«Muy Segura» presenta la quinta edición de su Reportaje Especial Tecnología-Personas, una mirada coral a uno de los grandes desafíos que afronta hoy el sector asegurador: cómo aprovechar una capacidad tecnológica que crece a una velocidad extraordinaria sin perder —y, en muchos casos, reforzando— aquello que solo las personas pueden aportar.
Este año tenemos la suerte de contar con la participación de 31 compañías y entidades, que comparten su visión sobre el papel de la tecnología y las personas en la evolución presente y futura del sector asegurador.
Las entidades participantes son: Allianz Partners, Apromes, Arag, Asefa, Asisa, Berkley España, Brokalia, CNP Iberia, Codeoscopic, Cojebro, Colegio de Mediadores de Seguros de Valencia, Colegio de Mediadores de Seguros de Zaragoza, Coseba, Crédito y Caución, ebroker, Generali, Iris Global, Mapfre, Markel, Nationale-Nederlanden, Newcorred, onLygal, Pelayo, Recoletos Consultores, RZS Abogados, Seguros García-Ochoa, Solunion, Stoïk, Tirea, Uniteco y Zurich Seguros España
Sus aportaciones dibujan un escenario en el que la conversación parece haber avanzado. La cuestión ya no es únicamente qué tecnología incorporar, sino cómo integrarla de verdad en las organizaciones, cómo conseguir que las personas la adopten y cómo transformar esa capacidad tecnológica en mejores decisiones, mayor eficiencia y un mejor servicio.
Pincha sobre el nombre de cada compañía o entidad para acceder directamente a la respuesta de su portavoz. A continuación puedes leer el reportaje global con sus principales conclusiones.
REPORTAJE
De incorporar tecnología a conseguir que se utilice bien
Inteligencia artificial, automatización, analítica avanzada, APIs, arquitecturas cloud, asistentes especializados, agentes de IA, herramientas predictivas, conectividad entre plataformas o nuevos modelos de autoservicio forman ya parte del vocabulario cotidiano de las organizaciones del sector.
Pero, al escuchar conjuntamente las voces que participan en este reportaje, aparece una idea con especial fuerza: disponer de tecnología no equivale necesariamente a haberse transformado.
La adopción, la formación, el aprendizaje continuo, la cultura digital y el acompañamiento de los equipos aparecen reiteradamente como condiciones necesarias para que la inversión tecnológica produzca resultados reales.
Y esto introduce un cambio significativo. La transformación deja de ser exclusivamente tecnológica para convertirse también en organizativa, cultural y humana.
No basta con poner nuevas herramientas a disposición de los profesionales. Hay que conseguir que comprendan qué pueden aportarles, que confíen en ellas, que sepan utilizarlas y, en muchos casos, que participen directamente en el rediseño de los procesos en los que van a intervenir.
Porque quienes mejor conocen una tarea son también quienes pueden identificar dónde la tecnología aporta valor y dónde sigue siendo imprescindible el criterio profesional.
Automatizar para recuperar algo especialmente valioso: tiempo
Otro concepto atraviesa buena parte de las aportaciones: el tiempo.
Automatizar tareas repetitivas, procesar grandes cantidades de información, agilizar operaciones, facilitar la gestión documental o mejorar el acceso al conocimiento no aparecen como fines en sí mismos. El objetivo que se repite es liberar capacidad para que las personas puedan concentrarse en aquello donde generan un valor diferencial.
Escuchar. Asesorar. Interpretar. Decidir. Crear. Resolver situaciones complejas. Acompañar.
Y, sobre todo, construir confianza.
Esta división del trabajo entre personas y tecnología adquiere especial relevancia en un sector como el asegurador. La automatización puede ganar terreno en los procesos rutinarios, pero las distintas voces consultadas siguen reservando al profesional un papel decisivo cuando entran en juego la complejidad, el criterio, la responsabilidad o momentos especialmente sensibles para el cliente.
La tecnología puede preparar el trabajo, ordenar información, detectar patrones o acelerar una respuesta. La decisión y la responsabilidad continúan situándose, mayoritariamente, del lado humano.
Una inteligencia artificial que empieza a entrar en los procesos
Si existe una tecnología protagonista en esta edición, es indudablemente la inteligencia artificial.
Pero también aquí se aprecia una evolución. Las aportaciones ya no hablan únicamente de experimentar con IA o utilizar herramientas generativas de manera individual. Empiezan a describir asistentes especializados, agentes, automatizaciones, integración con datos y sistemas de negocio y casos de uso incorporados a procesos concretos.
Sus aplicaciones alcanzan ámbitos muy diferentes: suscripción, siniestros, tarificación, atención al cliente, análisis documental, gestión comercial, defensa de cartera, detección del fraude, análisis de llamadas, productividad interna o acceso al conocimiento corporativo.
En algunos casos aparece incluso un paso adicional: evolucionar desde la automatización de acciones concretas hacia una delegación inteligente de tareas y procesos, manteniendo la supervisión profesional allí donde aporta valor.
La pregunta empieza así a desplazarse desde «¿qué puede hacer la IA?» hacia otras probablemente más exigentes: ¿qué debe hacer?, ¿cómo debe integrarse en el trabajo y qué resultados concretos está generando?
Formación y criterio: las dos caras de la adopción
La formación aparece como uno de los grandes denominadores comunes de las respuestas.
Pero no todas las voces la contemplan exactamente desde la misma perspectiva.
Para unas organizaciones, formar significa proporcionar las competencias necesarias para incorporar nuevas herramientas al trabajo cotidiano. Para otras, implica generar comunidades internas, referentes, equipos multidisciplinares o estructuras capaces de acompañar la adopción.
Y aparece también una reflexión especialmente relevante: la IA puede ayudar a multiplicar el conocimiento de un profesional, pero no debería convertirse en un atajo que impida construir ese conocimiento y desarrollar criterio propio.
La cuestión resulta particularmente importante para las nuevas generaciones profesionales. Supervisar adecuadamente una respuesta tecnológica exige disponer previamente del conocimiento necesario para identificar cuándo esa respuesta es correcta y cuándo no lo es.
Por eso, cuanto más capaces sean los sistemas, más importante puede resultar aquello que permite utilizarlos con responsabilidad: conocimiento, experiencia y criterio.
Innovar también significa saber dónde no automatizar
Las aportaciones recogidas por Muy Segura no plantean una oposición general entre tecnología y personas. Al contrario, existe una coincidencia muy amplia en considerarlas capacidades complementarias.
Sin embargo, esa complementariedad obliga a decidir qué debe automatizarse y qué conviene mantener bajo intervención humana.
En este punto aparecen conceptos difícilmente reducibles a un proceso automático: empatía, creatividad, experiencia, juicio profesional, asesoramiento, cercanía, capacidad para interpretar situaciones excepcionales o construcción de relaciones de confianza.
El límite no siempre será el mismo. Dependerá del proceso, del riesgo, del cliente y del momento.
Pero una idea atraviesa numerosas aportaciones: automatizar aquello que aporta poco valor humano puede permitir dedicar más humanidad precisamente allí donde más se necesita.
Del dato a una relación más humana
La tecnología tampoco se contempla únicamente desde la eficiencia.
El uso inteligente del dato permite conocer mejor al cliente, anticipar necesidades, personalizar respuestas y actuar de manera más oportuna. Y algunas de las voces participantes introducen una perspectiva especialmente interesante: utilizar la tecnología no para deshumanizar la relación, sino para hacerla más humana.
En ese enfoque, el dato deja de ser un fin para convertirse en un medio.
Un medio para entender mejor. Para anticiparse. Para ofrecer una respuesta más precisa. Para evitar fricciones. Y también para que el profesional disponga del tiempo y del conocimiento necesarios para atender mejor a la persona que se encuentra al otro lado.
Democratizar capacidades
La transformación presenta, además, una dimensión especialmente relevante para la mediación.
Las nuevas herramientas están permitiendo que corredurías pequeñas, estructuras reducidas y nuevos profesionales puedan acceder a capacidades tecnológicas que hace pocos años requerían recursos considerablemente mayores.
Automatización, análisis de cartera, inteligencia artificial, herramientas de gestión, conectividad o capacidades comerciales pueden contribuir así a reducir determinadas barreras de escala.
Asociaciones, organizaciones y ecosistemas compartidos pueden desempeñar aquí un papel relevante acercando tecnología, conocimiento y formación a profesionales que difícilmente podrían desarrollar individualmente determinadas soluciones.
La ventaja, por tanto, no dependerá únicamente de quién tenga acceso a la tecnología, sino también de quién sepa utilizarla mejor y convertirla en una mejora real de su modelo de negocio y de su relación con el cliente.
Cuanta más tecnología, mayor necesidad de confianza
Hay otro gran eje que adquiere peso en esta edición: seguridad, gobernanza y responsabilidad.
Protección del dato, ciberseguridad, trazabilidad, control de sesgos, resiliencia operativa, calidad de la información, supervisión humana y continuidad del servicio aparecen estrechamente vinculados al despliegue tecnológico.
No parece una cuestión secundaria. A medida que la inteligencia artificial y la automatización intervienen en más procesos y adquieren mayor autonomía, también aumenta la necesidad de saber cómo se ha llegado a una decisión, quién la supervisa y bajo qué criterios se utiliza la información.
La confianza, uno de los activos históricos del seguro, adquiere así una nueva dimensión: ya no afecta únicamente a la relación entre profesional y cliente, sino también a la relación entre personas y sistemas.
La ciberseguridad muestra quizá de la manera más evidente esa interdependencia. La persona puede constituir un punto de vulnerabilidad, pero también es una pieza esencial de la defensa. Tecnología, formación y respuesta humana forman parte de un mismo sistema.
De experimentar a medir resultados
Las respuestas apuntan, finalmente, hacia una nueva fase de madurez.
Después de digitalizar, experimentar, automatizar e incorporar inteligencia artificial, comienza a adquirir mayor importancia una pregunta elemental: ¿qué está mejorando realmente?
Tiempo de respuesta. Productividad. Calidad. Conversión. Capacidad de anticipación. Experiencia de cliente. Trabajo de los profesionales. Seguridad. Competitividad.
La innovación empieza a medirse menos por la cantidad de herramientas incorporadas y más por su capacidad para producir resultados tangibles.
Y quizá ahí se encuentre una de las conclusiones más claras que deja esta quinta edición.
Tecnología y personas: el valor está en la combinación
Las voces reunidas por Muy Segura muestran organizaciones con tamaños, actividades, niveles de madurez tecnológica y prioridades muy diferentes. No existe una única receta ni todas se encuentran en el mismo punto del camino.
Sí emerge, sin embargo, una dirección compartida: la tecnología está dejando de contemplarse como un objetivo para convertirse en una capacidad que debe integrarse en el negocio y en el trabajo cotidiano de las personas.
La inteligencia artificial acelera ese proceso y abre posibilidades extraordinarias, pero también obliga a hablar de formación, criterio, gobierno, seguridad, responsabilidad y cultura.
El desafío, por tanto, no parece consistir en elegir entre tecnología y personas.
Consiste en decidir qué queremos que haga cada una, cómo queremos que trabajen juntas y qué valor queremos obtener de esa combinación.
Porque la tecnología puede procesar más información, automatizar más tareas y aumentar enormemente nuestras capacidades.
Pero transformar esas capacidades en confianza, criterio, servicio y relaciones sigue siendo, al menos por ahora, una cuestión profundamente humana.
