Por Mª Jesús Álava Reyes, presidenta de Apertia-Consulting y de la Fundación María Jesús Álava Reyes. También dirige el Centro de Psicología Álava Reyes y el Instituto de Bienestar Psicológico y Social.
Estamos inmersos en una etapa difícil, llena de incertidumbres y tensiones, donde las expectativas y los deseos se contraponen con realidades difíciles, que vaticinan un futuro incierto y un presente lleno de incógnitas y de preguntas de difícil respuesta.
Estas situaciones crean mucha inestabilidad y, con frecuencia, entramos en una dinámica donde los reproches y los enfrentamientos son constantes.
La comunicación es esencial en nuestra vida, pero comunicación implica compromiso, escucha, tolerancia y respeto y, a veces, no se dan estos requisitos previos.
Hoy intentaremos abordar, desde la psicología, cómo podemos afrontar un futuro incierto.
¿Cuáles son los principales enemigos que condicionan nuestro bienestar emocional?
- La desesperanza, la ausencia de expectativas de que termine positivamente este periodo tan difícil e inestabilidad que tanta inseguridad nos provoca.
- Otro enemigo es el miedo; el miedo a que esta situación se convierta en una constante que ya no nos abandone.
- También sentimos inseguridad y desconfianza en la situación actual.
- Igualmente, otro enemigo es cuando experimentamos impotencia ante la realidad que vivimos. Aquí la opción no es el desánimo, la alternativa es cargarnos de nuevo de energía y buscar alternativas que nos devuelvan el ánimo y la esperanza.
- En resumen, cuidado, porque todos estos factores juntos pueden generar en muchas personas una frustración muy profunda, que constituye un caldo de cultivo para crisis de ansiedad y cuadros depresivos.
Desde la posición y la realidad que cada persona tenemos, ¿qué podemos hacer en nuestro ámbito más cercano?
- Con frecuencia, en este espacio, hemos mantenido que hay un principio clave para fortalecernos emocionalmente: es estar bien con nosotros mismos, pero hay otro factor esencial y es relacionarnos con personas que sumen, no con personas que nos dejen sin energía.
- Por ello, será crucial la compañía que elijamos. Cuidado con esas personas tóxicas, profundamente negativas, que parecen sentirse bien hundiendo cualquier esperanza a su alrededor.
- Por el contrario, la relación con personas más positivas, que no quiere decir personas utópicas, será muy beneficiosa para nuestra salud, tanto física como emocional.
- A veces nuestra buena educación puede jugar en nuestra contra y condicionarnos para que no pongamos distancia con esas personas que son un auténtico lastre para nuestras emociones.
- Recordemos que si te quieres sentir bien, empieza por quererte y no te dejes contagiar por quien sólo parece disfrutar llevando desesperanza y resentimiento.
¿Cómo podemos enfrentarnos y superar ese cansancio emocional que tanto nos lastra?
Siempre hemos mantenido que el mejor antídoto ante el cansancio y el desánimo es la ilusión. Pero no se trata de ilusiones irreales; sabemos que no conseguiremos superar el cansancio emocional si no descubrimos y afianzamos nuestras fortalezas.
Será crucial que identifiquemos nuestras emociones, y lo hagamos con valentía.
Hay emociones que facilitan y emociones que limitan. Cada persona tiene que reconocer cuáles son las suyas. La gran noticia es que las emociones se pueden reconstruir a cualquier edad.
Superaremos el cansancio emocional si cambiamos las emociones tóxicas; ese cambio será el primer paso para conquistar nuestra estabilidad emocional. Para ello, tenemos que conseguir ser dueños de nuestros pensamientos y no abdicar de nuestros principios.
Recordemos que la psicología nos enseña que no podemos sentirnos bien con principios ajenos.
En definitiva, analicemos, reflexionemos y plasmemos cuáles son nuestras principales ilusiones; a continuación, liberémonos de las emociones que nos impiden alcanzarlas y actuemos con valentía y pragmatismo, para dar esos pasos que nos permitirán superar nuestro cansancio emocional.
Qué claves nos resultarán útiles en el momento actual
La Inteligencia Emocional nos enseña que debemos seguir los principios del sentido común y la racionalidad. En este sentido, alejémonos de los postulados que sólo buscan la división, la confrontación y la exclusión.
Ya hemos comentado algunas de las principales claves pero, a modo de resumen, nos resultará muy útil que:
- Actuemos con flexibilidad. Nunca me cansaré de insistir en este tema.
- Potenciemos nuestra motivación y nuestras emociones positivas.
- Dejémonos todos los días un tiempo personal; un tiempo no solo para descansar, también para disfrutar.
- Recuperemos la fuerza de las relaciones sociales, de las emociones y las vivencias compartidas.
- Identifiquemos los hábitos que nos debilitan y nos desgastan y elaboremos un plan realista para erradicarlos.
- Practiquemos una buena higiene del sueño, para que el descanso sea reparador.
- Cuidemos nuestra alimentación, fomentemos nuestro ejercicio físico y nuestra estabilidad emocional.
- Y, por encima de todo, no nos agotemos y no perdamos la esperanza y la alegría. Esa esperanza y ese buen ánimo que conviene alimentar cada día.
Reflexión final
Cuando pierdes la esperanza, sientes como una losa imposible de levantar. Pero recuerda que, incluso en los peores momentos, podemos levantarnos de nuevo y volver a caminar.























































