‘Muy Segura’ entrevista a Mirenchu del Valle, presidenta de UNESPA.
Acaban de presentarse los resultados financieros del sector durante 2025, ¿qué pilares destacaría de los logros y mejoras alcanzadas?
El ejercicio 2025 ha sido un año verdaderamente positivo para el seguro español, marcado por ingresos por primas récord de 85.879 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 13,73% y sitúa al sector creciendo claramente por encima del ritmo de la economía española. Alcanzar un incremento de dos dígitos es un hito especialmente destacable: en las últimas décadas se ha producido en muy pocas ocasiones y, de hecho, solo se ha registrado dos veces en los últimos 15 años, lo que subraya la solidez del avance logrado y el aumento real del nivel de aseguramiento en España.
Tanto el ramo de vida como el de no vida evolucionaron de forma muy positiva y marcaron récords de ingresos por primas, lo que demuestra que el crecimiento se ha producido de manera transversal. Vida avanzó un 23,17%, impulsado por el dinamismo de los productos de ahorro y por la expansión de las primas de riesgo, reflejando una renovada confianza de los ciudadanos en las soluciones de previsión a largo plazo. No vida creció un 7,79%, con todas sus modalidades al alza y un comportamiento especialmente destacado en salud, automóviles y multirriesgos.
Además, el incremento del 5,35% en las provisiones técnicas del ramo de vida, que alcanzaron 221.655 millones de euros, confirma la importancia creciente del papel del seguro como gestor de ahorro estable y como inversor institucional para la economía. A este importe hay que sumar los aproximadamente 67.000 millones de planes de pensiones que gestionan las aseguradoras. En el crecimiento de los productos de previsión social complementaria se observa un doble fenómeno: por un lado, el incremento de los ingresos por primas; y por otro, la buena marcha de las inversiones. En total, el seguro gestiona los ahorros de 9 millones de asegurados y 5,2 millones de partícipes de planes de pensiones.
Todo ello se ha conseguido manteniendo principios de técnica aseguradora rigurosa y rentabilidad adecuada, lo que garantiza la solvencia futura de las compañías y, con ella, la protección de millones de hogares y empresas. En conjunto, 2025 ha sido un año que refuerza la posición del seguro como un sector dinámico, sólido y plenamente alineado con las necesidades de la sociedad española.
«El ejercicio 2025 ha sido un año verdaderamente positivo para el seguro español».
Poniendo el foco en el ramo de No Vida, nos consta que las primas de Salud registraron el mayor crecimiento interanual, ¿qué cabe esperar sobre la evolución del ramo este año? ¿Cuáles son los factores que más están influyendo en su desarrollo?
El seguro de salud volvió a ser en 2025 el ramo más dinámico dentro de no vida, al registrar un crecimiento del 11,43%, el mayor incremento entre todas las modalidades. Este avance se enmarca en una trayectoria sostenida durante décadas y reforzada desde la pandemia, que ha impulsado la demanda de protección sanitaria y ha favorecido que cada vez más ciudadanos opten por contar con una cobertura que les proporcione rapidez, acceso directo al especialista, telemedicina y servicios orientados a la prevención. El seguro privado desempeña así un papel complementario al sólido sistema público de salud existente en España, contribuyendo a aliviar su presión asistencial y ofreciendo una respuesta ágil a quienes buscan alternativas para gestionar su bienestar.
Los datos disponibles permiten prever que esta tendencia continuará en 2026. El seguro de salud atiende ya a 12,6 millones de personas, entre ellas un volumen muy relevante de asegurados de las Administraciones Públicas. En conjunto, todo apunta a que el seguro de salud seguirá siendo uno de los pilares más relevantes del sector asegurador y un elemento central en la protección del bienestar de la población española.
«El seguro de salud seguirá siendo uno de los pilares más relevantes del sector asegurador».
En lo que se refiere a Vida, ¿qué valoración realiza sobre el volumen de ahorro gestionado por parte de las aseguradoras y en qué aspectos pueden seguir mejorando las compañías para fomentar el crecimiento?
El volumen de ahorro gestionado por las aseguradoras ha vuelto a crecer en 2025, reflejando la confianza sostenida de los ciudadanos en los productos de vida orientados a la protección y a la previsión a largo plazo. Las provisiones técnicas del ramo alcanzaron 221.655 millones de euros, lo que supone un incremento del 5,35% respecto al año anterior. Este aumento se debe tanto a la evolución financiera de las carteras, como a la entrada de nuevo negocio.