Allianz Partners: Marta Artieda, directora de Recursos Humanos
Hace apenas dos años la inteligencia artificial era una tendencia emergente. Hoy ya forma parte del día a día de más del 70 % de los profesionales en España y está transformando la manera en que trabajamos, aprendemos y respondemos a las necesidades de nuestros clientes.
Esta realidad nos demuestra que la pregunta ya no es si la inteligencia artificial formará parte de nuestro día a día, sino cómo aprovecharla de forma responsable para generar más valor para nuestros clientes, nuestros equipos y nuestro negocio.
En Allianz Partners España estamos inmersos en una nueva etapa de evolución e integración tecnológica en la que entendemos la innovación como una palanca para ser más ágiles, más eficientes y más cercanos. Nuestros clientes se mueven en un entorno cada vez más digital y esperan respuestas rápidas, soluciones personalizadas y experiencias sencillas. La tecnología nos ayuda a responder mejor a esas expectativas.
Las nuevas herramientas digitales y la inteligencia artificial nos están permitiendo simplificar procesos, mejorar la toma de decisiones y liberar tiempo para dedicarlo a aquello que realmente marca la diferencia. Porque, aunque la tecnología está transformando la forma en que trabajamos, en nuestro sector sigue siendo esencial el valor de las personas. Especialmente en situaciones complejas o de mayor impacto emocional, la empatía, la escucha y la capacidad de acompañar a nuestros clientes continúan siendo elementos diferenciales de nuestra propuesta de valor.
Nuestro objetivo es aprovechar el potencial de la innovación para reforzar precisamente esas capacidades humanas que nos distinguen. La tecnología nos permite hacer mejor nuestro trabajo; las personas son quienes generan confianza, construyen relaciones y convierten cada interacción en una experiencia relevante para el cliente.
Desde Recursos Humanos, esta transformación representa una oportunidad para seguir desarrollando el talento de nuestros equipos, impulsar nuevas capacidades y fortalecer una cultura de aprendizaje continuo. Queremos acompañar a nuestros profesionales en esta evolución, facilitando las herramientas, la formación y el entorno necesarios para que puedan desarrollar todo su potencial en un contexto cada vez más digital.
Estamos convencidos de que la tecnología es un recurso muy importante que nos ayuda a hacer mejor nuestro trabajo, marcando la diferencia a través de nuestra capacidad para escuchar, comprender y acompañar a las personas.
Marta Artieda (Allianz Partners): «La tecnología nos permite hacer mejor nuestro trabajo; las personas son quienes generan confianza, construyen relaciones y convierten cada interacción en una experiencia relevante para el cliente».
↑ subir al listado de participantes
Apromes: Víctor Gómez, director de Expansión
La convivencia de personas y tecnología ha llegado para quedarse. La automatización de procesos manuales y repetitivos, la nueva forma de comunicarnos con los clientes y la exigencia de los clientes de obtener respuestas inmediatas nos obligan a adaptarnos a esta nueva forma de trabajar.
Uno de los principales problemas de la entrada de la tecnología en nuestro negocio es la integración de los empleados en nuevas formas de trabajar. La falta de adaptación, el «miedo» a la intromisión en sus labores tradicionales y la resistencia al cambio son los elementos sensibles en este momento. La entrada de la tecnología no debería ser un problema si se realiza con paciencia, muy buena formación, orientando la ayuda que se aporta al personal a la consecución de sus objetivos y transmitiendo que esto ha cambiado y hay que adaptarse a lo que nos está llegando. Si este trabajo se hace de forma correcta, la tecnología tiene sentido; si, por el contrario, no conseguimos que las personas se adapten, el resultado de la inversión tecnológica será altamente deficitario.
Por tanto, y resumiendo, una buena tecnología sin adaptación de las personas generará problemas y será una pésima inversión. Integrar personas y tecnología en convivencia, valorando las personas el valor añadido que esta les aporta, es el ecosistema idóneo para poder sobrevivir en un mercado que no es el que hemos conocido hasta hace muy poco tiempo.
La mayor de las apuestas se basa en la creación de una herramienta tecnológica que sea un «end to end». La integración en un espacio único de las diferentes herramientas necesarias para adaptarnos al nuevo mercado es fundamental: hay mucha oferta de diferentes soluciones, pero no están integradas. Estamos trabajando en un proyecto tecnológico que vaya desde el ERP al CRM y con conexión final con el cliente, con bidireccionalidad en los procesos que se pueden automatizar, además de dejar el espacio único abierto a la integración de nuevas soluciones sin que tengamos que realizar grandes inversiones en nuevos desarrollos.
Víctor Gómez (Apromes): «Una buena tecnología sin adaptación de las personas generará problemas y será una pésima inversión».
↑ subir al listado de participantes
Arag: Guillermo Herrera, director de IT – CIO
La evolución de la IA está redefiniendo y transformando este binomio, pero no se debe perder de vista que es indispensable e indivisible. Es muy importante la capacitación teórico-práctica de todas las personas, crear comunidades y equipos multidisciplinares de trabajo. El aprendizaje continuo es la herramienta para gobernar la tecnología, establecer el propósito y la ética.
Las principales apuestas en materia de desarrollo tecnológico son:
- La formación de los equipos no técnicos.
- El despliegue de la estrategia de la IA para seguir automatizando tareas repetitivas, ayuda en tratamientos de grandes volúmenes documentales y en Data Analytics.
- La mejora continua de la resiliencia y seguridad de la información con nuevas soluciones para los nuevos escenarios.
- La mejora de la APIficación, mejorando y ofreciendo nuevos servicios.
Guillermo Herrera (ARAG): «El aprendizaje continuo es la herramienta para gobernar la tecnología, establecer el propósito y la ética».
↑ subir al listado de participantes
Asefa: Eusebio Martín, director del Departamento de Informática
En un entorno de transformación acelerada, entendemos que la tecnología solo genera verdadero valor cuando se pone al servicio de las personas y de las necesidades reales del negocio. No se trata de sustituir el conocimiento, el criterio o la experiencia profesional, sino de facilitar que nuestros equipos puedan trabajar de manera más eficiente, segura y colaborativa, dedicando más tiempo a las actividades en las que la aportación humana resulta diferencial.
Este planteamiento es especialmente importante en el sector asegurador, donde la confianza, la especialización técnica y la cercanía con clientes y mediadores siguen siendo esenciales. La automatización, la inteligencia artificial, la mejora de la conectividad y las herramientas colaborativas nos permiten simplificar tareas, analizar documentación compleja y agilizar determinados procesos. Sin embargo, la supervisión, la validación y la responsabilidad final deben permanecer siempre en manos de profesionales especializados. En las iniciativas actuales de Asefa, la IA se concibe precisamente como un asistente del negocio, aplicado a casos concretos y con validación continua y obligada por parte de los equipos responsables.
Por ello, el factor humano no constituye únicamente un mecanismo de control. Es la pieza central para lograr una adopción tecnológica efectiva. La transformación requiere formación, acompañamiento, escucha y participación activa de los equipos. Nuestros equipos de Desarrollo y Sistemas, desde su conocimiento especializado, tienen un papel clave: combinar la solvencia técnica con la pedagogía necesaria para que las personas integren estas nuevas herramientas en su día a día, entendiendo tanto lo que aportan como sus límites.
Los trabajos internos de Asefa también han identificado la formación, la estandarización y validación y el uso controlado de los datos manejados como condiciones necesarias y requisitos clave para extender el uso de estas nuevas tecnologías.
Una de nuestras prioridades es continuar avanzando en la automatización y mejora continua de los procesos, especialmente en aquellos que tienen un impacto directo en la relación con nuestros clientes y mediadores. En este ámbito, estamos impulsando un uso más eficiente de servicios de conectividad y APIs especializadas de nuestros productos de Construcción, con el objetivo de facilitar intercambios de información más ágiles, seguros y estandarizados.
Asimismo, queremos intensificar progresivamente nuestra participación en las plataformas tecnológicas del sector asegurador y de la mediación. Proyectos como EIAC, la firma digital o el uso de las credenciales unificadas contribuyen a simplificar la operativa, evitar duplicidades y mejorar la experiencia de clientes y mediadores. La actualización continua y modernización de nuestras aplicaciones busca respetar las necesidades específicas del mercado español, facilitar la relación con clientes y mediadores, mejorar la calidad de los datos y aplicar estándares tecnológicos compartidos por el sector y el Grupo SM.
La inteligencia artificial completa y complementa muy bien estas líneas de actuación, especialmente en procesos documentales, técnicos y comerciales de Construcción, Caución y Siniestros. Nuestra aproximación y adopción seguirá siendo progresiva, orientada a casos de uso con un retorno tangible, datos controlados, trazabilidad y siempre bajo control y supervisión humana.
Finalmente, un elemento clave para el éxito de nuestra estrategia es la pertenencia al Grupo SMABTP. Formar parte de un grupo internacional sólido y especializado en los seguros de Construcción y Transportes nos permite compartir conocimientos, capacidades, estándares e iniciativas, combinando esa dimensión internacional con la cercanía, tecnicidad, experiencia y las necesidades específicas del sector seguros en España. Nuestra apuesta tecnológica debe contribuir, en definitiva, a prestar un mejor servicio, reforzar la colaboración con la mediación y acompañar de forma sostenible y controlada el crecimiento de nuestro negocio.
Eusebio Martín (Asefa): «No se trata de sustituir el conocimiento, el criterio o la experiencia profesional, sino de facilitar que nuestros equipos puedan trabajar de manera más eficiente, segura y colaborativa, dedicando más tiempo a las actividades en las que la aportación humana resulta diferencial».
↑ subir al listado de participantes
Asisa: José Pereira, director de Medios
Es evidente que la tecnología está adquiriendo un papel cada vez más relevante en las organizaciones, pero su verdadero valor depende de nuestra capacidad para integrarla en el trabajo de las personas. En ASISA partimos de una idea clara: cada avance tecnológico debe traducirse en una mejora concreta, ya sea haciendo más sencilla la relación con nuestros asegurados, agilizando nuestros procesos o proporcionando mejores herramientas a nuestros profesionales.
La automatización, el uso avanzado del dato o la inteligencia artificial nos permiten simplificar procesos, reducir tareas repetitivas, disponer de mejor información y responder con mayor rapidez a las necesidades de nuestros asegurados. Pero la decisión, el criterio profesional y la capacidad de generar confianza siguen dependiendo de las personas.
Por eso, el verdadero reto está en integrar tecnología y talento de manera natural. No buscamos sustituir capacidades, sino reforzarlas. Y eso exige también acompañar a los equipos, adaptar las formas de trabajar y desarrollar nuevas competencias. La transformación tecnológica solo es completa cuando se convierte también en una transformación de la organización y de las personas.
Nuestras prioridades se concentran en varios ámbitos que forman parte de un mismo proceso de transformación. En primer lugar, seguimos evolucionando nuestros sistemas y procesos para contar con una arquitectura más flexible, eficiente y preparada para acompañar el crecimiento de la compañía. En paralelo, el dato constituye una prioridad: mejorar su calidad, gobierno y explotación nos permitirá conocer mejor a nuestros clientes, anticiparnos a sus necesidades y ofrecer respuestas más personalizadas.
Otro eje fundamental es avanzar hacia una omnicanalidad real. Queremos que cada asegurado pueda iniciar una gestión en el canal que prefiera y continuarla en otro de manera sencilla, inmediata y sin fricciones. Para ello, seguiremos evolucionando nuestra web, nuestra app y nuestras herramientas de gestión.
