Muy Segura’ colabora en esta sección con Fundación Inade con el propósito de contribuir a la visibilización del numeroso talento femenino existente en el sector. Fundación Inade está firmemente comprometida con la visibilidad de la mujer en la gerencia del riesgo y el seguro.
Este mes entrevistamos a Cristina Guilarte Martín-Calero, Catedrática de Derecho civil. Coordinadora del Grupo de Investigación Family Law and Human Rights. Universidad de Valladolid.
Coautora del X Cuaderno de la Cátedra, sobre discapacidad, discriminación y seguro: https://fundacioninade.org/discapacidad-discriminacion-y-seguro/
¿Cómo inició su andadura profesional?
Tras acabar la licenciatura en Derecho por la Universidad de Valladolid, me inscribí en el Doctorado con la idea de iniciar una carrera académica: investigar y dar clase me parecían una magnífica opción. Era un buen momento para quedarse en la Universidad, había muchas plazas disponibles. A partir de ese momento, fui superando los distintos escalones de la trayectoria universitaria.
¿Qué enseñanzas clave considera que adquirió durante sus primeros pasos?
Aprendí la complejidad del mundo universitario, sometido a los cambios normativos, en el que conviven juventud y experiencia, personas en distintos momentos de la vida (estudiantes, profesores jóvenes y mayores, con distintas ambiciones) pero, sobre todo, aprendí que, en la universidad como en la vida misma, la dedicación y el esfuerzo, el trabajo sostenido en el tiempo, te aseguran no quedarte atrás.
«En la universidad como en la vida misma, la dedicación y el esfuerzo, el trabajo sostenido en el tiempo, te aseguran no quedarte atrás».
¿Qué hitos principales ha atravesado hasta la fecha en su recorrido laboral? ¿Qué le lleva a contemplarlos como hitos o momentos esenciales?
En realidad, mi carrera académica no tiene grandes misterios. Fui progresando a lo largo de los años, primero como ayudante y ayudante doctor después, una vez defendida mi tesis doctoral. A continuación, gané por concurso oposición la plaza de profesor titular de universidad y veinte años más tarde la cátedra. A lo largo de estos años, aprendí mucho, aprendí de las personas que me rodeaban, de sus conductas, de su forma de estar en la vida. Y esto me facilitó mucho mi camino, porque encontré personas que fueron un espejo en el que quería mirarme, para ser como ellas o para recordarme jamás ser como ellas. Las primeras te facilitan el camino, las segundas te fortalecen el carácter. Y si miro hacia atrás tan importantes han sido unas como otras.
Como momentos importantes en mi vida académica, señalaría mi experiencia en la gestión universitaria (fui directora de área de grado y Vicerrectora de calidad e innovación educativa en mi Universidad) que me proporcionó un profundo conocimiento de la universidad en general y de la mía en particular; mi colaboración con el Instituto de Derechos Humanos Gregorio Peces Barba de la Universidad Carlos III de Madrid, que me ha permitido tejer importantes relaciones profesionales y de amistad con juristas de referencia y mi paso por la Agencia Estatal de Investigación, como gestora del Panel de Derecho, que me brindó la oportunidad de aprender todo sobre la financiación de la investigación. A ello debo sumar, mi primera estancia investigadora en el Centre de Droit de la Famille, en la Université Lyon3 en 2011, Centro con el que mantengo en la actualidad una intensa relación académica, como investigadora asociada y como profesora invitada.
«Encontré personas que fueron un espejo en el que quería mirarme, para ser como ellas o para recordarme jamás ser como ellas. Las primeras te facilitan el camino, las segundas te fortalecen el carácter. Y si miro hacia atrás tan importantes han sido unas como otras».
¿En qué funciones está inmersa en la actualidad?
Actualmente estoy en un momento de cambio, en tránsito, dejando algunas responsabilidades; el pasado mes de febrero terminó mi segundo mandato como directora de departamento de Derecho civil de la universidad de Valladolid y como patrona de la Fundación Derecho y Discapacidad. Con ellos, cierro una etapa, abandono la gestión universitaria y mi línea de investigación sobre discapacidad, prioritaria hasta este momento; hemos abierto una nueva línea de trabajo en el grupo de investigación que coordino, igualmente apasionante que es la edad como factor de protección y la edad como factor de discriminación, para cuyo desarrollo hemos obtenido financiación estatal en la convocatoria 2024.
«Hemos abierto una nueva línea de trabajo en el grupo de investigación que coordino, igualmente apasionante que es la edad como factor de protección y la edad como factor de discriminación, para cuyo desarrollo hemos obtenido financiación estatal en la convocatoria 2024».
¿Qué objetivos estratégicos se plantea para este año y en el medio plazo?
En esta nueva etapa, tras más de treinta años de carrera, quiero poner la experiencia aprendida y el conocimiento atesorado al servicio de la sociedad, pretendo dedicarme en mayor medida a la investigación aplicada y a la formación de jóvenes investigadores. En materia de edad, infancia, adolescencia y personas mayores, hay mucho trabajo por hacer.
«Tras más de treinta años de carrera, quiero poner la experiencia aprendida y el conocimiento atesorado al servicio de la sociedad».
