Verónica Badillo, abogada de negocio y parte del equipo Técnico de Producto de onLygal

La creación de seguros de defensa jurídica: el reto de entender al mercado, la capacidad de transformarse y permanecer 100% centrados en el cliente

Por Verónica Badillo, abogada de negocio y parte del equipo Técnico de Producto de onLygal

En un mundo cada vez más cambiante desde el punto de vista legal, económico y tecnológico, las compañías de seguros de Defensa Jurídica afrontamos uno de nuestros mayores desafíos: diseñar productos que respondan eficazmente a las necesidades cambiantes de los clientes. En este contexto, la creación y desarrollo de nuevos productos se convierte no solo en un motor estratégico, sino en una palanca clave para la diferenciación y la sostenibilidad del negocio.

La realidad muestra que cualquier ejercicio de innovación debe partir de una clara premisa: el cliente siempre está en el centro. Pero no como un eslogan vacío, sino como una filosofía de trabajo tangible que obliga a conocer profundamente sus inquietudes, estilos de vida, prioridades y, sobre todo, sus problemas legales reales y potenciales.

En el ámbito de la Defensa Jurídica, esto se traduce en entender que no todos los asegurados tienen las mismas necesidades: lo que preocupa a un joven que se inicia en el mercado laboral o alquila su primera vivienda, dista mucho de lo que requiere un cliente sénior con familia, patrimonio y mayor complejidad jurídica.

Y es ahí donde reside uno de los grandes retos: identificar esas necesidades legales en un mercado dinámico y cambiante, con normas en constante evolución y nuevos escenarios sociales y tecnológicos que generan nuevos conflictos. No basta con reaccionar, es preciso anticiparnos. Porque innovar, en este sector, no es una opción, sino una responsabilidad.

«La realidad muestra que cualquier ejercicio de innovación debe partir de una clara premisa: el cliente siempre está en el centro».

Afortunadamente, las nuevas tecnologías no solo nos permiten mejorar la eficiencia operativa, sino que abren un abanico de posibilidades para ofrecer servicios de mayor valor, calidad y cercanía. Desde sistemas que facilitan la comunicación proactiva con el cliente, hasta plataformas digitales que permiten un seguimiento continuo de su caso, pasando por canales de contacto sencillos y accesibles que eliminan posibles fricciones en los momentos más sensibles. La tecnología no es el fin, sino el medio para humanizar la relación con el asegurado y estar verdaderamente presentes cuando más nos necesita. Además, la analítica avanzada y el aprendizaje continuo del comportamiento del cliente permiten ajustar los productos casi en tiempo real, detectar patrones de uso, identificar coberturas infrautilizadas o mal entendidas, y adaptar la oferta a lo que realmente aporta valor.

Ahora bien, hablar de creación y desarrollo de productos es hablar de prueba y error. En un ámbito como la Defensa Jurídica donde muchas veces los servicios ofrecidos no se valoran hasta que se necesitan, el lanzamiento de nuevos productos también implica riesgos.

Hay casos de grandes éxitos, con coberturas innovadoras que han conectado perfectamente con las preocupaciones legales del consumidor actual. Pero también lanzamientos que, por más prometedores que parecieran sobre el papel, no han tenido la acogida esperada. La curva de aprendizaje en estos casos es fundamental, puesto que cada fracaso nos enseña sobre lo que el mercado necesita (o no), mucho más que cualquier encuesta previa. Por este motivo, es fundamental mantener una mentalidad de trabajo ágil y abierta al cambio, revisar constantemente las propuestas y no temer al rediseño si el mercado así lo exige.

Ejemplo de ello es nuestro lanzamiento más reciente, Protección Legal Alquiler 360, un seguro de defensa jurídica pensado para proteger al propietario frente a los problemas que pueda tener con el alquiler de su inmueble, sea cual sea su modalidad de arrendamiento. En este sentido, el conocimiento en profundidad del mercado nos ha permitido dotarle de ese valor diferencial y atender a las nuevas necesidades que plantea el arrendamiento de inmuebles bajo cualquier modalidad- alquiler de vivienda habitual, de temporada, turístico, vacacional o por habitaciones-, así como de locales y naves industriales.

En definitiva, la creación de nuevos productos de Defensa Jurídica debe entenderse como un proceso vivo, centrado en el cliente, basado en datos, habilitado por tecnología y abierto al aprendizaje continuo. No se trata solo de lanzar nuevas soluciones al mercado, sino de construir relaciones de confianza duraderas, protegiendo lo que realmente importa en la vida de las personas.