Redacción Muy Segura.- El sector asegurador ha avanzado con rapidez en la incorporación de inteligencia artificial, automatización y nuevas infraestructuras digitales. El reto para 2027 ya no será únicamente adoptar estas tecnologías, sino integrarlas en el negocio, escalarlas con control y convertirlas en resultados medibles sin perder supervisión, trazabilidad ni confianza.
Esta es una de las principales conclusiones del informe “Tendencias 2027 en el sector asegurador”, presentado por Radar Digital Mutualidad, el centro de investigación digital de Mutualidad, durante la tercera edición de su encuentro dedicado a analizar la evolución tecnológica de la industria aseguradora.
El estudio identifica cinco grandes tendencias: IA agéntica supervisada, gestión financiera de la tecnología mediante FinOps, infraestructura híbrida y gobierno del dato, escalado de la inteligencia artificial bajo modelos de gobernanza y crecimiento de los ecosistemas digitales.
El punto de partida refleja el grado de madurez alcanzado: el 80% de las aseguradoras españolas ya ha implementado proyectos de inteligencia artificial, porcentaje que alcanza el 90% cuando se incluyen las iniciativas todavía en desarrollo.
De experimentar con IA a gobernarla
La jornada fue dirigida por María Galván Lamet, subdirectora general de Tecnología, Datos y Operaciones de Mutualidad, quien situó precisamente el gobierno de la tecnología en el centro de esta nueva etapa.
«La transformación tecnológica del sector ya no consiste únicamente en incorporar nuevas tecnologías, sino en generar valor al negocio y a las personas. La inteligencia artificial, los datos y la automatización están redefiniendo el sector asegurador, pero el verdadero reto es su gobierno y control. Necesitamos una IA gobernada para generar valor con confianza», señaló.
Galván subrayó también la función de Radar Digital Mutualidad como espacio para anticipar tendencias, compartir conocimiento y contribuir a que el sector pueda prepararse para los cambios tecnológicos desde una perspectiva de innovación responsable.
Este planteamiento da continuidad a la visión que Mutualidad ya venía defendiendo sobre la adopción responsable de la IA, la automatización inteligente y el gobierno del dato como elementos esenciales de su transformación tecnológica.
1. IA agéntica: más autonomía, pero también más supervisión
La primera tendencia identificada es la evolución hacia una IA agéntica supervisada.
Los agentes de inteligencia artificial empiezan a ir más allá de la asistencia puntual para intervenir en procesos completos vinculados a siniestros, suscripción, mediación o renovaciones.
Según el informe, el mercado de la IA agéntica aplicada a seguros crecerá a un ritmo anual del 44% hasta 2032. Sin embargo, su autonomía efectiva continúa siendo limitada: en Europa, solo el 9% de los casos reportados corresponde actualmente a este tipo de soluciones.
Su desarrollo exigirá establecer mecanismos claros de trazabilidad y supervisión y definir quién valida, aprueba y asume la responsabilidad de las decisiones tomadas dentro de procesos automatizados. Entre las principales barreras aparecen también la integración con sistemas core heredados y el control de los costes tecnológicos.
2. FinOps: saber cuánto cuesta realmente la tecnología
El crecimiento de la nube, los modelos de inteligencia artificial y las aplicaciones SaaS está elevando también la importancia de FinOps, una disciplina orientada a conectar el gasto tecnológico con los resultados de negocio.
Su alcance ya no se limita al cloud. El informe señala que se extiende progresivamente a inteligencia artificial, licencias, SaaS y centros de datos.
El 98% de los profesionales de FinOps analizados ya gestiona gasto relacionado con IA, frente al 63% en 2025 y el 31% en 2024.
El objetivo es disponer de una mayor visibilidad sobre cuánto cuesta cada solución tecnológica, qué valor genera y qué combinación de infraestructura, proveedores y modelos de consumo resulta más eficiente.
3. Infraestructura híbrida, soberanía y gobierno del dato
La tercera tendencia afecta a la propia arquitectura tecnológica de las aseguradoras.