Finalmente, estamos ampliando el uso de la inteligencia artificial (IA). Ya contamos con aplicaciones que simplifican procesos como las autorizaciones, mejoran la fijación de precios o agilizan la atención. Nuestro reto es identificar nuevos casos de uso que generen valor, aumenten nuestra eficiencia y, sobre todo, mejoren la experiencia de clientes y empleados.
En este sentido, hay varios enfoques comunes sobre el uso de la IA: mejorar la experiencia del cliente; reducir costes y eliminar tareas de poco valor; o dotar a los empleados de mayores capacidades. Nuestro enfoque, en general, combina estos tres puntos de vista, aunque creemos que, a la postre, si tenemos empleados más capaces y con mejores herramientas, los otros dos enfoques vendrán solos.
José Pereira (ASISA): «La transformación tecnológica solo es completa cuando se convierte también en una transformación de la organización y de las personas».
↑ subir al listado de participantes
Berkley España: Alejandro Fernández, Head of IT Transformation
Bajo mi punto de vista, estamos en la era de la inmediatez: hoy conseguimos casi cualquier cosa en un par de clics y los clientes ya no aceptan que las cosas se dilaten en el tiempo. Desde Berkley creemos que la tecnología debe remar en esa dirección: certificados, documentos, consultas sobre pólizas, recibos o siniestros; todo debería ser automático para el corredor y, en última instancia, para el asegurado que espera al otro lado.
Ahí está, para nosotros, la clave del binomio: dar acceso directo a quien toma las decisiones cuando el caso realmente lo requiere y dar autonomía a nuestros corredores para todo lo demás. No todas las acciones necesitan la revisión de nuestro equipo, pero las que sí la necesitan la tienen sin trabas, sin colas ni esperas.
Ese es el papel que le damos a la tecnología: separar lo automático de lo que de verdad necesita a una persona y hacerlo bien en las dos partes. Nuestra prioridad este año se apoya en tres pilares: conectividad, autonomía e inteligencia artificial.
Desde hace años trabajamos con EIAC, así que la información de las operaciones ya llega integrada a los sistemas de gestión del corredor. Ahora estamos trabajando en el otro lado de la ecuación: desarrollando una API a disposición de nuestros corredores que les permite iniciar y gestionar la operación directamente desde su propio entorno, sin salir de su sistema habitual.
Además, queremos seguir mejorando la agilidad de nuestro portal de corredores, reduciendo las preguntas de los formularios y dando una primera referencia de prima incluso antes de tener todos los datos. La idea es que el corredor tenga la información más accesible y necesite menos revisión por parte del suscriptor en el día a día.
En siniestros aplicamos el mismo criterio: se pueden notificar directamente desde el portal y comunicarse con el tramitador a través de la misma herramienta, sin depender de un correo que se pueda quedar perdido. Y, si el caso se complica, el acceso directo a nuestro equipo sigue ahí, sin excepciones.
Por último, trabajamos con inteligencia artificial sobre todo en nuestros procesos internos, para agilizar tareas y reducir tiempos de respuesta, manteniendo siempre a la persona en el proceso: lo que se conoce como «human in the loop». La tecnología prepara el trabajo; las personas deciden.
Estas tres líneas van de la mano: conectamos mejor, damos más autonomía al corredor y usamos la IA para que las dos primeras avancen más rápido cada año.
Alejandro Fernández (Berkley España): «La tecnología prepara el trabajo; las personas deciden».
↑ subir al listado de participantes
Brokalia: Luis Rodríguez, responsable de Sales and Marketing Operations and Enablement
En Brokalia entendemos la digitalización como una forma de ahorrar tiempo y mejorar la eficiencia y la tranquilidad. Automatizar el volcado de datos catastrales o la lectura de expedientes reduce la carga burocrática y permite al equipo centrarse en escuchar, asesorar, resolver incidencias complejas y acompañar al colaborador. La tecnología impulsa la eficiencia; la confianza sigue construyéndose entre personas.
En estos momentos, los desarrollos de Brokalia se concentran en tres líneas:
• Integración y conectividad. Con los desarrollos de integración de Brokalia y nuestras APIs ampliamos la conexión con los principales programas de gestión del sector de la administración de fincas. Así, los datos de pólizas y siniestros circulan en tiempo real, evitando duplicidades y tareas manuales.
• Cotización inteligente. Brokalia.map incorpora geolocalización e interacción directa para verificar datos técnicos y generar comparativas multirramo en pocos minutos, acortando notablemente los tiempos de respuesta. Lo estamos usando desde hace tiempo, tanto a nivel del área del colaborador como para cualquier usuario que acceda a nuestra web, aunque seguimos implementando optimizaciones constantemente.
• Inteligencia artificial aplicada a la operativa. Integramos IA generativa en nuestros procesos internos, tanto de cotización y administración como de atención de siniestros y captación. Un ejemplo podría ser cómo analizamos el estado de los expedientes de siniestro, aportando claridad a los tramitadores y a los propios administradores. Otro ejemplo es la cualificación de prospectos sobre la base de un scoring predefinido para que nuestro equipo comercial disponga de un diagnóstico más rápido y preciso para asesorar mejor a cada cliente.
El futuro pasa por potenciar el talento humano
Ante la falta de tiempo y la creciente complejidad operativa, nuestra principal apuesta continúa siendo el equipo y los colaboradores. La formación continua y la adaptación tecnológica son esenciales, pero hay capacidades que no se pueden automatizar: crear, liderar con empatía y acompañar al administrador en los momentos críticos. En Brokalia, la innovación solo tiene sentido si proporciona una gestión más ágil, sencilla y humana.
Luis Rodríguez (Brokalia): «La tecnología impulsa la eficiencia; la confianza sigue construyéndose entre personas».
↑ subir al listado de participantes
CNP Iberia: Rebeca Márquez, COO interina
Nos encontramos en un momento en el que la combinación tecnología-personas se ha convertido en un factor diferencial para impulsar la transformación de las compañías. Esta realidad nos impulsa, en CNP Iberia, a integrar el talento de las personas con los recursos tecnológicos y digitales, entendidos como aceleradores clave de nuestro crecimiento.
Parte de nuestra estrategia está dirigida no solo a automatizar, analizar datos e integrar procesos, sino a poner las herramientas tecnológicas al servicio del talento de los equipos. Son las personas quienes identifican las oportunidades, priorizan las necesidades de nuestros clientes y socios y transforman esas capacidades de desarrollo en propuestas de valor reales. El éxito está en lograr que ambos elementos, tecnología y personas, trabajen de forma coordinada para impulsar la innovación y generar resultados tangibles.
Una de las principales prioridades para CNP Iberia en 2026 es utilizar la tecnología como palanca para mejorar la implementación de productos y servicios, reduciendo el time to market y aumentando nuestra capacidad de anticiparnos a las necesidades del mercado. Para ello, estamos impulsando modelos de desarrollo más ágiles y ecosistemas tecnológicos que nos permiten ser más flexibles, simplificar desarrollos y construir soluciones a medida para nuestros socios.
Es un enfoque basado en un modelo «Lego»: poner a disposición de cada socio las piezas que aportan valor en cada punto de su cadena de valor. Pero identificar esas piezas adecuadas va más allá de la tecnología y requiere conocer su realidad, sus prioridades y necesidades. Y aquí es donde las personas son también fundamentales.
Otra apuesta estratégica para CNP Iberia es avanzar hacia una mayor personalización de productos y experiencias en un mercado abierto. Gracias al uso inteligente de los datos y a la inteligencia artificial, podemos adaptar nuestras propuestas de valor a las características y expectativas de cada uno de nuestros socios, generando respuestas más adaptadas y una experiencia de cliente de calidad excepcional.
En CNP Iberia apostamos por que la tecnología vaya acompañada de una coordinación humana eficaz, capaz de alinear prioridades, facilitar la colaboración entre áreas y acompañar a los equipos en la adopción de nuevas formas de trabajo. Consideramos que la verdadera transformación consiste en integrar la tecnología de forma ordenada y sostenible para impulsar la eficiencia operacional, fortalecer el trabajo conjunto y generar un impacto verdadero en clientes y socios.
Rebeca Márquez (CNP Iberia): «Son las personas quienes identifican las oportunidades, priorizan las necesidades de nuestros clientes y socios y transforman esas capacidades de desarrollo en propuestas de valor reales».
↑ subir al listado de participantes
Codeoscopic: Carlos Redón, CTO
Hoy en día diría que es más un trinomio que un binomio. Me atrevería a decir que todos los profesionales del sector trabajamos con las herramientas que teníamos hace un año, a las que ahora se suma la IA. Uno de los retos de empresas como Codeoscopic es precisamente unificar la tecnología del sector con la IA y poner todo ese potencial a disposición de los profesionales.
Siempre trabajamos con la misma mentalidad: facilitar el trabajo de nuestros corredores y aumentar su productividad a través de la tecnología. Es nuestro principal objetivo y nuestra razón de ser.
Si entramos en detalle, una de nuestras metas es poner a disposición de nuestros clientes una IA especializada en el sector asegurador que contribuya a aumentar esa productividad. Ya hemos dado el primer paso con Coverize, nuestro asistente de IA para la comparativa de coberturas, integrado en el multitarificador Avant2 Sales Manager.
También está entre nuestras prioridades mejorar distintas áreas de la actividad de los corredores mediante la tecnología, como la defensa de cartera o la gestión de siniestros.
Carlos Redón (Codeoscopic): «Hoy en día diría que es más un trinomio que un binomio».
↑ subir al listado de participantes
Cojebro: Sergio Benito, director general
En Cojebro entendemos que tecnología y personas no compiten: se complementan y se potencian.
La tecnología debe ayudarnos a trabajar mejor, liberando al corredor de tareas repetitivas, facilitando un uso más inteligente del dato y permitiéndole tomar decisiones con mayor agilidad y fundamento. Todo ello debe servir, precisamente, para dedicar más tiempo a aquello que define nuestra profesión: escuchar, asesorar, anticipar riesgos, mantener la cercanía y aportar un valor real al cliente.
Por eso, la transformación tecnológica no puede medirse únicamente por la incorporación de nuevas herramientas. Su verdadero impacto depende de que las personas las comprendan, las adopten y las integren eficazmente en su actividad diaria. La formación, la cultura digital y el acompañamiento son esenciales para convertir la innovación en una mejora efectiva del servicio, sin perder nunca el criterio profesional ni la dimensión humana que distinguen al corredor.
Al mismo tiempo, esta evolución debe asentarse sobre principios sólidos de seguridad, protección del dato y trazabilidad. La automatización y la inteligencia artificial ofrecen enormes posibilidades, pero su utilización debe mantener una supervisión humana clara, especialmente cuando intervienen decisiones relacionadas con clientes, riesgos o coberturas.
Esta visión está plenamente alineada con la estrategia 2026-2029 de Cojebro: avanzar en digitalización para reforzar el papel de las personas, no para sustituirlo.
Nuestro objetivo es que la tecnología amplíe la capacidad del corredor, mejore la calidad de la gestión y contribuya a mantener una relación cada vez más ágil, informada y cercana con el cliente. Nuestra prioridad parte de una premisa muy concreta: la tecnología debe responder a las necesidades reales de nuestros socios y generar un impacto tangible en sus corredurías.
Por ello, queremos profundizar en el conocimiento del grado de madurez tecnológica de cada socio, identificar sus necesidades y detectar aquellos ámbitos en los que la digitalización, la automatización, el uso inteligente del dato o la inteligencia artificial pueden aportar mayor eficiencia y capacidad competitiva.
