Mujer sonriendo abrazando a un hombre

Píldora Azul y Píldora Roja: los que dan sin medida

Por Elena Mayor Lozano, HR Development Manager

Neo tuvo que elegir entre la píldora azul o la roja. Todos nosotros debemos seguir el camino de la conciencia y hacer nuestra elección.

Yo me encargaré en estos post de explicarte en qué consiste tu particular elección y después eres tú quien debe hacerla. Este post te ayudará si eres de los que dan demasiado. ¿Eres así?

Todos somos distintos, este post te ayudará si estas palabras clave te resuenan: #conectar #escucha #ayuda #altruismo #empatía #cuidado #afecto #entrega #compasión

¿Quieres adentrarte en la madriguera, como hizo Alicia en el País de las Maravillas? Sígueme.

Cómo eres: tu motivación es “ayudar y conectar con los demás”

Tu pecado capital: orgullo.

Eres una persona deliciosa, siempre estás disponible para prestar tu ayuda a los demás, vives tu vida en un constante ocuparte de los otros, en darles soporte, escucharles y ayudarles. La gente considera que eres una buena persona, que eres generos@ y que tienes una gran capacidad de empatía. Te sientes bien dándote a los demás.

En ocasiones, sientes que tienes valor en la medida en que las otras personas te reconocen por tu ayuda, tu buen corazón y tu paciencia, es como si recargaras tu energía mediante esos actos altruistas. Cuando los demás te expresan su agradecimiento por lo que haces por ellos, te sientes reforzado a continuar aportando.

Tu personal Píldora Azul

Morfeo mostró a Neo dos píldoras: la azul, que le permitía seguir enganchado a la Matrix y continuar con su vida, que no era otra cosa que un software pregrabado, o dicho de otra forma, la inconsciencia. Y la roja, que le permitía ver la verdad, le permitía ver el mundo sin el filtro de la matrix, es decir la conciencia.

En todos los casos nuestro particular y personal filtro está tan arraigado que nos resulta difícil identificarlo, pero yo te voy a ayudar.

Déjame describir tu filtro, tu píldora azul.

Sueles escuchar pacientemente toda la basura emocional de otros, sus dudas, sus quejas, su victimismo. Escuchas sin descanso y usas tu gran capacidad de empatía para expresarles tu compresión, tu compasión y apoyo. Puedes incluso llegar a extremos, forzándote hasta el agotamiento para ayudar a alguien que crees que te necesita y eso te ocurre porque te es muy difícil negarle ayuda a cualquiera que te la pida. No sabes decir que no.

El resultado es que estás tan pendiente de ayudar a cualquiera que te olvidas de ti mismo y es ahí cuando comienzas a tener problemas.

Como has cargado con tanta basura de otros, te agotas y comienzas a sentirte mal, en ese momento pides ayuda porque crees que ha llegado el momento de recibir. Pero los demás no son como tú y no están tan disponibles para apoyarte y es entonces cuando te hinchas de orgullo y te vuelves agresivo demandando lo que te pertenece: “yo estuve ahí para ti, me desviví por ti y esto es lo que obtengo a cambio”.

Mucha gente, especialmente tu pareja, puede considerar que te has vuelto muy irascible e incluso agresiv@.

Tu personal Píldora Roja

Cuando has dado tanto que te sientes vacío y cansado de cargar con tanta basura de los demás, no te das cuenta de que:

  • nadie te pidió que te dedicaras por completo a él, nadie te pidió que dieras tanto.
  • no debiste olvidar que tu prioridad es atenderte a ti mismo.
  • la gente suele estar más centrada en sus propias necesidades que en las tuyas, los otros no son como tú.

Déjame que te diga que priorizarse a uno mismo y centrarse en las propias necesidades es un signo de salud emocional, no es signo de ser un desagradecido.

El dolor que ahora sientes porque reclamas lo que diste no debe traducirse en agresividad, necesitas ser consciente de que no debes darlo todo esperando recibirlo después. Esa expectativa no es realista y es el centro de su sufrimiento.

Es urgente que cambies el enfoque. Te sugiero algo que puedes intentar hacer a partir de ahora:

  1. Interésate por el bienestar de las personas que te importan de manera genuina, no esperando devolución.
  2. Deja espacio a las personas que quieres, no les agobies. Crea una bonita conexión para que la relación crezca saludable.
  3. Pon límites a las otras personas para disponer de tiempo y ocuparte de ti mismo.

Tomar la píldora roja supone aceptar que tu valor no se mide por tu entrega a los demás. Eres una persona empática, sensible y comprensiva, los demás lo valoran mucho, pero no quieren que te agotes para ayudarles, en el fondo pueden llegar a agobiarse.

Tomar la píldora roja supone también cuidar de ti y priorizarte. Cuando más te cuides, más tiempo te dediques a tu propio bienestar, más atractivo serás para otras personas. Esa es la forma saludable de que te valoren.

En definitiva, ocúpate de ti mismo y deja que los demás te quieran por como eres, no sólo por lo que les das. Te animo a que pases, como Alicia, al otro lado del espejo.

Si quieres hablar sobre este u otros temas, no dudes en ponerte en contacto conmigo emayorlozano@gmail.com