Redacción Muy Segura.- La inteligencia artificial está acelerando la evolución del riesgo cibernético y acortando de forma significativa los tiempos disponibles para reaccionar ante nuevas amenazas. Cómo prepararse para este escenario, reforzar la resiliencia de las organizaciones y adaptar la gestión y el aseguramiento del riesgo cyber centró la mesa redonda celebrada el pasado 17 de septiembre en las oficinas de Marsh en Madrid, con la participación de expertos de CFC, Marsh e Indra.
El encuentro reunió a María Álvarez-Cienfuegos, del equipo de Gerencia de Riesgos de Indra; Gonzalo Ayala, Cyber and Technology Specialist en Marsh, y Verónica Jiménez, Corporate Tech & Cyber EMEA Senior Underwriter en CFC, para abordar algunas de las cuestiones que están adquiriendo mayor relevancia ante el avance de los LLMs de última generación.
La aceleración en la explotación de vulnerabilidades, la capacidad de detección y respuesta, la resiliencia, el papel de los Consejos de Administración, el riesgo sistémico, las dependencias tecnológicas y la cadena de suministro formaron parte de una conversación que también puso el foco en cómo debe evolucionar el seguro cyber ante riesgos cada vez más dinámicos.
Cuando el tiempo se convierte en una variable crítica
Desde CFC, Verónica Jiménez señaló uno de los cambios fundamentales que introduce este nuevo escenario: el tiempo disponible para identificar y corregir una vulnerabilidad puede reducirse drásticamente.
La rapidez deja así de ser únicamente una cuestión operativa para convertirse en un elemento determinante de la capacidad defensiva de las organizaciones. Detección, decisión y respuesta deben producirse en plazos cada vez más reducidos.
Precisamente sobre la capacidad de reacción incidió María Álvarez-Cienfuegos, de Indra, al plantear cómo deberían prepararse las empresas ante la era posterior a los LLMs de última generación.
Su recomendación pasa por invertir «no únicamente en más herramientas, sino en construir una organización capaz de detectar, decidir y responder en horas en lugar de semanas», prestando además especial atención al talento y al aprendizaje continuo.
Una gerencia del riesgo cyber que también tendrá que adaptarse
La reducción de los tiempos disponibles tendrá consecuencias sobre la propia gestión del riesgo. Así lo destacó Gonzalo Ayala, de Marsh:
«El tiempo de reacción ante el descubrimiento de una vulnerabilidad se reduce considerablemente y esto va a generar necesidad de cambios en la gerencia del riesgo Cyber».
En este contexto, los planes de respuesta adquieren mayor relevancia, al igual que el papel que puede desempeñar el seguro como apoyo financiero y técnico cuando se produce un incidente.
La conversación apuntó también hacia una evolución del propio seguro cyber, en la que la especialización, la prevención, la monitorización, la inteligencia de amenazas y los servicios de gestión de crisis ganarán peso. Aseguradoras y brókeres tendrán que acompañar a las organizaciones ante un escenario en permanente transformación.
Y entre las diferentes dimensiones analizadas —tecnología, talento, gobernanza, resiliencia, gestión del riesgo y seguro— apareció un elemento común: la velocidad.
Una idea que Verónica Jiménez condensó en una recomendación especialmente clara para las organizaciones:
«Optimizar la ciberseguridad para la velocidad».