A pesar de los buenos datos de 2025, la previsión social complementaria sigue siendo la gran asignatura pendiente en España. Nos encontramos rezagados en materia de ahorro para la jubilación si nos comparamos con otros países europeos. España debe impulsar el ahorro con todos los instrumentos a su alcance y el contexto en el que nos encontramos es, además, propicio. Europa se ha propuesto reforzar su seguridad, mejorar su competitividad, apostar por la innovación y alcanzar una economía digital y neutra en términos de carbono. Pero, para lograrlo, necesita disponer de unos recursos ingentes y, por ese motivo, ha puesto en marcha la Unión del Ahorro y la Inversión (SIU, en inglés). El desarrollo de la SIU se presenta como una gran oportunidad para reducir la brecha de protección en pensiones en España y para canalizar las inversiones necesarias para mejorar la competitividad del país y de Europa en general.
Los ciudadanos deben ser conscientes de que los productos de previsión complementaria les permiten encarar con tranquilidad su futuro. La creciente longevidad de las personas es una excelente noticia, pero el envejecimiento demográfico también genera necesidades específicas en ámbitos tan relevantes como las pensiones, la dependencia o la salud.
Nuestro deseo es que 2026 sea el año del ahorro y la previsión. Queremos que este sea el ejercicio en que se establezcan las medidas adecuadas para generalizar el ahorro entre todos los españoles, de forma que los ciudadanos puedan desplegar hoy los recursos para hacer frente a sus necesidades financieras futuras.
«A pesar de los buenos datos de 2025, la previsión social complementaria sigue siendo la gran asignatura pendiente en España».
Al hilo de la cuestión anterior, nos consta que en una publicación suya reciente en LinkedIn ha calificado este 2026 como “el año de la previsión y del ahorro”. ¿En qué aspectos clave debe trabajar la industria y sus distintos integrantes de cara a aprovechar esta gran oportunidad que tiene en sus manos de seguir fomentando estos aspectos tan importantes para el bienestar del país?
Considero que 2026 debe convertirse en un año decisivo para la previsión y el ahorro porque afrontar los retos sociales y económicos que tenemos por delante exige fortalecer la capacidad de los ciudadanos para planificar su futuro. El ahorro a largo plazo es esencial, no solo para garantizar una jubilación adecuada, sino también para movilizar los recursos que necesita la economía europea en ámbitos estratégicos como la digitalización, la innovación o la transición sostenible. En este contexto, el seguro tiene un papel fundamental: somos especialistas en la gestión del ahorro a largo plazo y contamos con la capacidad técnica y la experiencia necesarias para canalizar estos recursos hacia las inversiones estratégicas que Europa necesita. Nuestra vocación es acompañar a los ciudadanos para que su ahorro contribuya al progreso europeo, facilitando su participación en proyectos empresariales que impulsen crecimiento y competitividad.
Para que este objetivo se materialice, es imprescindible reforzar la educación financiera y mejorar la información disponible sobre la pensión futura. Si queremos que los ciudadanos inviertan más en Europa y estén dispuestos a asumir un mayor nivel de riesgo —de forma informada, prudente y adecuada a su perfil—, es necesario que cuenten con herramientas que les permitan comprender mejor su horizonte de jubilación y la importancia de complementar su pensión pública.
Asimismo, debemos avanzar en el desarrollo de un sistema de previsión más robusto, que combine la protección individual con el impulso de la previsión en el entorno laboral y que, en definitiva, favorezca el crecimiento del ahorro finalista en su conjunto. Muchos países de nuestro entorno han implementado con éxito políticas que han impulsado el ahorro con fuerza. Me refiero a medidas como la adscripción por defecto (automatic enrolment, en inglés), los sistemas de seguimiento de las pensiones (pension tracking systems, en inglés), los paneles de control de pensiones (pension dashboards, en inglés) o los incentivos fiscales. Implementar estas herramientas dota de mayor transparencia al sistema de pensiones en su conjunto (I, II y III pilar), permite conocer su evolución y, sobre todo, incorpora a muchísimas más personas a esquemas de ahorro para la jubilación, en especial, a colectivos socioeconómicamente más modestos.
