Mano sosteniendo un icono de mensaje, simbolizando la comunicación

La comunicación corporativa ya no consiste solo en “contar cosas”

La reciente entrevista concedida a Muy Segura por Eva Piera, directora general de Relaciones Externas, Comunicación y Marca de Mapfre España, ofrece una reflexión muy reveladora sobre cómo está evolucionando la comunicación corporativa en grandes compañías internacionales.

Más allá del relato institucional habitual, la entrevista deja entrever un cambio profundo: hoy la comunicación ya no se percibe como un área de apoyo, sino como una función estratégica directamente vinculada al negocio, la reputación y la generación de confianza.

Hay una frase especialmente significativa: “Hoy no se trata solo de comunicar bien, sino de generar confianza, coherencia y relevancia en todos los públicos”. Esa idea resume perfectamente uno de los grandes desafíos actuales de las organizaciones.

Durante años, muchas empresas entendieron la comunicación como un ejercicio principalmente externo: notas de prensa, campañas publicitarias, presencia en medios o mensajes corporativos cuidadosamente diseñados. Sin embargo, el entorno actual es mucho más complejo. Clientes, empleados, inversores, reguladores y sociedad esperan algo distinto: coherencia entre lo que una empresa dice, hace y representa.

Y ahí es donde la comunicación adquiere un valor mucho más transversal.

En sectores como el asegurador —donde la confianza es literalmente parte del producto— conceptos como reputación, cercanía, transparencia o credibilidad dejan de ser elementos abstractos para convertirse en activos estratégicos. La marca ya no es solo una identidad visual; es una experiencia global construida en cada interacción.

Otro aspecto especialmente interesante de la entrevista es la importancia concedida a los llamados “intangibles”: reputación, influencia, propósito, cultura corporativa o relaciones institucionales. Tradicionalmente, estos elementos eran difíciles de medir y a veces se percibían como secundarios frente a indicadores puramente financieros. Hoy ocurre justo lo contrario: muchas organizaciones entienden que su valor diferencial depende precisamente de esos factores invisibles.

También resulta muy relevante la reflexión sobre el cambio de identidad de marca de Mapfre. Eva Piera insiste en que no se trataba de una ruptura, sino de una evolución. Y probablemente ahí reside una de las claves más inteligentes de cualquier proceso de transformación empresarial: evolucionar sin perder autenticidad.

En un contexto dominado por la digitalización, la inteligencia artificial y la velocidad de consumo de información, muchas marcas corren el riesgo de parecer intercambiables. Por eso, transmitir propósito, humanidad y consistencia se ha convertido en un elemento diferenciador.

La entrevista también deja otra enseñanza importante para quienes trabajamos con idiomas, comunicación y contenidos internacionales: traducir mensajes ya no consiste únicamente en trasladar palabras de un idioma a otro. El verdadero reto es preservar tono, credibilidad, cultura corporativa y coherencia global.

Porque cuando una empresa comunica en distintos mercados, no solo traduce información: traduce confianza.

Y quizá esa sea la gran conclusión de fondo. En un entorno cada vez más incierto y saturado de mensajes, las compañías que realmente marcarán la diferencia serán aquellas capaces de escuchar, conectar y generar relaciones creíbles a largo plazo.

La comunicación ya no es simplemente visibilidad.

Es legitimidad.

¡Esperamos que os haya gustado! No dudéis en consultarnos si estáis interesadas en algunos de nuestros servicios lingüísticos, sea de traducción o incluso de clases de idiomas. Nos podéis contactar en info@hasting.es o www.hastingtraducciones.es.

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