La combinación de infraestructuras propias y servicios en la nube está convirtiendo el modelo híbrido en una pieza cada vez más relevante para gestionar datos, resiliencia, dependencia de proveedores y requisitos regulatorios.
Según el informe, el 80% de las aseguradoras europeas externaliza almacenamiento en la nube a grandes proveedores.
Este escenario coincide con el desarrollo en Europa de la Cloud and AI Development Act (CADA). La Comisión Europea presentó en junio de 2026 esta propuesta legislativa con el objetivo de reforzar el ecosistema europeo de nube e inteligencia artificial, ampliar la capacidad de centros de datos y avanzar en soberanía tecnológica. Entre sus objetivos figura al menos triplicar la capacidad de los centros de datos de la UE durante los próximos cinco a siete años.
Para las aseguradoras, este escenario refuerza la necesidad de conocer dónde se procesan los datos, qué proveedores intervienen y qué controles deben aplicarse desde el diseño de la infraestructura.
4. Llevar la IA de los pilotos a producción
La adopción de inteligencia artificial está ya muy extendida, pero el salto desde las pruebas hacia aplicaciones plenamente integradas en el negocio sigue siendo uno de los grandes desafíos.
El informe apunta que el 65% de las aseguradoras europeas utiliza IA generativa, aunque solo el 32% de los casos de uso ha alcanzado la fase de producción.
Además, apenas el 8% corresponde a soluciones end-to-end capaces de generar valor a lo largo de todo un proceso, mientras que el 49% continúa concentrándose en herramientas puntuales de productividad.
El reto pasa, por tanto, por abandonar una lógica basada exclusivamente en pilotos aislados y avanzar hacia casos de uso repetibles, auditables, integrados y vinculados a objetivos concretos de negocio.
5. Ecosistemas digitales: mucha infraestructura, todavía recorrido de negocio
La última gran tendencia identificada por Radar Digital Mutualidad es el crecimiento de los ecosistemas digitales.
El 63% de las aseguradoras considera estos ecosistemas un elemento clave para su crecimiento, mientras que el 73% de los clientes espera experiencias digitales fluidas en sus interacciones con las compañías.
La infraestructura tecnológica ya está muy desarrollada: el 80% de las aseguradoras españolas dispone de una arquitectura completa de API. Sin embargo, únicamente el 32% ha conseguido convertir esos ecosistemas en un verdadero motor de negocio.
Las alianzas con otras compañías permiten acceder a nuevos canales, servicios y capacidades, pero también obligan a definir con precisión la integración tecnológica, el papel de cada participante y el reparto de responsabilidades, costes y riesgos.
Innovación con control, eficiencia y confianza
La conclusión del informe apunta hacia una evolución clara: la ventaja competitiva no dependerá únicamente de disponer de más tecnología, sino de ser capaz de integrarla de manera eficiente, gobernarla correctamente y trasladarla a procesos capaces de generar valor real.
Radar Digital Mutualidad pone así el foco en una transición desde la experimentación tecnológica hacia una etapa de mayor madurez, en la que la IA, los datos, las infraestructuras y los ecosistemas digitales deberán convivir con criterios de control, responsabilidad y resiliencia operativa.
La tercera edición del encuentro contó además con la keynote de Silvia Hernández, directora de Clientes Estratégicos y Globales de Microsoft España, y con el panel “Las claves del Seguro que viene: Transformación, IA y Tecnologías Emergentes”, moderado por Pablo López-Aranguren, responsable de Innovación Digital de Mutualidad.
En la mesa participaron Judith Gil, directora de Transformación Digital y Proyectos de Mutua Madrileña; Víctor Pizarro, socio responsable de Transformación en Seguros de EY España; y Pedro Díaz, director general de Savia (MAPFRE).
Con esta nueva edición, Mutualidad refuerza Radar Digital como una iniciativa destinada a analizar las transformaciones que afectan al sector y a trasladar el debate tecnológico desde la mera incorporación de herramientas hacia una cuestión mucho más estratégica: cómo utilizarlas con criterio para generar valor sostenible y confianza.