Por todo esto, confío en que 2026 sea realmente el año del ahorro y de la previsión. Deseo que podamos aprovechar este momento para consolidar un modelo que refuerce el bienestar futuro de la ciudadanía y contribuya a la fortaleza económica de España y de la Unión Europea.
«Nuestra vocación es acompañar a los ciudadanos para que su ahorro contribuya al progreso europeo, facilitando su participación en proyectos empresariales que impulsen crecimiento y competitividad».
Una industria que acompaña de cerca los grandes desafíos que afronta la sociedad española, y que es sinónimo de confianza, tranquilidad y progreso, ¿en qué frentes considera que debe poner hoy el foco más que nunca, ante un escenario caracterizado por el cambio acelerado?
Uno de los frentes en los que debemos poner el foco es el de la protección frente a los riesgos extraordinarios y climáticos, que han mostrado en los últimos años una intensidad y una frecuencia elevadas. Episodios como inundaciones o temporales han puesto de manifiesto la importancia de contar con un modelo sólido de colaboración público‑privada y la necesidad de avanzar hacia protocolos automáticos de actuación, predefinidos y compartidos, que permitan responder con agilidad y sin incertidumbre cuando se superen determinados umbrales. La experiencia demuestra que cuando administraciones, aseguradoras y organismos técnicos actúan coordinadamente, la capacidad de respuesta se multiplica.
Otro ámbito prioritario es la reducción de la brecha de aseguramiento, porque allí donde existe falta de cobertura —o situaciones de infraseguro— también se generan brechas de bienestar, de inversión y de protección para familias, autónomos y empresas. El desarrollo económico y el aseguramiento están estrechamente vinculados, y nuestra misión es contribuir a que más personas y actividades dispongan de la protección adecuada. El discurso del sector lo deja claro: el año 2026 debe ser también el año de la protección, y debemos impulsar todas aquellas medidas que acerquen el seguro a quienes más lo necesitan, para que nadie quede desprotegido ante un siniestro o una catástrofe.
Finalmente, el seguro debe seguir avanzando en su proceso de modernización y adaptación, tanto en su función inversora como en su relación con los ciudadanos. La Unión del Ahorro y la Inversión (SIU, en inglés) sitúa al sector en una posición clave para contribuir al progreso colectivo mediante inversiones estables y de largo plazo, y ello exige reforzar también la educación financiera y mejorar la información que reciben los ciudadanos sobre su futura pensión, para que puedan tomar decisiones más conscientes y planificar su bienestar futuro de forma adecuada. En todos estos frentes, la industria aseguradora actúa como una red de protección esencial: discreta cuando todo funciona bien, pero absolutamente determinante cuando la sociedad se enfrenta a un desafío.
«El seguro debe seguir avanzando en su proceso de modernización y adaptación, tanto en su función inversora como en su relación con los ciudadanos».
¿Desea añadir alguna reflexión adicional?
Me gustaría subrayar que la esencia del seguro es su valor social. Aunque muchas veces no se perciba, el seguro está presente en prácticamente todos los ámbitos de la vida: protege a las familias, a las empresas y al patrimonio, atiende millones de percances cada año y actúa como una red de seguridad que permite a la sociedad funcionar incluso ante imprevistos graves. Somos una industria que tiene un propósito claro: velar por el bienestar de los demás. Las cifras hablan por sí solas. Cada año gestionamos 184 millones de percances de nuestros clientes. Esto constituye una enorme fuente de motivación para quienes nos dedicamos a este sector: sabemos que nuestro trabajo importa, que lo que realizamos en nuestro día a día revierte en la sociedad. Y qué duda cabe, esto es un aliciente muy potente para atraer talento joven.
En 2026 seguiremos reforzando nuestra red de protección, promoviendo la educación financiera, contribuyendo a la estabilidad económica e invirtiendo de forma responsable para impulsar el desarrollo de España. El seguro es una institución que protege, acompaña, previene y sostiene; y nuestro compromiso es seguir fortaleciendo ese valor social que nos define. Pero para ello necesitamos también que la normativa promueva la innovación y el desarrollo del seguro porque, en última instancia, una sociedad más asegurada es una sociedad mejor protegida y más resiliente.
«Somos una industria que tiene un propósito claro: velar por el bienestar de los demás».






















