A partir de ese conocimiento, continuaremos fortaleciendo el ecosistema tecnológico propio de Cojebro, que desde hace años constituye una parte esencial de nuestra propuesta de valor, evolucionándolo hacia un modelo cada vez más conectado con las necesidades concretas de nuestras corredurías.
En este contexto, una de nuestras grandes apuestas es potenciar las sinergias entre el ecosistema tecnológico de Cojebro y Damantia Technologies, estrechando progresivamente la colaboración entre ambas entidades. La participación societaria de Cojebro en Damantia refuerza y acelera una apuesta tecnológica que venimos desarrollando desde hace años, compartiendo conocimiento del mercado, cercanía al corredor y una misma visión: desarrollar tecnología desde la realidad de la mediación y desde las necesidades concretas de quienes trabajan cada día con los clientes.
Damantia no sustituye nuestro ecosistema tecnológico propio. Lo complementa, amplía sus posibilidades y refuerza nuestra capacidad para transformar conocimiento sectorial en soluciones útiles, integrables y sostenibles.
En definitiva, nuestra apuesta no consiste simplemente en disponer de más tecnología, sino en construir un ecosistema cada vez más coordinado, accesible y cercano al corredor.
Queremos que nuestras corredurías puedan acceder a capacidades tecnológicas que difícilmente podrían desarrollar de forma individual, mejorando su eficiencia y su competitividad sin renunciar a aquello que constituye una de las señas de identidad de Cojebro: su personalidad, su cercanía al cliente y su independencia empresarial.
Sergio Benito (Cojebro): «En Cojebro entendemos que tecnología y personas no compiten: se complementan y se potencian».
↑ subir al listado de participantes
Colegio de Mediadores de Seguros de Valencia: Jorge Benítez, presidente
La irrupción de la inteligencia artificial generativa ha puesto a este binomio en el centro del debate de la mediación. Lo que hace poco era una curiosidad hoy se usa para redactar comunicaciones con clientes, analizar condicionados o agilizar tareas administrativas que consumían horas. La adopción, sin embargo, es desigual. Conviven despachos que ya la integran en sus procesos con otros que todavía la miran con cautela, a menudo por dudas razonables sobre la protección de datos y la fiabilidad, además de la creciente normativa sobre el uso de estas herramientas que aún no despeja todas las dudas.
En la mediación, este binomio no es una opción: es la esencia de la profesión. El cliente puede contratar un seguro en un clic, pero cuando llega un siniestro, una duda de cobertura o una decisión patrimonial importante, busca a una persona que conozca su situación y dé la cara por él. La tecnología debe servir para que el mediador dedique menos tiempo a tareas repetitivas y más al asesoramiento, que es donde está su valor diferencial. El riesgo no es la tecnología en sí, sino que el profesional delegue en ella su criterio.
Como Colegio, nuestra prioridad es que ningún mediador se quede atrás en esta transición, y la hemos abordado desde dos frentes complementarios: aprovechar la tecnología y protegerse de ella.
Este año hemos organizado jornadas de ciberseguridad junto a Mutua Levante y Stoïk, y una sesión con IvarsTec sobre protección de datos, uso responsable de la inteligencia artificial y canales de denuncia, porque la digitalización del despacho exige también blindar los datos de los clientes.
En paralelo, hemos apostado por la formación práctica en inteligencia artificial aplicada a la correduría. Nuestro primer Bootcamp de Inteligencia Artificial con Adolfo Ventura agotó plazas y nos ha llevado a programar una segunda edición y una sesión avanzada. El enfoque es deliberadamente práctico: trabajar sobre casos reales del despacho, no sobre teoría.
Entendemos que la función de un Colegio hoy es acompañar al mediador para que la tecnología refuerce su independencia y su competitividad, con criterio y con seguridad. La tecnología libera tiempo; el valor del mediador está en cómo lo invierte en sus clientes.
Jorge Benítez (Colegio de Mediadores de Seguros de Valencia): «El riesgo no es la tecnología en sí, sino que el profesional delegue en ella su criterio».
↑ subir al listado de participantes
Colegio de Mediadores de Seguros de Zaragoza: Miguel de las Morenas, presidente
Desde el Colegio de Mediadores de Zaragoza y Teruel siempre hemos apostado por la digitalización del sector y apoyado la incorporación de todas aquellas herramientas tecnológicas que faciliten el trabajo a los mediadores y ofrezcan un mejor servicio a nuestros clientes. En este sentido, el Colegio acoge jornadas y cursos organizados por diferentes compañías aseguradoras con las que mantenemos convenios de colaboración, donde nuestros colegiados conocen de primera mano todas las tecnologías aplicadas al sector seguros.
La inteligencia artificial, además, ha acelerado este proceso. Pero no debemos olvidar que son eso, herramientas. La tecnología nos ayuda en el día a día, pero no va a sustituir la verdadera esencia del mediador, que reside en la cercanía, la confianza y el asesoramiento personalizado. No olvidemos que nuestro papel más importante es el de acompañar, orientar y ayudar a solucionar los problemas de nuestros clientes. Eso, la tecnología no lo puede hacer.
Como en el resto de los sectores económicos, es innegable que la inteligencia artificial generativa y la cultura del dato están modificando nuestra manera de trabajar y deben seguir siendo la apuesta en la que centrar nuestros objetivos formativos. Se están produciendo cambios tecnológicos en el sector a los que tenemos que estar abiertos y, desde el Colegio, tenemos claro que vamos a seguir impulsando iniciativas que permitan a los colegiados conocer y aplicar las nuevas tecnologías.
Estoy hablando de chatbots, de asistentes virtuales, de aplicaciones en la nube, de herramientas que nos permiten gestionar documentos y automatizar tareas, que analizan y comparan coberturas y, algo importante, la analítica predictiva que nos va a permitir detectar qué pólizas corren el riesgo de no renovarse y poder actuar para fidelizar al cliente. Y, por supuesto, la ciberseguridad. Trabajamos con datos sensibles y las compañías deben implementar medidas de protección para blindar sus sistemas operativos.
En definitiva, desarrollos tecnológicos que facilitan el trabajo diario del mediador pero, sobre todo, que le ayudan a prestar un mejor servicio al cliente que, no debemos olvidar, es nuestra prioridad.
Miguel de las Morenas (Colegio de Mediadores de Seguros de Zaragoza): «La tecnología nos ayuda en el día a día, pero no va a sustituir la verdadera esencia del mediador, que reside en la cercanía, la confianza y el asesoramiento personalizado».
↑ subir al listado de participantes
Coseba: Pilar Puntas, directora de RR. HH. y Operaciones
En COSEBA entendemos que la tecnología solo tiene sentido cuando está al servicio de las personas. Vivimos un momento de profunda transformación digital en el que herramientas como la inteligencia artificial, la automatización de procesos o la analítica avanzada están permitiendo optimizar la gestión de las corredurías. Sin embargo, seguimos convencidos de que el verdadero valor diferencial continúa estando en las personas: en su capacidad de asesorar, generar confianza y ofrecer soluciones personalizadas a cada cliente.
Nuestra visión es que la tecnología no debe sustituir al profesional, sino liberarlo de tareas repetitivas y de bajo valor añadido para que pueda dedicar más tiempo a aquello que realmente importa: la relación con el cliente, el asesoramiento especializado y la búsqueda de oportunidades de mejora en su cartera.
Bajo esta filosofía, una de las principales prioridades de COSEBA durante este año está siendo la automatización de procesos internos. Estamos desarrollando nuevos flujos de trabajo que permitan reducir tareas manuales y mejorar la eficiencia operativa de toda nuestra red. Un ejemplo claro es la evolución de nuestro ecosistema tecnológico eCorredor Plus, diseñado para integrar cada vez más funcionalidades que simplifiquen el trabajo diario de nuestros equipos.
Asimismo, estamos ampliando las capacidades de nuestro multitarificador propio con nuevas herramientas orientadas a mejorar la conversión comercial. Entre ellas, destacan los sistemas de seguimiento automatizado de presupuestos, el envío de propuestas a clientes a través de WhatsApp y la implantación de procesos que permitan al cliente validar la contratación de forma sencilla y ágil, reduciendo tiempos y mejorando la experiencia de usuario.
Otro de los proyectos estratégicos en los que estamos trabajando es la automatización integral de la gestión de recibos. Nuestro objetivo es que procesos como devoluciones, liquidaciones, anulaciones o regularizaciones se gestionen de forma cada vez más automática, minimizando errores administrativos y facilitando un control más eficiente de toda la operativa.
Paralelamente, continuamos avanzando en la incorporación de inteligencia artificial aplicada a determinados procesos de negocio, así como en la mejora de la conectividad con aseguradoras y clientes, siempre con un enfoque práctico y orientado a la productividad.
En definitiva, creemos que el futuro del sector asegurador pasa por lograr un equilibrio entre tecnología y personas. La innovación debe ayudarnos a ser más eficientes, pero sin perder la cercanía, el asesoramiento y la confianza que definen la esencia de nuestra profesión. Ese es el modelo por el que apuesta COSEBA y sobre el que continuaremos construyendo nuestros próximos desarrollos.
Pilar Puntas (COSEBA): «La tecnología no debe sustituir al profesional, sino liberarlo de tareas repetitivas y de bajo valor añadido para que pueda dedicar más tiempo a aquello que realmente importa».
↑ subir al listado de participantes
Crédito y Caución: Francisco Castrillo, director de Desarrollo Comercial
Una de las principales señas de identidad de Crédito y Caución es la cercanía y el contacto directo con nuestros clientes. Gracias a nuestra red de agentes exclusivos, podemos estar en el día a día de las empresas, conociéndolas en profundidad, para poder adecuar mejor nuestros servicios a sus necesidades. Y es ahí donde la tecnología se convierte en un gran aliado.
El reto es avanzar más rápido que nuestros clientes para prestarles un mejor acompañamiento y servicio, tanto en la protección de sus negocios y salud financiera como en la gestión de su credit management. Lo hemos demostrado con la puesta en marcha de servicios de valor añadido pioneros en el sector, como Cycred. Pusimos el foco ahí cuando nadie lo estaba haciendo.
Ya tenemos implantada en la mayoría de los asegurados la firma electrónica para facilitar las gestiones del día a día. También contamos con herramientas ERP y conectividad a través de APIs que mejoran la toma de decisiones de las empresas aseguradas, al integrar procesos y tener acceso inmediato a información actualizada de cada cliente. Además, seguimos muy de cerca las nuevas tendencias del mercado en la optimización de procesos, eficiencia y simplicidad en la gestión, como soluciones de inteligencia artificial.
Pero lo más importante es que, detrás de esas soluciones tecnológicas, siempre hay una persona, un profesional de Crédito y Caución. Nuestra experiencia y base de conocimiento a lo largo de casi 100 años de historia se ha construido gracias a nuestra presencia sobre el terreno, por la que seguimos apostando, haciendo de la tecnología un importante compañero de viaje.
Francisco Castrillo (Crédito y Caución): «Pero lo más importante es que, detrás de esas soluciones tecnológicas, siempre hay una persona, un profesional de Crédito y Caución».
↑ subir al listado de participantes
ebroker: Helena Iglesias, CSTO | directora de Estrategia y Transformación
En ebroker, como tecnológica especializada en soluciones para mediadores de seguros, entendemos el binomio tecnología-personas como el fundamento de cualquier proceso de transformación. La tecnología aporta verdadero valor cuando trabaja al servicio del profesional, ampliando sus capacidades sin desplazar aquello que constituye la esencia de la mediación: el asesoramiento, el conocimiento del riesgo y la relación con el cliente.
