Mujer estresada con las manos en la cabeza enfrente de su ordenador

Píldora Azul o Píldora Roja: el viaje a la conciencia de los que se exigen la perfección

Por Elena Mayor Lozano, HR Development Manager

En el artículo del mes pasado me comprometí a explicar qué era lo que a ti concretamente te mantiene conectado/a a la matrix y la forma en la que, si lo eliges, puedes desconectarte.

Hablamos de que existe un viaje a la conciencia que todos deberíamos transitar para dejar de vivir anclados a una “vida en piloto automático” que no nos satisface. Un viaje como el que hizo Neo en Matrix o como el que hizo Alicia al entrar en la madriguera, un viaje hacia la conciencia, hacia lo real.

Mi papel será la de ser tu Morfeo particular, darte a elegir entre la píldora azul y la píldora roja, exactamente TU píldora roja, no la de otros. Tu tarea es decidir qué píldora tomas, como tuvo que hacer Neo.

Todos somos distintos, por eso te diré que este post te ayudará si estas palabras clave te resuenan: #justicia #perfección #planificación #detalle #corregirerrores #orden #organización.

«Tu tarea es decidir qué píldora tomas, como tuvo que hacer Neo».

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Cómo eres: tu motivación es “hacer las cosas perfectas”

Tu pecado capital: soberbia e ira.

Las cosas hay que hacerlas de forma correcta, hay que hacerlas bien: este podría ser tu lema. Personalmente, no entiendes por qué la gente no se esfuerza lo suficiente para hacer lo que es correcto, no soportas a la gente caótica.

Tú te esfuerzas continuamente y te exiges hasta el infinito para que lo que haces salga perfecto, no sólo bien, por eso te preocupas por planificar los pasos y te esfuerzas para no dejar nada a la improvisación. Tu capacidad de organización, unida a la de trabajar en detalle, te permite evitar errores y tener un resultado óptimo, tu motivación central.

Tu capacidad para detectar cualquier mínimo error y tu necesidad de corregirlo te impulsa a solicitar a los otros de manera constante que sea corregido, porque literalmente ese error “te quema en los ojos”. Esa ultracapacidad para detectar errores que los demás no ven crea en ti una sensación de que debes estar pendiente de que las cosas se hagan bien en tu trabajo, pero también con tu familia y tu pareja.

Tampoco te gustan las injusticias, para ti solo hay una forma justa y correcta de ver y hacer las cosas.

Continuamente estás juzgándote y juzgando a los otros. Los jueces en tu cabeza te culpan cuando no has hecho las cosas todo lo bien que podrían hacerse y te obligan a señalar a los demás cuando ellos no hacen lo correcto.

Las injusticias, el caos y las incorrecciones reiteradas te hacen entrar en ira y frustración, por eso sueles estar enfadado, esa es la imagen que ven los otros.

«Continuamente estás juzgándote y juzgando a los otros».

Tu personal Píldora Azul

Morfeo mostró a Neo dos píldoras: la azul, que le permitía seguir enganchado a la Matrix y continuar con su vida, que no era otra cosa que un software pregrabado, o dicho de otra forma, la inconsciencia, y la roja, que le permitía ver la verdad, le permitía ver el mundo sin el filtro de la matrix, es decir la conciencia.

En todos los casos nuestro particular y personal filtro está tan arraigado que nos resulta difícil identificarlo, pero yo te voy a ayudar.

Déjame describir tu filtro, tu píldora azul.

Si las palabras clave de arriba están relacionadas con tu tipo de personalidad, te darás cuenta de que para ti la vida es dual: puedes vivir de forma correcta, haciendo bien las cosas o de forma incorrecta, haciéndolas mal. Tienes lo que en psicología llamamos “visión de túnel”, sólo hay una forma de hacer bien las cosas y las demás son erróneas. Como tú crees saber cuál es la manera de hacer las cosas perfectas, te culpas si cometes algún error y culpas también a los demás cuando, según tu filtro, están haciendo mal las cosas. Jamás llegas siquiera a cuestionarte si tu criterio es correcto, directamente estás en la convicción de estar en posesión de la verdad. El resultado es que casi siempre estás enfadado, amargado y frustrado, contigo y con los demás.

Vives obsesionado con detectar los errores y las injusticias, en ti y en los otros, y a ellos les corriges de forma persistente para que hagan las cosas bien hechas, siguiendo tu criterio de perfección. Vives en la inconsciencia de creer que sólo tú tienes la visión correcta, sin embargo tienes tu particular distorsión, como todos, tus gafas azules, aunque hasta ahora no hayas sido consciente. La consciencia es el camino, recuerda.

