Dr. Antonio Ortega Gómez, dermatólogo de Clínica Menorca

¿Por qué se cae tanto el pelo? Estrés, hierro, tiroides y hormonas pueden actuar al mismo tiempo

Redacción Muy Segura.- Encontrar más pelo de lo habitual en el cepillo, la ducha o la almohada puede generar preocupación, pero la caída capilar femenina no siempre responde a una única causa. El estrés, las reservas de hierro, la función tiroidea, los cambios hormonales y la predisposición genética son algunos de los factores que pueden intervenir y que deben valorarse de forma individualizada.

«La caída del cabello femenino no siempre responde a una sola causa», explica el Dr. Antonio Ortega Gómez, dermatólogo de Clínica Menorca, quien destaca la importancia de analizar el tipo y distribución de la caída, los antecedentes familiares, situaciones recientes de estrés, el estado nutricional y el contexto hormonal.

Efluvio telógeno: cuando aumenta bruscamente la caída

Una de las causas de una pérdida de cabello intensa y difusa es el efluvio telógeno, relacionado con el propio ciclo capilar. Ante determinadas circunstancias, un número mayor de cabellos puede pasar a la fase telógena o de reposo y desprenderse posteriormente.

El desencadenante puede haberse producido meses antes. Situaciones de estrés físico o psicológico, enfermedades, alteraciones nutricionales, determinados medicamentos o cambios hormonales pueden estar relacionados con este proceso, por lo que resulta importante reconstruir también lo sucedido durante los meses anteriores.

Hierro y ferritina no son lo mismo

El hierro es otro de los factores que suelen estudiarse ante una caída capilar, pero conocer únicamente sus niveles puede no ofrecer toda la información necesaria. La ferritina es uno de los marcadores empleados para valorar las reservas de hierro.

«En el estudio de una caída capilar no solo importa conocer el hierro: también puede ser necesario valorar sus reservas mediante la ferritina», señala el Dr. Ortega Gómez.

El papel de la función tiroidea

Las alteraciones de la función tiroidea también pueden asociarse a cambios en el cabello y a una caída difusa. Esto no significa que toda pérdida capilar responda a un problema tiroideo, sino que su valoración puede formar parte del estudio cuando la historia clínica así lo aconseje.

Cuando el cabello nace progresivamente más fino

Una situación diferente se produce en la pérdida de cabello de patrón femenino o alopecia androgenética femenina, en la que existe una importante predisposición individual y familiar.

En estos casos puede producirse una miniaturización progresiva del folículo, que genera cabellos cada vez más finos y cortos. Por ello, la sensación de pérdida de densidad no siempre se debe únicamente a que se desprendan más cabellos, sino también a que estos van perdiendo grosor y visibilidad.

Cambios hormonales durante la menopausia

La transición menopáusica puede coincidir con una mayor manifestación de la pérdida de cabello de patrón femenino en mujeres predispuestas. Durante esta etapa disminuye la producción ovárica de estrógenos y se modifica el entorno hormonal.

En este proceso también interviene la enzima 5-alfa-reductasa, que transforma testosterona en dihidrotestosterona (DHT). En folículos genéticamente susceptibles, esta señalización puede contribuir a su miniaturización.

El especialista advierte, sin embargo, frente a explicaciones simplificadas: «La menopausia no significa, sin más, que las mujeres pasen a tener más hormonas masculinas, ni la DHT es una sustancia que se deposite y corte la circulación del folículo».

Más de una causa puede coincidir

El efluvio telógeno y la pérdida de cabello de patrón femenino pueden presentarse simultáneamente. De esta forma, una caída intensa y relativamente reciente puede superponerse a un proceso que ya estuviera afectando progresivamente a los folículos.

El seguimiento también requiere tiempo. El cabello evoluciona durante meses, por lo que las fotografías realizadas de manera estandarizada pueden ayudar a comparar la evolución y valorar de manera más objetiva si la caída se estabiliza o existe recuperación.

«La caída del cabello femenino no siempre responde a una sola causa. Estrés, reservas de hierro, función tiroidea, cambios hormonales y predisposición genética pueden confluir, por lo que un diagnóstico dermatológico individualizado resulta fundamental antes de decidir el tratamiento», concluye el Dr. Antonio Ortega Gómez.