La Inteligencia Artificial abre ahora una nueva etapa en esa evolución. Ya no hablamos únicamente de herramientas capaces de generar información o responder preguntas, sino de Agentes IA que se integren progresivamente en los procesos de trabajo, interpreten el contexto y asuman determinadas tareas bajo la supervisión del profesional. Este es el enfoque que estamos impulsando en el ecosistema ebroker: una IA conectada con el negocio y con las herramientas que utiliza diariamente una correduría, manteniendo siempre el mediador el control y la capacidad de decisión.
Uno de los principales habilitadores de esta estrategia es CRM 360, la nueva solución del ecosistema ebroker que evoluciona la gestión operativa de clientes y comunicaciones. CRM 360 integra en un mismo entorno conectado canales como WhatsApp, centralita y correo electrónico, vinculándolos con la información disponible en ebroker y creando una visión contextualizada de cada relación con el cliente.
Sobre esta base, los Agentes IA abren la posibilidad de evolucionar desde la automatización de acciones concretas hacia la delegación inteligente de tareas y procesos. Interpretar, vincular y clasificar una comunicación, identificar qué necesita un cliente, preparar información, desencadenar una actuación, dar seguimiento a la gestión y tramitación de siniestros o trasladar una tarea al profesional cuando requiere su intervención son ejemplos del modelo hacia el que avanzamos.
El objetivo es que la IA asuma parte del trabajo operativo y administrativo y que el profesional concentre su tiempo allí donde realmente genera valor, asesorando, tomando decisiones, defendiendo su cartera y construyendo relaciones con sus clientes.
Esta misma filosofía está detrás de otro de nuestros grandes avances: la Retarificación Inteligente. La integración entre ebroker ERP y Merlín permite analizar, comparar y cotizar automáticamente, sin necesidad de intervención humana, grupos de pólizas utilizando la información existente en el sistema, reduciendo tareas manuales y facilitando que la correduría pueda anticiparse a los vencimientos con una nueva opción para sus clientes. Es un paso más hacia un modelo en el que la tecnología ayuda a transformar la defensa de cartera de una estrategia reactiva a otra mucho más proactiva.
Cuanto mayor es la capacidad de la tecnología para intervenir en los procesos, mayor debe ser también la confianza sobre la que se construye. Por eso, ciberseguridad, protección de la información, control de accesos y trazabilidad forman parte de esta evolución desde su propio diseño, incorporando mecanismos como SSO y autenticación multifactor y reforzando permanentemente la seguridad del ecosistema.
Pero detrás de toda esta evolución permanece el componente fundamental del binomio: las personas. Nuestro conocimiento del negocio asegurador y del funcionamiento real de las corredurías es lo que nos permite orientar la innovación hacia problemas y necesidades concretas.
Para ebroker, el futuro no consiste simplemente en incorporar más Inteligencia Artificial; consiste en construir un entorno en el que la tecnología sirva para reforzar su productividad, su modelo de negocio y su relación con el cliente, precisamente aquello que hace insustituible al profesional de la mediación.
Helena Iglesias (ebroker): «Los Agentes de Inteligencia Artificial abren la posibilidad de evolucionar la automatización de acciones concretas hacia la delegación inteligente de tareas y procesos».
↑ subir al listado de participantes
Generali: Rosa Marcos, Head of Software Engineering
La tecnología adquiere verdadero sentido cuando amplifica las capacidades de las personas, mejora su forma de trabajar y permite ofrecer una experiencia más ágil, personalizada y cercana a clientes y mediadores. Por eso, en Generali entendemos que tecnología y personas no son dos dimensiones independientes, sino dos palancas que deben avanzar de forma coordinada. En nuestra estrategia Lifetime Partner 27: Driving Excellence, las personas siguen siendo la fuerza que impulsa la transformación y nuestra principal ventaja competitiva.
Esta visión nos lleva a abordar la evolución tecnológica desde un enfoque claramente humano. En el sector asegurador, la confianza, la empatía y el asesoramiento continúan siendo esenciales. La tecnología debe ayudarnos a liberar tiempo, simplificar procesos y elevar la calidad del servicio, sin sustituir el criterio profesional ni la relación personal.
Para que esta transformación resulte realmente útil para los profesionales y la empresa, debe ir acompañada de formación y del desarrollo de nuevas capacidades. En Generali impulsamos itinerarios específicos de formación en inteligencia artificial y GenAI para distintos perfiles profesionales, desde especialistas en tecnología y datos hasta programas prácticos orientados a mejorar la productividad en toda la organización. Nuestro objetivo no es implementar tecnología, sino incorporarla al ADN de nuestra forma de trabajar.
Esta apuesta se articula a través de plataformas de aprendizaje globales que combinan competencias técnicas, conocimientos relacionados con la IA y capacidades como la inteligencia emocional o el pensamiento creativo. El compromiso del Grupo se refleja en la formación de más de 20.000 empleados en inteligencia artificial y automatización y en una inversión superior a 100 millones de euros destinada al desarrollo de capacidades durante los últimos cinco años. En España, además, hemos reforzado esta estrategia con iniciativas como la We Learn Week, dedicada íntegramente a la IA y abierta a todos nuestros profesionales para profundizar en esta tecnología.
Entre nuestras prioridades tecnológicas, una de las principales es seguir avanzando en inteligencia artificial y datos para mejorar la experiencia de clientes y mediadores, así como la eficiencia operativa y la excelencia técnica. Esta evolución se desarrolla bajo unas premisas muy claras: calidad del dato, supervisión humana para evitar sesgos, trazabilidad, seguridad y una gobernanza sólida.
Otra prioridad es la evolución de nuestro core tecnológico. Estamos acelerando la adopción de un nuevo modelo que aporta mayor rapidez y control. También incorpora un modelo unificado de datos, lo que permite disponer de una base más robusta para integrar capacidades como la analítica avanzada, la inteligencia artificial o la telemática. De este modo, podemos responder al mercado con mayor agilidad y consistencia, además de desarrollar productos cada vez más personalizados.
En España somos punta de lanza en la implantación de este sistema dentro del Grupo y nuestra experiencia está sirviendo de referencia para otros países. Esta transformación tecnológica nos permite simplificar la complejidad, acelerar la innovación y liberar a nuestros equipos para que se centren en lo que realmente marca la diferencia: nuestros clientes y nuestro negocio.
Nuestra visión no pasa únicamente por incorporar nuevas tecnologías, sino por integrarlas en el negocio de forma útil, responsable y centrada en las personas. Se trata de aprovechar todo su potencial para reforzar el asesoramiento, facilitar el trabajo de nuestros profesionales y seguir evolucionando como una organización más ágil y preparada para afrontar los cambios del entorno.
Rosa Marcos (Generali): «Nuestro objetivo no es implementar tecnología, sino incorporarla al ADN de nuestra forma de trabajar».
↑ subir al listado de participantes
Iris Global: Javier Cano, director de Operaciones
Creo que estamos entrando en una etapa diferente. Hasta ahora hemos hablado mucho de digitalizar y automatizar procesos. El reto actual es conseguir que la tecnología se integre de verdad en la forma en que trabajan las personas y que tenga un impacto visible en el servicio que prestamos.
En Iris Global entendemos que tecnología y personas no compiten, sino que hacen cosas diferentes. La tecnología puede procesar información, detectar patrones, automatizar tareas y ayudarnos a tomar decisiones con mayor rapidez. Las personas aportan algo que sigue siendo esencial: criterio, experiencia, capacidad para resolver situaciones no previstas y, especialmente en nuestro sector, cercanía con el cliente cuando realmente la necesita.
Por eso, no buscamos automatizar por automatizar. Buscamos identificar dónde la tecnología puede eliminar trabajo que no aporta valor y dónde puede ayudar a nuestros equipos a trabajar mejor. En asistencia y gestión de siniestros esto es especialmente importante: cuanto más sencilla y eficiente sea la parte operativa, más capacidad tendremos para dedicar a cada caso intervención humana cuando la situación lo requiere.
La verdadera transformación, por tanto, no está solo en incorporar nuevas herramientas, sino en cambiar la manera de trabajar con ellas. Y ahí la formación, la adaptación de los equipos y la capacidad de integrar la tecnología en los procesos reales son tan importantes como la propia tecnología. Nuestra prioridad es llevar la tecnología allí donde pueda mejorar de forma tangible la experiencia del cliente y la eficiencia de nuestras operaciones.
La primera apuesta es la inteligencia artificial, especialmente aplicada a la atención y a la gestión de siniestros. Estamos trabajando para que la IA ayude a clasificar, priorizar y resolver determinadas gestiones con mayor rapidez, pero también para que nuestros profesionales dispongan de mejor información para tomar decisiones.
La segunda es la automatización de procesos. Queremos seguir eliminando tareas manuales y repetitivas, simplificando circuitos y conectando mejor los diferentes sistemas que intervienen en la prestación del servicio. El objetivo no es hacer más tecnología, sino hacer más sencillo el trabajo.
Y la tercera es seguir mejorando nuestros canales digitales y la capacidad de autoservicio, de forma que cada cliente pueda resolver de manera rápida y sencilla aquellas gestiones que no necesitan una intervención especializada, manteniendo siempre disponible el acompañamiento de una persona cuando sea necesario.
En definitiva, nuestra apuesta tecnológica para este año se resume en una idea sencilla: utilizar la tecnología para ganar capacidad, velocidad y calidad de servicio, sin perder aquello que más valor aporta Iris Global: las personas.
Javier Cano (Iris Global): «En Iris Global entendemos que tecnología y personas no compiten, sino que hacen cosas diferentes».
↑ subir al listado de participantes
Mapfre: Raúl Prieto, director de Tecnología, Soluciones y Plataformas
En Mapfre entendemos que la tecnología genera valor cuando potencia las capacidades de las personas. La inteligencia artificial, los datos y la automatización nos ayudan a tomar mejores decisiones, simplificar procesos y dedicar más tiempo a aquello que aporta mayor valor al cliente.
Por ello, estamos impulsando una transformación que combina la evolución tecnológica con el desarrollo del talento, la formación continua y nuevas formas de colaboración entre negocio y tecnología. El objetivo es que la innovación sea adoptada de manera natural y sostenible por toda la organización.
La IA es un buen ejemplo de esta visión. Apostamos por un modelo responsable en el que la tecnología amplifica las capacidades humanas, manteniendo siempre el criterio, la supervisión y la confianza como elementos fundamentales en la relación con nuestros clientes. Lo hacemos siempre siguiendo nuestro Manifiesto de IA, que es la hoja de ruta a partir de la cual utilizamos esta tecnología. Para nosotros, la aplicación de la inteligencia artificial ha de ser híbrida, ética, humanista, responsable y sostenible.
Nuestra prioridad en 2026 es consolidar una base tecnológica más moderna, integrada y escalable que nos permita responder con mayor agilidad a las necesidades del negocio y ofrecer una mejor experiencia a clientes, mediadores y empleados. En este ámbito, el Plan de Sistemas continúa siendo un eje clave de transformación.
Además de la modernización tecnológica, uno de los principales objetivos del Plan de Sistemas es habilitar las capacidades necesarias dentro de nuestro ecosistema de plataformas para que la inteligencia artificial pueda implantarse y escalarse de forma ágil, segura y sin fricciones. Esto implica avanzar en integración, gobierno del dato, arquitecturas comunes y capacidades compartidas que faciliten la adopción de la IA en toda la organización.
