Mª Jesús Álava Reyes, presidenta de Apertia-Consulting y de la Fundación María Jesús Álava Reyes. También dirige el Centro de Psicología Álava Reyes y el Instituto de Bienestar Psicológico y Social

Diferencias entre Psicología y Psiquiatría. Cuándo acudir a cada especialista

Por Mª Jesús Álava Reyes, presidenta de Apertia-Consulting y de la Fundación María Jesús Álava Reyes. También dirige el Centro de Psicología Álava Reyes y el Instituto de Bienestar Psicológico y Social

Todos los profesionales sanitarios sabemos que, desde la pandemia, la salud mental se ha resentido hasta alcanzar cifras nunca vistas.

Actualmente, en España el 33% de las personas adultas reporta niveles de angustia, pero aún es peor entre la población más joven, donde esa cifra llega a 1 de cada 2 personas.

La situación alcanza cifras muy alarmantes. Hoy sabemos que 1 de cada 4 personas sufrirá un trastorno mental a lo largo de su vida.

En este contexto, cada año son millones las personas que se plantean la necesidad de acudir a un especialista que les ayude a superar los momentos difíciles que están viviendo. No obstante, aún existe mucha confusión a la hora de determinar cuál es el profesional adecuado para cada caso

Quienes pueden ejercer la psicología

Sólo pueden ejercer como Psicólogos y Psicólogas los Licenciados o Graduados en Psicología. Aunque parece una redundancia, aclaramos este hecho porque hay muchas personas que utilizan este término de forma ambigua y fraudulenta, y dicen que hacen psicoterapia o terapia, aunque no son ni psicólogos, ni psiquiatras, ni psicoterapeutas.

Cuándo ir al psicólogo

Pueden acudir al psicólogo quienes no se encuentren bien consigo mismos, con lo que sientan o lo que hagan. Nuestras consultas están llenas de personas que tienen crisis de ansiedad, estrés, depresión, baja autoestima, miedos, fobias, inseguridad en sus relaciones, conflictos con su pareja o con sus hijos, dificultades para expresar sus pensamientos o emociones, sentimientos de inferioridad, cansancio excesivo… Personas que no saben cómo abordar sus problemas o se sienten incapaces de hacerlo.

Como expone Vicente Prieto (director técnico de nuestro centro), cuando una persona siente que no dispone de recursos para enfrentarse a las situaciones que le preocupan, cuando teme que los problemas le desborden, cuando muestra dificultades para comunicarse y relacionarse con los demás, cuando no controla sus emociones y no es suficiente el apoyo de las personas de su entorno, en esos momentos debe plantearse la necesidad de acudir a un psicólogo.

También deberán ir al psicólogo los padres que se sienten perdidos con la educación y la evolución de sus hijos, bien por problemas de aprendizaje o por dificultades en su conducta.

El psiquiatra. Principales características

El psiquiatra es el especialista en la rama de la medicina que se ocupa del diagnóstico, estudio, prevención, tratamiento y rehabilitación de los trastornos psíquicos. Su campo más claro de intervención son las enfermedades mentales, en las que se ha demostrado científicamente que los sujetos tienen una alteración neurobiológica. En estos casos, los pacientes sufren una fuerte desestructuración que les impide desarrollar su vida cotidiana y llevar una existencia ordenada. Normalmente, son los familiares o personas cercanas los primeros en darse cuenta de estas alteraciones.

Para el doctor García-Camba, “el psiquiatra y el psicólogo son profesionales complementarios, aunque con diferentes perfiles debido a su formación”. “Solo el psiquiatra puede prescribir psicofármacos cuando están indicados”. “Las actividades terapéuticas del psiquiatra y del psicólogo nunca son excluyentes y, por el contrario, en muchos casos son complementarias, proporcionando al paciente una asistencia de mayor calidad”.

Afortunadamente, hoy, los psiquiatras y los psicólogos en muchas ocasiones forman parte del mismo equipo; son profesionales que, con fuerza y con determinación, intentan conseguir que las personas alcancen el equilibrio emocional que necesitan para vivir.

A qué profesional debemos ir

A veces será suficiente con acudir a uno u otro especialista, en función de las características del caso a tratar. Ellos intentarán resolver el problema que está condicionando la vida de la persona que solicita su ayuda. En otras ocasiones, la solución implicará el trabajo conjunto y coordinado de ambos profesionales.

Lo importante es requerir ayuda profesional cuando nuestra salud mental se resiente y arrastramos un sufrimiento inútil y prolongado, que puede afectar muy negativamente diversas áreas de nuestra vida.

Si cuando nos fracturamos un hueso no dudamos en pedir ayuda profesional; intentemos mostrar la misma proactividad cuando nuestra salud mental sea la que está en peligro.