una base de clientes diversificada. Sin embargo, las más pequeñas están más expuestas a los retrasos en los pagos y endurecen sus condiciones para proteger su liquidez, lo que limita su flexibilidad y aumenta su vulnerabilidad ante el riesgo de crédito.

Esta tensión ya es visible en el comportamiento de pago. Los datos de la encuesta muestran un reciente aumento de los retrasos, que afecta a más del 80% de los proveedores, lo que pone de relieve el debilitamiento de la disciplina de pago. Esta tendencia viene impulsada principalmente por las dificultades de tesorería de los clientes, que reducen la liquidez, debilitan la planificación del flujo de caja y aumentan la dependencia de la financiación externa. En respuesta, muchas empresas retrasan sus propios pagos, lo que transmite la presión a lo largo de las cadenas de suministro y amplifica el riesgo de segundo orden más allá del punto de tensión original.

La confianza empresarial apunta a una incertidumbre continuada de cara al futuro, tal y como afirma Ungaro: «Las empresas se dividen casi a partes iguales entre quienes esperan que las condiciones de pago mejoren y quienes prevén que se deterioren en los próximos meses, lo que pone de relieve unas perspectivas inciertas, incluso mientras los riesgos subyacentes siguen aumentando«.

Esta visión regional refleja las tendencias observadas en los principales mercados comerciales de Asia, aunque el riesgo subyacente varía significativamente a nivel nacional y sectorial.