Si nos enfocamos en la actividad propia de desarrollo, la gran apuesta durante este año es la aplicación de la inteligencia artificial al SDLC (Software Development Life Cycle), mediante la construcción de una plataforma propia. Esta inversión nos está permitiendo acelerar la ejecución de nuestros proyectos en múltiples vías, tanto en proyectos de transformación como en proyectos de actualización tecnológica.
Al mismo tiempo, seguimos acelerando el Plan Data & IA para convertir el dato y la inteligencia artificial en capacidades plenamente industrializadas y con impacto tangible. Todo ello reforzando aspectos esenciales como la ciberseguridad, la resiliencia operativa y el uso responsable de la IA, con la vista puesta en ampliar estas capacidades durante 2027.
Raúl Prieto (MAPFRE): «Para nosotros, la aplicación de la inteligencia artificial ha de ser híbrida, ética, humanista, responsable y sostenible».
Markel: Jorge Espino, Head of Operations Southern Europe
Asumo mi nueva etapa al frente de las Operaciones para el Sur de Europa con la convicción de que la transformación tecnológica es un proceso continuo. Partimos de un legado muy positivo, fruto del trabajo realizado en los últimos años para impulsar la digitalización y la modernización operativa de Markel. Sobre esos cimientos, nuestra prioridad es evolucionar al siguiente nivel: acelerar la adopción de nuevas capacidades digitales, incorporar de forma responsable el potencial de la inteligencia artificial y asegurar que la tecnología siga siendo un facilitador del talento, la especialización y el servicio diferencial que caracterizan a Markel.
La combinación entre tecnología y personas es hoy más relevante que nunca. La irrupción de la inteligencia artificial y la aceleración de la transformación digital están cambiando la forma en que trabajamos, pero creemos que el verdadero valor surge cuando la tecnología potencia las capacidades de las personas y no cuando pretende sustituirlas.
En una compañía especializada como Markel, la tecnología nos permite automatizar procesos operativos, agilizar la gestión y disponer de más información para la toma de decisiones. Sin embargo, seguimos considerando que el conocimiento técnico, la experiencia y el criterio profesional son elementos diferenciales e insustituibles, especialmente en la suscripción de riesgos complejos, la gestión de siniestros relevantes o el diseño de soluciones aseguradoras a medida.
Nuestro enfoque consiste en liberar tiempo de las tareas más repetitivas para que nuestros equipos puedan dedicarlo a actividades de mayor valor añadido, reforzando la cercanía con mediadores y clientes. La tecnología aporta eficiencia y capacidad analítica; las personas aportan juicio, creatividad, empatía y conocimiento. La combinación equilibrada de ambos elementos es la que permitirá a Markel y, en general, al sector asegurador afrontar con éxito los desafíos futuros.
En 2026, además de continuar avanzando en la digitalización y reingeniería de nuestros procesos, hemos empezado a poner el foco en la adopción progresiva de capacidades de inteligencia artificial generativa y agentes, con el objetivo de aumentar la productividad interna y acelerar el acceso al conocimiento corporativo. Con la IA estamos explorando la inversión en casos de uso orientados a apoyar la toma de decisiones y optimizar procesos internos, siempre bajo criterios de responsabilidad, control y supervisión humana.
Asimismo, continuamos impulsando la integración entre plataformas corporativas y la conectividad con nuestros socios de distribución mediante soluciones digitales que faciliten el intercambio de información y simplifiquen la operativa diaria de nuestros clientes y empleados.
En definitiva, nuestra apuesta tecnológica se centra en combinar innovación, eficiencia y especialización, utilizando la tecnología como la palanca diferencial para el crecimiento sostenible y la mejora del servicio al cliente.
Jorge Espino (Markel): «La tecnología aporta eficiencia y capacidad analítica; las personas aportan juicio, creatividad, empatía y conocimiento».
↑ subir al listado de participantes
Newcorred: Pedro Tortosa, director gerente
La tecnología está transformando el sector asegurador a una velocidad difícil de imaginar hace apenas unos años. Inteligencia artificial, automatización, análisis de datos o nuevas herramientas de gestión están cambiando nuestra forma de trabajar y, especialmente, la manera en la que podemos relacionarnos con nuestros clientes.
Desde Newcorred vemos esta transformación como una gran oportunidad para la mediación y, muy especialmente, para las corredurías pequeñas y medianas, que son el 80 % de nuestros miembros.
La tecnología está democratizando capacidades. Hoy una correduría con una estructura reducida, de una o dos personas, puede acceder a herramientas que hasta hace poco estaban prácticamente reservadas a grandes organizaciones. Puede automatizar tareas administrativas, analizar su cartera, preparar documentación, mejorar sus procesos comerciales o gestionar información de una forma mucho más rápida y eficiente.
Esto es especialmente importante para quienes comienzan, los emprendedores. Un nuevo corredor puede disponer desde sus primeros años de actividad de una capacidad tecnológica que le permita competir, crecer y prestar un mejor servicio sin necesidad de contar con grandes estructuras.
Pero facilitar el acceso a la tecnología no es suficiente. Nuestra otra gran apuesta debe ser la formación.
La inteligencia artificial es probablemente el mejor ejemplo. Estamos pasando rápidamente de herramientas que nos ayudan a buscar información, analizar documentos o generar contenidos a soluciones capaces de intervenir en procesos completos. Las posibilidades son enormes, pero de poco servirán si los profesionales no sabemos utilizarlas correctamente.
Por eso, desde Newcorred entendemos que nuestro papel debe ser doble: acercar la tecnología a nuestros asociados y ayudarles a incorporarla de forma práctica a su actividad diaria. No se trata de utilizar tecnología porque esté de moda, sino de identificar aquellas soluciones que realmente aporten eficiencia, competitividad y nuevas oportunidades de negocio.
Y todo ello sin perder de vista algo fundamental. En una profesión basada en la confianza, el conocimiento del cliente y el asesoramiento, la tecnología debe ayudarnos precisamente a disponer de más tiempo para las personas.
El futuro de la Mediación no dependerá únicamente de quién tenga la mejor tecnología, sino de quién sepa aprovecharla mejor.
Pedro Tortosa (Newcorred): «El futuro de la Mediación no dependerá únicamente de quién tenga la mejor tecnología, sino de quién sepa aprovecharla mejor».
↑ subir al listado de participantes
Nationale-Nederlanden: David Vaquero, subdirector general y director de Tecnología
Durante años, la transformación digital ha protagonizado el discurso. Ahora, el reto es otro: transformar la velocidad a la que somos capaces de innovar, tomar decisiones y responder a las necesidades de clientes y negocio. Y, por supuesto, la tecnología es un acelerador imprescindible, pero son las personas quienes convierten ese potencial en resultados.
En Nationale-Nederlanden, fuimos pioneros en entender y considerar la tecnología como una capacidad estratégica al servicio del negocio. Nuestra transformación ha abarcado sistemas, datos, procesos y canales, pero, sobre todo, ha supuesto una evolución cultural. Porque la tecnología se puede adquirir, pero está demostrado que es la capacidad de adaptación, aprendizaje y reinvención de las personas lo que realmente determina el éxito de una organización.
Precisamente por ello, una de nuestras prioridades es seguir fortaleciendo el ecosistema que hace posible la inteligencia artificial: una arquitectura moderna, una gestión sólida del dato y una gobernanza que garantice un uso responsable y seguro. Estamos convencidos de que el valor de la IA no reside únicamente en automatizar tareas, sino en ayudarnos a tomar mejores decisiones, acelerar nuestra capacidad de respuesta y ofrecer experiencias más relevantes a nuestros clientes.
Paralelamente, continuaremos avanzando en la evolución de nuestra arquitectura cloud y en modelos tecnológicos cada vez más ágiles, escalables e interconectados, capaces de acelerar el desarrollo de nuevos servicios. También seguiremos impulsando las capacidades digitales que permiten a los clientes relacionarse con nosotros de forma más sencilla, autónoma e inmediata.
En definitiva, nuestro objetivo no es incorporar más tecnología, sino construir una organización cada vez más preparada para adaptarse, innovar y generar confianza en un entorno de cambio permanente, confiando, para ello, en los mejores profesionales.
David Vaquero (Nationale-Nederlanden): «La tecnología es un acelerador imprescindible, pero son las personas quienes convierten ese potencial en resultados».
↑ subir al listado de participantes
onLygal: Roger Martínez, director de IT y Organización
En la actualidad, la combinación tecnología-personas en el sector sigue un modelo cada vez más híbrido. La inteligencia artificial, la analítica avanzada de datos y la automatización contribuyen de forma significativa a agilizar procesos como la suscripción, la valoración de riesgos, la detección del fraude y la gestión de siniestros, al tiempo que facilitan una mayor personalización de productos y servicios para adaptarlos a las necesidades reales de cada cliente.
En onLygal, optamos por no sustituir personas por tecnología, sino por aprovechar sus funcionalidades para potenciar la capacidad humana de nuestros profesionales. Si bien se automatizan todas aquellas tareas rutinarias y la gestión de grandes volúmenes de información, el criterio del profesional para el seguimiento y la toma de decisiones en situaciones complejas, especialmente en momentos sensibles para el cliente, sigue siendo un activo indispensable.
El reto está en combinar la eficiencia y la capacidad analítica que aporta la tecnología con el criterio del profesional y el potencial de las relaciones humanas.
En onLygal, la tecnología constituye una palanca estratégica para mejorar la eficiencia, reforzar la calidad del servicio e impulsar el crecimiento. Como entidad de Grupo Mutua Propietarios, se desarrolla esta apuesta dentro de una estrategia común, respaldada por una Oficina de IA propia y transversal que acompaña cada caso de uso desde su identificación hasta su puesta en producción. Este modelo permite trasladar las prioridades del negocio a iniciativas concretas, evaluar su viabilidad técnica y garantizar que su implantación se realiza bajo criterios compartidos de gobierno responsable, seguridad y protección del dato.
Esta estrategia se concreta en cuatro ámbitos prioritarios, dos de los cuales tienen una aplicación directa en la actividad de onLygal. En productividad, aplicamos la automatización y la inteligencia artificial a tareas administrativas y de gestión para reducir cargas repetitivas y liberar tiempo de los equipos para actividades de mayor valor. En negocio, avanzamos en la automatización de procesos como la suscripción, la tarificación, la gestión de siniestros y la detección del fraude. A ello se suma la incorporación de asistentes y canales de interacción más dinámicos, que permiten agilizar las respuestas y mejorar la atención al cliente.
Todo ello se desarrolla bajo un marco de IA responsable basado en la clasificación de riesgos, la trazabilidad, el control de sesgos, la ciberseguridad y el tratamiento seguro de los datos.
Roger Martínez (onLygal): «El reto está en combinar la eficiencia y la capacidad analítica que aporta la tecnología con el criterio del profesional y el potencial de las relaciones humanas».
↑ subir al listado de participantes
Pelayo: David Fiñana, director de Tecnología y Contact Center
El principal desafío de la transformación ya no es tecnológico. El verdadero reto es conseguir que las personas entiendan la tecnología, confíen en ella y la incorporen a su trabajo para tomar mejores decisiones y prestar un mejor servicio.
Esta convicción es especialmente relevante en el seguro. Podemos automatizar procesos, interpretar documentos o anticipar necesidades, pero no debemos automatizar la empatía ni delegar la confianza que el cliente deposita en nosotros. El Premio Computing al Humanismo Tecnológico reconoció precisamente esta forma de innovar en Pelayo, sin perder la cercanía y el compromiso que forman parte de nuestra identidad.
