Informe global Spotlight on Energy Transformation 2026: Powering a new energy order, elaborado por Beazley

El 74% de los directivos mundiales afirma que la incertidumbre económica les impide centrarse en la transición energética

Redacción ‘MS’- Las empresas europeas afrontan la transición energética en un entorno cada vez más complejo, marcado por la incertidumbre económica, la evolución regulatoria y el impacto creciente de los fenómenos meteorológicos extremos sobre sus operaciones. Así lo revela el informe global Spotlight on Energy Transformation 2026: Powering a new energy order, elaborado por Beazley.

Las tensiones en el estrecho de Ormuz están agravando los temores sobre la seguridad energética y la presión sobre las empresas, mientras que el aumento de la demanda procedente de tecnologías con un alto consumo energético hace que la inversión en energías alternativas sea urgente, ya que el 74% de los directivos a nivel mundial afirma que la incertidumbre está frenando la inversión en la transición. Este porcentaje es aún mayor en España, alcanzando el 78%.

Ante la enorme oportunidad de transición, valorada en miles de millones de dólares, el último informe de Beazley, «Spotlight on Energy Transformation 2026», revela que la convergencia de riesgos está creando barreras para la movilización de capital y retrasando las decisiones de inversión, lo que pone de relieve la necesidad de transferir el riesgo para liberar capital.

Basado en una encuesta realizada a 3.500 líderes empresariales de todo el mundo, el informe destaca tanto la magnitud de la oportunidad de transición como los riesgos complejos e interconectados que conlleva su materialización. El progreso se ve frenado por varios retos clave de ejecución, incluso a medida que crece la oportunidad comercial, entre los que se incluyen:

-Presiones en la cadena de suministro: el 32 % de los directivos cita los retrasos relacionados con la transición como uno de los tres principales riesgos macroeconómicos (el 34% en España).

-Las limitaciones de infraestructura, ya que los sistemas heredados tienen dificultades para dar soporte a un nuevo sistema de energía distribuida basado en tecnologías limpias

-La incertidumbre normativa, en un contexto de regulaciones fragmentadas y presiones arancelarias.

-Acceso limitado al capital, ya que el riesgo y la incertidumbre disuaden la inversión.

-La falta de datos históricos de rendimiento, lo que dificulta la valoración y la transferencia de los riesgos

Desde el aumento de la demanda energética impulsado por la transformación tecnológica hasta la necesidad de una mayor seguridad y resiliencia energéticas, la transición energética es una de las mayores oportunidades comerciales de nuestro tiempo. Sin embargo, la ambición va por delante de la preparación, y muchas empresas e infraestructuras tienen dificultades para avanzar”.

Kelly Malynn, Head of Transition & Emerging Risk en Beazley.

Visión en Europa

La presión económica aparece como uno de los principales factores que condicionan la transición. En España, el 78% de los directivos afirma que el contexto económico actual está provocando que las iniciativas de sostenibilidad pierdan prioridad dentro de sus organizaciones. La cifra también es elevada en Alemania, donde alcanza el 77%, y en Francia, con un 71%, mientras que en Reino Unido se sitúa en el 65%.

Los riesgos climáticos también están adquiriendo una dimensión cada vez más operativa para las empresas europeas. El 74% de los directivos españoles afirma que fenómenos como inundaciones, incendios forestales u olas de calor ya están influyendo en dónde y cómo operan sus organizaciones. Esta percepción asciende al 79% en Alemania, al 76% en Francia y al 73% en Reino Unido.

La regulación constituye otro de los grandes desafíos identificados por las empresas. El 69% de los directivos españoles considera que la complejidad regulatoria está incrementando el riesgo operativo de sus organizaciones. La cifra alcanza el 72% en Francia, el 74% en Alemania y el 73% en Reino Unido, lo que pone de manifiesto que la creciente complejidad normativa se ha convertido en una preocupación compartida en los principales mercados europeos.

El informe también destaca que la creciente demanda energética asociada a la digitalización, los centros de datos y la inteligencia artificial está añadiendo nuevas presiones sobre las infraestructuras energéticas. En este contexto, las organizaciones deben gestionar simultáneamente riesgos climáticos, regulatorios, tecnológicos y geopolíticos, lo que exige enfoques cada vez más integrados de gestión del riesgo.

Para Beazley, las empresas que logren fortalecer su resiliencia frente a esta convergencia de riesgos estarán mejor posicionadas para aprovechar las oportunidades económicas asociadas a la transformación energética y avanzar con mayor confianza en un entorno caracterizado por la incertidumbre y el cambio constante.