Por Ana Moreno, Asesora Jurídica y Titular del Servicio de Atención al Cliente de APROMES
A veces ha de recordarse lo obvio y conocido, ya que el ritmo de los días nos desorienta.
Por eso, anticipando disculpas si el asunto del que voy a tratar ya se tiene muy presente y se hace pesado el recordatorio, vengo a hacer presente la importancia de que los corredores de seguros tomen conciencia de su pertenencia al mercado financiero, lo que explica y justifica las muchas exigencias , obligaciones y responsabilidades que jalonan su actividad diaria y regulan estrechamente su actividad.
Cuando un cliente accede a un Corredor de seguros es porque, de un modo u otro, quiere transformar su incertidumbre en seguridad, o aproximarse a ella en la medida de lo posible, de manera que, de su buen trabajo, dependerá la viabilidad de una empresa, la estabilidad de una familia, el abordaje de un nuevo negocio o su continuidad, la superación de un contratiempo o la recuperación de un estatus tras haber sufrido un daño; en definitiva, facilitará que la vida continúe, para estas personas y estas empresas, por los derroteros previstos
Este somero análisis nos pone de manifiesto el haz y el envés de la actividad de mediación, que combina el lado más humano con el más técnico ya que se asienta en la protección familiar o la continuidad de las empresas y a la vez tiene el reflejo de contribuir a la estabilidad social y económica de un país y en definitiva , a dar solvencia y estabilidad al sistema .
«A veces ha de recordarse lo obvio y conocido, ya que el ritmo de los días nos desorienta».
Tomar conciencia de este alcance o dimensión del trabajo realizado implica asumir el nivel de profesionalidad , diligencia y responsabilidad correspondiente.
El eje de esta elevación profesional está en la cualificación, en la formación que debe alcanzar ámbitos muy diversos como la propia normativa de distribución, la protección del consumidor, el derecho positivo de seguros y su evolución , el análisis y gestión de riesgos , la protección de datos, la digitalización, entre otros, todo lo que redunda en generar confianza en el sector asegurador .
De manera que ,esa necesidad formativa constante , debe ser asimilada como un reto de superación y de incremento de valor profesional y no como una mera carga regulatoria, so pena de que la propia figura como profesional quede definitivamente desplazada o desdibujada en el mercado.
El Corredor debe interiorizar esta dimensión y asumir sin reservas su responsabilidad en tanto que se le demanda porque en él se deposita confianza y la confianza ha de corresponderse.
Nuestra Asociación tiene muy presente este importante entramado que configura la actividad del Corredor y gran parte de nuestros esfuerzos se encaminan a propiciar su constante formación, para colocar esta profesión en el primer nivel que le corresponde dentro del difícil y exigente mercado financiero.

























