Mi responsabilidad sobre Tecnología y el Contact Center me permite observar este binomio desde sus dos extremos: desde donde se diseñan las soluciones y desde donde se convierten en conversaciones reales con el cliente. Laya, nuestro asistente de inteligencia artificial, actúa como copiloto de los profesionales y les proporciona conocimiento fiable para responder con mayor agilidad. No sustituye su criterio, sino que les permite dedicar más tiempo a lo verdaderamente importante: escuchar, explicar y resolver.
Nuestra principal prioridad este año es avanzar en la incorporación escalable de la inteligencia artificial, pero no simplemente añadiéndola a los procesos existentes. Esta nueva etapa exige una verdadera reingeniería: revisar de principio a fin cómo trabajamos y rediseñar cada proceso desde las posibilidades que ofrece la IA. Para ello es esencial implicar a quienes mejor conocen el negocio.
Nuestra Comunidad IA impulsa el aprendizaje y el intercambio de experiencias entre profesionales de distintas áreas, mientras que la red de Referentes IA actúa como nexo entre el conocimiento del negocio y las capacidades tecnológicas, identificando oportunidades y acompañando su adopción. Es, por tanto, una transformación tecnológica, organizativa y cultural.
En definitiva, nuestra ambición no es tener más tecnología, sino conseguir mejores resultados gracias a ella. Porque la mejor tecnología no es necesariamente la que más se ve, sino la que permite que las personas marquen la diferencia.
David Fiñana (Pelayo): «Podemos automatizar procesos, interpretar documentos o anticipar necesidades, pero no debemos automatizar la empatía ni delegar la confianza que el cliente deposita en nosotros».
↑ subir al listado de participantes
Recoletos Consultores: Elena Yagüez, responsable del Departamento de Marketing, Comunicación e Inteligencia Artificial
La tecnología avanza a una velocidad que hace apenas unos años era difícil de imaginar. Sin embargo, después de trabajar intensamente en la aplicación de la inteligencia artificial y la automatización dentro de una empresa, tengo cada vez más claro que el verdadero reto no es tecnológico. Es conseguir que las personas incorporen esas capacidades a su forma real de trabajar.
En el sector asegurador, esta cuestión es especialmente relevante. Tenemos acceso a herramientas capaces de analizar documentación, estructurar información, automatizar tareas, ayudar en procesos comerciales o facilitar la toma de decisiones. Pero disponer de la tecnología no garantiza que exista transformación.
Para mí, el binomio tecnología-personas funciona cuando la tecnología deja de percibirse como una herramienta adicional y se integra de manera natural en los procesos. No se trata de sustituir el criterio, la experiencia o el conocimiento técnico, sino de utilizarlos mejor.
Y aquí la inteligencia artificial está provocando un cambio importante. Hasta ahora, muchas soluciones tecnológicas exigían que la persona aprendiera a utilizar el software. Con la IA generativa empieza a suceder también lo contrario: podemos construir sistemas que entiendan mejor cómo trabaja cada persona y se adapten a sus necesidades.
Esta idea está marcando buena parte de nuestras prioridades en Recoletos Consultores.
Durante este año estamos avanzando desde el uso individual de herramientas de inteligencia artificial hacia su integración en procesos concretos. Hemos desarrollado asistentes especializados para diferentes áreas y estamos trabajando en automatizaciones orientadas a reducir tareas manuales, estructurar información y facilitar el trabajo de nuestros equipos y nuestra red.
El siguiente paso es especialmente interesante: conectar inteligencia artificial, datos y herramientas de negocio para que determinados procesos puedan desarrollarse de principio a fin con mucha menos intervención manual, manteniendo siempre el control profesional allí donde aporta valor.
Pero hay una condición que considero imprescindible: formar a las personas.
No basta con contratar tecnología. Hay que enseñar a utilizarla, acompañar su adopción, detectar dónde realmente ahorra tiempo y, sobre todo, conseguir que quienes mejor conocen cada proceso participen en su transformación. En muchas ocasiones, la mejor oportunidad de automatización no la identifica el departamento tecnológico, sino la persona que lleva años realizando esa tarea.
Por eso, desde Recoletos Consultores no hemos querido limitar la formación a nuestro propio equipo. A través del canal de ThynkIA compartimos conocimiento, ideas y herramientas para que cualquier profesional pueda acercarse a la inteligencia artificial, entender sus posibilidades y adaptarla a su propia realidad. Porque la IA no debería ser un privilegio reservado a quienes tienen conocimientos técnicos: debe convertirse en una aliada accesible para cualquier persona que quiera trabajar mejor, ganar tiempo y potenciar su talento.
La filosofía de ThynkIA parte precisamente de ahí: no se trata solo de aprender qué puede hacer la inteligencia artificial, sino de descubrir qué puede hacer por cada profesional. Queremos ayudar a transformar la curiosidad en capacidad, las dudas en confianza y las herramientas en soluciones útiles para el día a día.
Por eso creo que los proyectos tecnológicos que marcarán diferencias no serán necesariamente los que incorporen más inteligencia artificial, sino los que consigan combinar mejor tres elementos: tecnología, conocimiento profesional y personas capaces de cuestionar y mejorar la forma en la que trabajan.
La tecnología puede multiplicar capacidades. El criterio sigue siendo humano.
Elena Yagüez (Recoletos Consultores): «La tecnología puede multiplicar capacidades. El criterio sigue siendo humano».
↑ subir al listado de participantes
RZS Abogados: Marta Albelda, socia del área de Seguros de la oficina de Madrid
Hablar hoy de tecnología es, casi inevitablemente, hablar de inteligencia artificial (IA). Su ritmo de mejora es tan vertiginoso que lo que hace doce meses parecía una promesa es hoy una herramienta cotidiana en nuestro despacho, y lo que hoy nos sorprende probablemente quedará superado antes de que acabe el año. Pocas tecnologías han cambiado tan rápido la forma de trabajar de un abogado.
Nuestra experiencia a lo largo de este último año, sin embargo, nos ha enseñado que el valor real de la IA depende de quién la utiliza. Para un abogado con conocimientos, criterio y años de experiencia, la IA es una ayuda extraordinaria: acelera la investigación, sistematiza el conocimiento acumulado y libera tiempo para lo que verdaderamente aporta valor al cliente. Para un abogado que empieza, en cambio, puede convertirse en un arma de doble filo, y ello por dos razones. Primero, porque ofrece respuestas ya elaboradas y puede tentar a no estudiar ni profundizar en el porqué de las cosas. Segundo, porque la IA también se equivoca, y quien carece de experiencia no siempre sabe reconocer ese error.
Existe hoy cierta tendencia a pensar que la IA puede sustituir buena parte del trabajo de un abogado. En RZS Abogados no lo vemos así. Creemos firmemente que las personas no somos sustituibles. La tecnología debe ayudarnos a reducir el tiempo dedicado a las tareas más tediosas y repetitivas, pero siempre dentro de dos límites que para nosotros son innegociables: que sea siempre el criterio del abogado con conocimiento quien dirija a la tecnología, contraste sus resultados y extraiga las conclusiones que mejor sirvan a nuestros clientes; y que sigamos formando a los profesionales más jóvenes, que hoy no cuentan con esa experiencia, para que en el futuro sepan aprovechar todo lo que la tecnología ofrece desde una base jurídica sólida y con criterio propio.
Nuestra principal apuesta tecnológica para este año es, por tanto, doble: seguir integrando la IA allí donde aporte eficiencia real y hacerlo sin renunciar a lo que nos define como despacho. La tecnología avanza a una velocidad que ya damos por descontada; el criterio jurídico, en cambio, sigue dependiendo de las personas. Por eso, en RZS Abogados seguimos apoyando nuestro trabajo en los mismos pilares de siempre: la empatía, la pasión por lo que hacemos, el liderazgo y la creación de relaciones de confianza. Son esos pilares, y no la tecnología, los que garantizan que el avance beneficie de verdad a nuestros clientes.
Marta Albelda (RZS Abogados): «La tecnología avanza a una velocidad que ya damos por descontada; el criterio jurídico, en cambio, sigue dependiendo de las personas».
↑ subir al listado de participantes
Seguros García-Ochoa: José Luis García-Ochoa, gerente
Creo que estamos viviendo un momento en el que la tecnología está cambiando muy rápidamente nuestra forma de trabajar y también la relación con los clientes. En nuestro caso, lo tenemos bastante claro: la tecnología tiene que estar al servicio de las personas y no al revés.
En una correduría de seguros, la tecnología nos permite ser más ágiles, disponer de más información, mejorar procesos y ahorrar tiempo en muchas tareas. Pero hay algo que, al menos para nosotros, sigue siendo fundamental: escuchar al cliente, conocer sus necesidades y poder aconsejarle de una manera cercana y personalizada. Un seguro no debería ser simplemente contratar una póliza; detrás hay una persona, una familia, un patrimonio o un negocio que necesita estar bien protegido.
Por eso, entiendo el binomio tecnología-personas como una combinación y no como una sustitución. La tecnología nos ayuda a hacer mejor nuestro trabajo, pero la confianza, el asesoramiento y el trato personal siguen siendo responsabilidad de las personas. De hecho, cuanto mejores sean nuestras herramientas, más tiempo podremos dedicar a lo que realmente aporta valor al cliente.
Este año nuestra prioridad en materia tecnológica está precisamente en esa línea: mejorar nuestras herramientas y nuestros procesos internos para ser más eficientes y ofrecer un mejor servicio. Estamos trabajando para avanzar en la digitalización de la correduría, mejorar la gestión de la información y facilitar el trabajo diario del equipo, evitando tareas que aportan poco valor y que consumen mucho tiempo.
También considero que la inteligencia artificial va a tener cada vez más importancia. Estamos empezando a conocer y utilizar herramientas que pueden ayudarnos en nuestro día a día, siempre con sentido común y teniendo muy presente la confidencialidad y la protección de los datos de nuestros clientes. No se trata de utilizar tecnología porque esté de moda, sino de identificar aquellas soluciones que realmente nos hagan trabajar mejor.
En definitiva, nuestra apuesta es avanzar tecnológicamente, pero sin perder aquello que nos ha permitido crecer: la cercanía y el trato personal. Creo que el futuro no está en elegir entre tecnología o personas, sino en conseguir que ambas trabajen juntas para que el cliente reciba un servicio cada vez mejor.
José Luis García-Ochoa (Seguros García-Ochoa): «El futuro no está en elegir entre tecnología o personas, sino en conseguir que ambas trabajen juntas para que el cliente reciba un servicio cada vez mejor».
↑ subir al listado de participantes
Solunion: María Bascuñana, coordinadora corporativa de Estrategia y Gobierno IT
En un contexto marcado por la aceleración tecnológica y, especialmente, por la inteligencia artificial, el binomio tecnología-personas es más inseparable que nunca. La tecnología amplía nuestras capacidades, simplifica tareas y nos ayuda a tomar decisiones con mayor agilidad, pero son las personas quienes aportan el conocimiento, el criterio y la responsabilidad necesarios para convertir esas posibilidades en valor real.
En Solunion entendemos que no se trata simplemente de incorporar nuevas herramientas, sino de acompañar su adopción, desarrollar nuevas capacidades y promover un uso responsable, seguro y consciente. La IA debe actuar como un copiloto que potencia el talento, libera tiempo para actividades de mayor valor y refuerza la colaboración, sin sustituir el juicio profesional ni la cercanía que caracterizan nuestra relación con clientes y mediadores.