¿Cuándo y por qué surge su vínculo con la Fundación Inade?
Mi relación con la Fundación Inade se origina en 2025, cuando fui invitada a participar en su actividad Veredicto Ejemplar. Se trata de una ficción en la que se analiza un caso relacionado con el mundo asegurador y en esta ocasión se trataba de la reclamación de una persona con discapacidad. Por mi conocimiento de la materia, se me propuso actuar como defensora de la persona con discapacidad en el juicio simulado ante un magistrado (de verdad).
Ante la importancia de la temática y su incidencia en los derechos humanos, la Fundación Inade consideró oportuno realizar un estudio sobre la discriminación derivada de la discapacidad en el sector asegurador y nos lo encargaron a las dos juristas que participamos en la actividad Veredicto Ejemplar. Y ahí está el fruto de nuestro análisis, en el nº 10 de los Cuadernos de la Catédra Fundación Inade UD, realizado en coautoría con la Dra. Natalia Álvarez Lata.
«Mi relación con la Fundación Inade se origina en 2025, cuando fui invitada a participar en su actividad Veredicto Ejemplar».
Como coautora del X Cuaderno de la Cátedra Fundación Inade-UDC sobre discapacidad, discriminación y seguro: ¿puede hablarnos de la misma y qué les movió a impulsarla?
En un contexto social de creciente autonomía y normalización de las personas con discapacidad, datos e informes recientes advertían de la persistencia de prácticas diferenciadoras y discriminatorias en el sector asegurador y denunciaban el trato discriminatorio de los seguros hacia las personas con discapacidad y la falta de cumplimiento de las exigencias impuestas por la normativa en la materia, especialmente por la DA 4ª de la Ley del contrato de seguro, disposición en vigor ya desde 2011. La actualidad y relevancia de las políticas anti-discriminación en el Derecho, cuyo último hito es la Ley 15/2022, de 12 de julio, que convierte al derecho a la igualdad de trato y la no discriminación en un principio informador del ordenamiento jurídico, nos dio la oportunidad de profundizar en la interpretación y aplicación de estas normas en el sector asegurador con el objetivo de identificar en la práctica cuándo hay discriminación por razón de discapacidad en el contrato de seguro, cuáles son las conductas típicas de tal actuar y, finalmente, delimitar las consecuencias jurídicas de dicha discriminación.
¿Desea lanzar un mensaje a la mujer profesional que, desde distintos roles desempeñados y ámbitos de actuación, desarrolla su actividad en el mercado asegurador y de la gestión de riesgos, y constituye una parte destacada de la audiencia de Muy Segura?
Aunque no pertenezco al sector asegurador, creo que, como mujeres, compartimos la experiencia de trabajar, de aspirar a más, de avanzar en nuestra carrera profesional. A mis casi sesenta años, la experiencia me ha enseñado que, a veces, no es fácil compaginar vida personal y familiar con la carrera profesional, cuando, además casi siempre, coinciden en el tiempo la oportunidad de consolidar la carrera profesional y de crear una familia; el sentimiento de estar en dos sillas y mal sentada te acompaña mientras tus hijos crecen y luego cuando tus padres envejecen. Las políticas públicas de conciliación no consiguen paliar este desequilibrio que, a muchas les hace congelar su carrera o incluso abandonarla y, a otras, sacrificar su proyecto familiar. Mantener ambas, cuesta el doble o incluso el triple; muchas veces, las mujeres tenemos que hacer más y hacer mejor para llegar al mismo sitio. Queda mucho camino por recorrer, pero podemos aportar nuestro granito de arena, como directores de equipos, como colegas, si comprendemos a quienes están intentando compaginar su proyecto familiar con su carrera profesional y les ayudamos en el proceso de consolidar ambos. A mi me faltó este apoyo en el pasado, a las personas que trabajan conmigo no les faltará jamás.
«A mis casi sesenta años, la experiencia me ha enseñado que, a veces, no es fácil compaginar vida personal y familiar con la carrera profesional, cuando, además casi siempre, coinciden en el tiempo la oportunidad de consolidar la carrera profesional y de crear una familia».
¿Quiere añadir alguna reflexión adicional?
Siempre les recito a mis estudiantes y a las personas que trabajan conmigo una reflexión de Javier Marías, en su novela «Los enamoramientos», que se ha convertido en mi lema de vida: Que no se puede confiar en la suerte, en que las cosas ocurran por si solas y se aparten como por ensalmo los obstáculos y las resistencias. Uno tiene que ponerse a la faena. Y eso hago yo, yo siempre me pongo a la faena, en mi vida personal, en mi vida familiar y en mi vida académica. Ponerse a la faena te convierte en la verdadera dueña de tu destino, en responsable de tus actos y de sus consecuencias.
«No se puede confiar en la suerte, en que las cosas ocurran por si solas y se aparten como por ensalmo los obstáculos y las resistencias. Uno tiene que ponerse a la faena».


























