Los jueces en tu cabeza dictaminan lo que es correcto y tu no dejas de preguntarte cuál es la razón por la que los demás se empeñan en seguir haciendo mal las cosas, cuando la forma adecuada es evidente. Nadie mejor que tu sabe el esfuerzo que supone hacer todo bien y cuando te esfuerzas en ayudar y explicar sus errores a los otros, que suelen molestarse a menudo contigo. Algo inexplicable para ti.

Yo estoy aquí para decirte que, aunque tu no lo sepas, la gente te considera un poco cargante, te ven como alguien que siempre está empeñado en decirle cómo tiene que hacer las cosas, que suele entrar en ira cuando piensa que la gente no entiende como hacer lo correcto. Y para colmo eres alguien que se siente incapaz de admitir nunca que pueda estar equivocado.

Por supuesto, puedes seguir imprimiéndote sufrimiento y seguir siendo pesado, corrigiendo constantemente a los demás. O puedes escucharme en mi papel de Morfeo porque a continuación te ofrezco la píldora roja de la conciencia.

«El resultado es que casi siempre estás enfadado, amargado y frustrado, contigo y con los demás».

Tu personal Píldora Roja

Debes saber que el mundo tiene infinidad de matices y que las posibilidades a la hora de elegir como actuar son muchas, hay muchas formas de hacer bien las cosas porque no hay verdades absolutas. Aunque no lo creas, tu convencimiento de ser el único que sabe cómo hacer bien las cosas no es correcto. Tú también ves a través de un filtro. Permíteme decirte que el mundo no es blanco (lo correcto) o negro (lo incorrecto), el mundo tiene una infinita escala de grises.

Es cierto que a veces hablamos de matemáticas y 2 + 2 no pueden ser 5 ó 7, estoy de acuerdo. Por eso en escenarios en los que solo haya un resultado posible, eres y seguirás siendo brillante, pero la vida no son matemáticas, sino que se crea y se mueve mediante las motivaciones y expectativas de miles de millones de mentes que ven la realidad de forma distinta, influidas por sus particulares gafas azules.

Si quieres tomar la píldora roja, deberás abandonar la soberbia de considerar que sólo tú ves todo de forma objetiva y sin errores, debes abandonar la manera en la que impones con o sin ira a los demás la forma en la que deben pensar o lo que deben hacer o decir.

Tomar la píldora roja para ti supone aceptar tu propia imperfección. Acepta que no eres perfecto, acepta además que no tienes que serlo. Integra esa imperfección y siéntete a gusto con ella. Te recomiendo que tires de sentido del humor y hagas chistes de ti mismo cuando te obsesiones con el orden o los errores, el humor es un gran aliado para ti. Y por supuesto, sé compasivo contigo, deja tu tendencia natural a censurarte, no te juzgues tanto y quiérete más.

Tomar la píldora roja supone también aumentar tu humildad. Para ello, suelta el juicio constante y comprende que todos intentan hacer bien las cosas con su visión y experiencia de la vida. Date cuenta de que el mundo se mueve precisamente porque cada cual opta por hacer las cosas de forma distinta.

Abandonar la ira y la soberbia y aceptar tus imperfecciones con humildad es el paso necesario para pasar al otro lado del espejo y aprovechar tus puntos fuertes, que no son pocos.

¿Quieres que te diga en qué te debes enfocarte?, ¿cuáles son tus virtudes? Pues aquí van.

Eres una persona muy capaz de hacer autocrítica, muchas otras personas no lo son. Y si lo haces de forma sana y constructiva, sin maltratarte, puedes entrar en una espiral positiva de mejora y seguir tu propia motivación básica: hacer las cosas lo mejor posible.

Eres muy bueno en trabajos donde la atención al detalle tenga especial relevancia, aprovéchalo para aportar más al equipo en el que trabajes.

Eres también un maestro en la organización, trabajas con orden y planificación. Puedes ser escrupuloso a la hora de describir procesos o gestionar proyectos, donde la organización planificada es básica.

Nadie como tu para aportar sentido común en la vida y en el trabajo, tu sensatez será muy bien valorada en cualquier ámbito.

Tu gran sentido de la disciplina y la automotivación te ayudan a alcanzar grandes cotas de eficacia, algo muy valorado en las corporaciones.

La gente te admira por tu sentido de la ética y la integridad. Tu visión puede resultar inspiradora para muchas personas.

En definitiva, despliega todas tus competencias y hazte consciente de ti mismo. Olvídate de estar amargado por centrarte en los errores y pasa, como Alicia, al otro lado del espejo.

«Tomar la píldora roja para ti supone aceptar tu propia imperfección. Acepta que no eres perfecto, acepta además que no tienes que serlo. Integra esa imperfección y siéntete a gusto con ella».

Si quieres hablar sobre este u otros temas, no dudes en ponerte en contacto conmigo emayorlozano@gmail.com