Nuestro Plan Estratégico 2025-2027 integra precisamente dos pilares muy conectados: la tecnología como valor estratégico y la consolidación del talento, con el propósito de avanzar hacia una compañía digital, innovadora y orientada al mejor servicio.
Este año seguimos centrados en consolidar la tecnología como un verdadero activo estratégico para Solunion. Estamos avanzando en la modernización de nuestros sistemas de negocio, impulsando la evolución de nuestros entornos tecnológicos y reforzando nuestras capacidades de integración y gestión de la información.
Dentro de esta evolución, estamos analizando las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial como herramienta de apoyo, abordándola de forma gradual y responsable. Al mismo tiempo, continuamos reforzando la seguridad, la gestión del riesgo tecnológico y la resiliencia operativa digital, porque cualquier avance debe construirse sobre una base tecnológica sólida y confiable. La creciente exigencia regulatoria y el contexto actual hacen que la capacidad de proteger nuestros sistemas y garantizar la continuidad de los servicios sea tan importante como la propia innovación.
En definitiva, nuestra apuesta no es solo incorporar más tecnología, sino construir una tecnología útil para las personas, confiable para nuestros clientes y resiliente para el negocio, capaz de ayudarnos a anticipar el futuro con seguridad.
María Bascuñana (Solunion): «Nuestra apuesta no es solo incorporar más tecnología, sino construir una tecnología útil para las personas, confiable para nuestros clientes y resiliente para el negocio».
↑ subir al listado de participantes
Stoïk: Juan Ignacio Ramallo, Country Manager Iberia
En ciberseguridad, el binomio no es una opción estratégica, es una condición de supervivencia. Los atacantes ya han incorporado la inteligencia artificial a su día a día: correos de phishing impecables en español, suplantaciones de voz, campañas automatizadas que antes exigían semanas. Frente a eso, la respuesta no puede ser solo tecnológica, porque la gran mayoría de los incidentes que gestionamos siguen empezando por una persona que hace clic donde no debía o por una credencial mal protegida.
Nosotros somos una MGA con tecnología propia: escaneamos de forma continua la superficie de ataque de nuestros asegurados, detectamos exposiciones y avisamos antes de que se conviertan en siniestro. Pero conviene ser muy claro en un punto: esas herramientas valen exactamente lo que valen las personas que hay detrás. Y detrás no están solo los ingenieros y los equipos de producto que las construyen; está, sobre todo, nuestro CERT.
Es un CERT interno, con más de 25 expertos en plantilla, cero subcontratación y base íntegramente europea, miembro de InterCERT France, disponible 24/7 y presente en cinco países, con equipo propio también en Iberia. Gestionó 691 incidentes en el primer semestre de 2026, se activa en cuestión de horas desde el aviso y la reconstrucción se completa en menos de cinco días de media. La mayoría de las aseguradoras ciber externaliza la respuesta a incidentes; nosotros decidimos internalizarla porque el impacto real de un ataque depende de la rapidez y la competencia de quien lo gestiona, y porque cada incidente que atiende nuestro CERT vuelve a nuestra tecnología convertido en aprendizaje. Ahí está el binomio: mismo equipo que asegura, previene y responde.
Nuestra prioridad es añadir al modelo de indemnización el de la prevención, y la apuesta más clara en esa dirección es Human Security, nuestra oferta para reducir el riesgo humano. La lógica es la que defendemos siempre: la mejor tecnología puesta al servicio de formar a las personas, que son la principal defensa de una empresa. Simulaciones de ingeniería social realistas (phishing, fraude al CEO, vishing, smishing, quishing), formación breve y gamificada, y un botón de denuncia en el correo para que el empleado pueda hacer lo correcto ante un mensaje sospechoso. Todo ello alimenta una puntuación de riesgo por empleado que adapta el itinerario formativo de cada persona: quien ya detecta los intentos reales no necesita repetir la misma lección.
El objetivo no es que los empleados pasen más tiempo con nuestra plataforma, sino que dejen de necesitarla. Medimos resultados, no actividad.
En paralelo, seguimos invirtiendo en una suscripción apoyada en datos técnicos reales del riesgo y no solo en cuestionarios, en el uso de la inteligencia artificial en nuestros propios procesos, con validación humana en toda decisión que afecte a la cobertura, y en poner esa tecnología en manos del corredor: cotización en minutos, informes de riesgo utilizables como argumento técnico ante su cliente y herramientas de prevención que refuerzan su papel de asesor. Digitalizar su trabajo sin desintermediarlo es una decisión deliberada.
Juan Ignacio Ramallo (STOÏK): «La tecnología detecta; las personas deciden, forman y responden. Ninguna de las dos funciona sola».
TIREA: Inmaculada César, directora de Medios y Tecnología
Vivimos un momento singular en la historia de la tecnología. Durante 2026 estamos viviendo, oyendo hablar de velocidad máquina. ¿Y qué es la velocidad máquina? Es la suma de los modelos fundacionales de IA y de las capacidades agénticas. A partir de ese momento dejamos de interactuar con herramientas que responden y comenzamos a trabajar con sistemas que actúan, deciden y toman decisiones sin contar con intervenciones humanas.
Durante los años previos hemos visto el concepto human in the loop. Y ahora estamos cerca de que el humano salga del loop.
Por tanto, el binomio actual tecnología-personas invita a una reflexión profunda y transversal a las industrias y a las geografías, de manera que seamos capaces de seguir gobernando nuestra tecnología como lo hemos hecho hasta ahora.
Bajando a un terreno más operativo, sí creo que estamos ante una generación bisagra. El conocimiento de nuestros expertos está siendo capturado por la IA, de manera que estamos entrenándola para tomar mejores decisiones cada día. Además, esta captura de conocimiento se está haciendo de forma muy ágil y a través de diferentes canales y herramientas, lo cual proporciona un conocimiento 360 mejorado y fácil de mantener y evolucionar.
Nosotros, como sector, debemos proyectar la visión de cuál va a ser el trabajo diferencial de las personas respecto a la tecnología. Y las personas debemos, más que nunca, invertir tiempo en formarnos y en construir valor, con criterio, juicio y capacidades de organización y gobierno.
Las apuestas de este año deben ir dirigidas fundamentalmente a dos líneas de trabajo ineludibles:
- Cómo prepararnos para la velocidad máquina en términos de respuesta ante ciberataques.
- Cómo transformamos nuestras arquitecturas para mejorar nuestras capacidades de integración, de cara a habilitar nuevas formas de prestar nuestros servicios y nuevos modelos de negocio.
Ambas son cuestiones prioritarias porque estamos hablando de mantener la competitividad de las compañías a las que representamos.
En el primer gran bloque estamos ante el concepto Security by Design y DevSecOps como fórmulas que maximicen la preparación de nuestros sistemas ante situaciones de ataque.
La segunda habla de construir arquitecturas agénticas flexibles y dinámicas, con capacidades de integración y de gobierno, estando muy actualizados en tendencias y formas de hacer que garanticen un nivel de competitividad óptimo.
En definitiva, y volviendo a las personas: inversión en formación, garantizar la empleabilidad de nuestras personas y garantizar la fidelización del talento como una vía de crecimiento sostenido.
Inmaculada César (TIREA): «Nosotros, como sector, debemos proyectar la visión de cuál va a ser el trabajo diferencial de las personas respecto a la tecnología».
↑ subir al listado de participantes
Uniteco: Sara González, directora de Experiencia de Cliente y Fidelización
Cómo dialogan hoy la tecnología y las personas es, para quienes trabajamos en experiencia de cliente dentro del seguro en el sector sanitario, una pregunta que se contesta cada día, en cada interacción con un médico que nos confía su tranquilidad profesional.
Vivimos una etapa en la que la tecnología ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una responsabilidad de presente. Ya no se trata de digitalizar procesos, sino de humanizarlos a través de la tecnología: usar la inteligencia artificial no para sustituir la relación con el cliente, sino para conocerlo mejor y así poder cuidarlo con más precisión y más cercanía.
En Uniteco, como expertos en la protección del profesional sanitario, sabemos que detrás de cada póliza hay una persona que dedica su vida a cuidar de otras y que merece sentir ese mismo cuidado de vuelta.
Esa es, para mí, la aplicación más honesta del binomio tecnología-personas: emplear el dato no como un fin, sino como un medio para conocer mejor y actuar cuando se espera y donde se necesita.
Sara González (Uniteco): «Ya no se trata de digitalizar procesos, sino de humanizarlos a través de la tecnología».
↑ subir al listado de participantes
Zurich Seguros España: Ricard Guasch, CIO
En Zurich Seguros entendemos que la transformación tecnológica solo genera valor cuando mejora la capacidad de las personas para tomar decisiones, prestar un mejor servicio y dedicar más tiempo a las actividades en las que el criterio humano marca la diferencia.
Por eso, nuestra visión no consiste en contraponer tecnología y talento, sino en combinarlos. La inteligencia artificial, la automatización y el análisis de datos pueden agilizar operaciones y aportar información relevante, mientras que la experiencia, la empatía y la responsabilidad de nuestros profesionales siguen siendo esenciales, especialmente en una actividad como la aseguradora.
Esta visión ya se está traduciendo en resultados concretos. Contamos con más de diez casos de uso de IA generativa en producción y una cartera de veinte iniciativas en desarrollo, aplicadas a ámbitos como siniestros, análisis de llamadas, cotización para pymes y mediadores, automatización de procesos y asistentes que apoyan a los equipos en su actividad diaria. Estas soluciones buscan mejorar la eficiencia, la calidad del servicio y la experiencia del cliente.
Pero la adopción tecnológica no es suficiente por sí sola. Debe ir acompañada del desarrollo de capacidades y de nuevas formas de trabajo. Hasta junio, ocho de cada diez empleados habían participado en más de veinticinco programas formativos especializados, con cerca de 1.900 participaciones. Además, el 52 % de la plantilla utiliza ya herramientas de IA en su actividad diaria. Nuestro objetivo es claro: reducir el tiempo dedicado a tareas repetitivas para que las personas puedan aportar más criterio, creatividad y valor al cliente.
Nuestra primera prioridad es escalar casos de uso con un impacto de negocio medible. Estamos ampliando la automatización y la inteligencia artificial en áreas como siniestros, suscripción, atención al cliente, mediación y operaciones de soporte. La tecnología debe traducirse en mejores tiempos de respuesta, mayor calidad, más productividad y una experiencia más sencilla para clientes, mediadores y empleados.
La segunda prioridad es extender una adopción segura y responsable de la IA. Hemos puesto herramientas de IA a disposición de nuestros profesionales, acompañadas de formación y de un marco de gobernanza, ética y seguridad. Queremos acelerar la innovación, pero hacerlo manteniendo la supervisión humana y la confianza como principios esenciales.
La tercera es seguir desarrollando nuestra cultura digital. El éxito no depende solo de implantar nuevas herramientas, sino de que las personas de Zurich Seguros comprendan cómo utilizarlas, rediseñen su forma de trabajar y participen activamente en la transformación. Nuestra ambición es construir una organización más ágil y preparada, en la que la tecnología aumente las capacidades de las personas y contribuya a ofrecer un mejor servicio.
El reto ya no es dar acceso a la inteligencia artificial, sino convertirla en mejores decisiones y más tiempo de valor para clientes y profesionales.
Ricard Guasch (Zurich): «El reto ya no es dar acceso a la inteligencia artificial, sino convertirla en mejores decisiones y más tiempo de valor para clientes y profesionales».
↑ subir al listado de participantes

